miércoles, 9 de enero de 2013

Lo que él no era - OS - Julio 7,2007

Shura x Aioros - Me gusta este tipo de narración.


Personajes


                         Principales: Shura, Aioros
                     Secundarios: Kanon, Milo 



Parejas


                         Principal: Shura x Aioros
                     Secundaria: Milo x Camus (implícito)




Tipo: 
Creo que es romántico
Advertencia: Son como mini capítulos.




Resumen: 
Aioros mantiene una relación con Shura tan solo para dejar de estar disponible para Kanon, sin embargo, con el tiempo sus sentimientos van creciendo y sigue sin saber qué significa para el de capricornio.




Julio 7 de 2007


Lo que él no era


"¿Vienes conmigo?"



Fue como si nada más existiera, y sin pensarlo miraste a tu alrededor
como si esperaras encontrar a alguien observando esa escena.
Y a partir de ahí, todo cambió.



Te detuviste a medio pasillo teniendo dos opciones delante de ti, podías ir hacia la izquierda y te habrías encontrado cara a cara con tu propio templo, o bien podías ir a la derecha y dar con el de Piscis. Tu cerebro examinó rápidamente las ventajas y desventajas, por un lado, era fácil que Kanon te encontrara en tu templo pero podías encerrarte y fingir que dormías después de haber bebido tanto; por otro lado, nunca se le ocurriría ir al templo de Piscis, pero podrías enfrentarte a la llegada de Dita y D.M., lo cual tampoco sería agradable.



Escuchaste unos pasos atenuados acercándose y tomaste la derecha, te sentías algo ridículo huyendo de esa forma del pervertido de Kanon...  ¿Era en realidad un pervertido? No pudiste reprimir una sonrisa mientras pensabas que no deseabas descubrirlo, y es que para el de géminis tenerte en su cama se había convertido en una extraña y morbosa obsesión.


                  
- ¿Te aburriste? - te sobresaltaste un poco mientras intentabas ubicar el lugar de donde provenía esa voz, que de no ser por el humo que salía lentamente de esos labios, jamás habrías encontrado.
         

- No... quise tomar un poco de aire - se acercó a ti sin creer una sola palabra de lo que decías, y a ti solo se te ocurrió retroceder un par de pasos - ¿y tú? ¿por qué estás aquí?

         
- Ahh - Shura soltó una gran bocanada de humo mientras se estiraba - Camus me echó, já, no le gusta que fume en su templo - tomó lo que quedaba de su cigarrillo y lo observó como si tuviera algo escrito y se esforzara por descifrar lo que decía - tal vez debería dejar de fumar... - cerró los ojos y aspiró el húmedo y fresco aire nocturno.



Se sentó en los escalones y te invitó a hacer lo mismo mientras intentabas iniciar una conversación.


         
- ¿Te quedarás en el santuario? - preguntaste más por evitar el silencio que porque realmente te importara.

         
- Já, no tienes que preguntar por compromiso - volteó a verte y te sonrió, de no haber sido por esa sonrisa te habrías enfadado. La verdad era que querías decir algo, pero él tenía razón, tan solo odiabas el silencio.



Estabas tan sumergido en tus pensamientos que no te diste cuenta del momento en que se acercó a ti, aunque de haberlo hecho tampoco lo habrías impedido. Y así, de la nada posó sus labios sobre los tuyos, fue extraño... no hubo abrazos ni caricias previas, tan solo un beso húmedo que duró un instante. Fue como si nada más existiera, y sin pensarlo miraste a tu alrededor como si esperaras encontrar a alguien observando esa escena. Y a partir de ahí, todo cambió.


                            
- ¿Vienes conmigo? - se alejó con pasos lentos y pesados.



Pensaste en quedarte ahí y perder el tiempo pero un estruendoso "¡Aioros!" dicho por la voz del menor de los gemelos no te dio tiempo para decidir, así que tan solo te pusiste de pie y lo seguiste. No pasaron ni diez minutos cuando tenías sus manos sobre tu cuerpo, acariciándote lascivamente mientras te besaba con violencia. Con el tiempo descubrirías que él no era cariñoso, no era de esas personas que van profesando sus sentimientos cada que tienen oportunidad, y durante un tiempo pensaste que tú tampoco lo eras, tal vez fue eso lo que te orilló a aceptar esa pseudo relación que aparentemente carecía de motivos. No le veías nada de malo después de todo, el objetivo era simple, dejar de estar disponible para Kanon, además, Shura era tu amigo ¿no?   



Si alguien te hubiera dicho que terminarías con otro hombre te habrías burlado para después decir que eso jamás pasaría, si te hubiesen advertido de lo que vivirías con Shura tal vez no lo hubieras seguido cuando se puso de pie y comenzó a caminar pasando por la casa de Piscis, pero nadie te lo dijo y nadie te advirtió.



***



"No te haré daño" No era una promesa, fue una afirmación.



"¿Alguna vez has prometido algo que creíste poder cumplir y no lo hiciste?"



Tardaste cerca de media hora intentando hacer una torre con naipes mientras él leía un libro. Habían pasado semanas desde que habían comenzado con esa relación, aunque la verdad es que ninguno de los dos había dicho algo al respecto. Shura no era de los que hablaban demasiado, así que tuviste que acostumbrarte a sus silencios, en ocasiones le contabas lo que habías hecho durante el día pero él se limitaba a escucharte y después te besaba, así que, muchas veces pensaste que te besaba para que no siguieras hablando... y lo conseguía, te perdías en su boca acariciando sus cabellos mientras esperabas a que él te tomara por la cintura y se colocara sobre ti para detenerse antes de que las cosas llegaran a más. Y terminabas algo molesto, nunca supiste si estabas molesto con él por detenerse o contigo mismo por desear que siguiera, quizá eran ambas cosas.



Él dejó caer el libro como si repentinamente hubiera recordado algo, y tu concentración se perdió haciendo que tu torre se tambaleara amenazando con derrumbarse.


         
- ¿Qué pasa?



De antemano sabías que era inútil preguntarle, guardaba sus pensamientos tan celosamente que casi era imposible que te revelara algo, solía responder a tus preguntas con más preguntas o tan solo desviaba el tema al plano físico, él era una afonía continua, una afonía de cabello rebelde, un delicioso mutismo que fumaba cigarrillos y te impregnaba con su aroma. Eso era él.



Se acercó a la orilla de la cama y tomó tu mano derecha obligándote a acercarte tanto que finalmente quedaste sobre él. Contuviste la respiración un segundo, sintiendo como te escrutaba con la mirada, te besó introduciendo su lengua en tu boca, era como si fuera la última vez que estarías con él, sentiste su mano deslizarse desesperadamente bajo tu ropa y hacer contacto con tu piel. Las prendas se convirtieron en un estorbo y en unos cuantos minutos pasaron a formar parte del suelo. Te sentiste algo estúpido cuando instintivamente giraste tu rostro para buscar tu torre de naipes, todo bien, seguía en pie.



Permaneciste sentado mientras Shura pasaba sus manos por tu espalda y sus labios por tu abdomen, se detuvo a jugar con esos botones sonrosados que ahora se encontraban erectos, y lentamente, como si quisiera hacerte sufrir, comenzó a mordisquearlos robándote un par de gemidos contenidos. Te recostaste mientras empujabas su cabeza hacia tu miembro y separabas las piernas dándole a entender que te entregarías a él por completo, pero él no diría nada. Invadiste su boca, y uno de sus dedos humedecido con su saliva te invadió a ti, nunca habías estado con un hombre pero comenzaba a agradarte la idea.



Miles se sensaciones se concentraron en un solo lugar, estabas a punto de estallar en su boca y él no hacía nada por alejarse, le advertiste un par de veces con esa voz entrecortada que te causaba algo de pena, pero solo comenzó a moverse más rápido introduciendo otro dedo que se unía a ese placentero masaje que tenía como objetivo la dilatación. Te puso en cuatro y se recargó sobre tu espalda hasta que tu pecho estuvo recargado por completo en la cama, tu respiración comenzó a alterarse denotando tu nerviosismo, y por un par de segundos, la idea de que se iba a detener cruzó por tu mente, pero no lo hizo, sino que se acercó lo suficiente a tu oído y con esa voz ronca tan solo dijo "no te haré daño", no era una promesa, fue una afirmación. Y le creíste, así que cuando comenzó a introducirse lentamente mientras seguía acariciándote no hiciste más que aferrarte a las sábanas.



***



Fue un instante que se prolongó para siempre, estar a su lado pero no estar con él, no porque no quisieras sino porque él era como un libro cerrado que se negaba a permanecer abierto, no importaba cuantas veces lo intentaras, se estaba convirtiendo en un problema. Te recostaste a su lado y comenzó a jugar con tu cabello, después se acomodó detrás de ti y se quedaron así, con tu cabeza sobre su pecho por lo que no fue difícil sentir esas vibraciones una vez que comenzó a hablar.


         
- ¿Alguna vez has prometido algo que creíste poder cumplir y no lo hiciste?

         
- No me acuerdo... puede que sí.



Esperaste a que siguiera hablando, porque cuando la gente hace ese tipo de preguntas por lo regular vienen junto con algún tipo de explicación o confesión, pero éste no era el caso, y aún no te acostumbrabas a ello o tal vez sí, ya no estabas seguro.


         
- Já, aquí es donde dices el porqué de tu pregunta... - él te sonrió, y nunca antes deseaste tanto saber que pensaba.

         
- Odio las promesas.



Él nunca prometió nada, él nunca dijo que estarían juntos para siempre, ni siquiera dijo que quería estar contigo, él odiaba las promesas y tú comenzaste a odiarlo a él.  



***



Querías retractarte, querías que lo olvidara.



Entrecerró los ojos con crueldad. "¡Me retracto!¡Me retracto! Olvida lo que dije ¿sí?"


         
- Shura... yo... te amo - fue más cursi de lo que esperabas, de hecho, la idea original no involucraba la palabra amor ni ninguno de sus derivados, pero no pudiste evitarlo, tu cerebro no te dejó decir otra cosa que no fuera eso y nada más.



Entrecerró los ojos con crueldad. "¡Me retracto! ¡Me retracto! Olvida lo que dije ¿sí?" Era lo que pasaba por tu mente mientras algo dentro de ti seguía gritando con todas sus fuerzas que dejaras de hablar, si hubieras podido regresar el tiempo, lo habrías hecho sin pensarlo dos veces. Si pudieras borrar su memoria o tu memoria lo harías, porque él odiaba las confesiones y lo sabías. Lo supiste antes de que te lo dijera, y pronto descubriste por qué.  



Las confesiones son lo peor, son más calladas que los silencios, más dolorosas que las críticas, más peligrosas que una batalla, más estresantes que sostener su mirada y más sarcásticas que su voz cuando estaba fastidiado, porque cuando la gente confiesa algo la espera se hace eterna y la paciencia se reduce casi instantáneamente. Cuando es a ti a quien le confiesan algo, tienes tres opciones: Puedes fingir que nunca escuchaste nada y seguir como antes; puedes aceptar lo que venga o rechazarlo mientras te alejas lentamente sin mirar atrás. Pero cuando eres tú quien ha confesado algo, tienes que esperar... esperar la respuesta de la otra persona para después hacer algo, y tus movimientos, tus pensamientos... TODO queda limitado a ese instante en el que escuchas lo que tanto esperabas o lo que tanto temías. 



***



Lo que sucedió aquel día fue... lento, no había otra palabra para describirlo, habías pasado toda la mañana pensando en cómo decirle lo que sentías por él, porque ahora estabas casi seguro de que sentías algo, mínimo te molestabas cuando él se mostraba distante y eso, según tú, ya significaba algo. Y en realidad no entendías que veías en él. Él no hablaba, él no prometía, él no confesaba, tan solo estaba ahí, en silencio, observándote de vez en cuando, pero no había nada más. Tal vez fue más por curiosidad que decidiste decirle que lo querías, quizá tan solo deseabas ver su reacción, provocar algo en él. No estabas seguro de amarlo, hablar de amor en tan poco tiempo te parecía ridículo, además, te daba miedo pensarlo demasiado.


         
- ¡Aioros! - Milo se asomó desde la cocina, desde tu cocina - ¿Aioros me estás escuchando? Aioros... Aioros... ¡AIOROS! - su tono de voz fue incrementándose obligándote a ponerte de pie para ir a ver qué hacía en tu cocina y por qué se veía tan preocupado.

         
- Ya te escuché.



Entraste para ver un desastre, se suponía que lo ayudarías a cocinar algo porque quería sorprender a Camus y no le diste demasiada importancia, aunque en realidad, fuiste tú quien terminó por cocinar el extravagante platillo.


         
- Vaya, eres un genio - si algo te gustaba de Milo era la franqueza con que se expresaba, a veces era impertinente, pero después de todo, era lo que pensaba - Shura debe estar muy feliz contigo.



Sin que te dieras cuenta, dejaste de sonreír.


         
- ¿Qué pasa? ¿Dije algo malo?

         
- No.



No había dicho nada malo, solo dijo que él debía de estar feliz... ¿lo estaba? Siempre eras tú quien se sentía bien al estar con él y... nunca le preguntaste si sentía lo mismo. Así que fue eso lo que te orilló a confesarlo. Pronunciar su nombre fue lo más difícil, y una vez que obtuviste su atención, el "te amo" llegó solo, sin que lo pensaras, sin que lo quisieras. Quisiste retractarte, querías que lo olvidara, pero fue inútil, nada de eso ocurriría. 



***



Acariciando la nada.



Cuando pasó al lado de Kanon lo empujó sin darse cuenta, o tal vez sí lo hizo, pero no pareció importarle.



Pasaron varios días y él te evitaba, lo sabías perfectamente, no tenía que mentir siquiera para que supieras que no quería verte. No sirvió de nada que fueran vecinos, tampoco que en otro tiempo hubiesen sido amigos, nada de eso importaba ahora. ¿Acaso era tan malo sentir algo por él? No era una obsesión, no estabas obsesionado con él, de eso estabas seguro.



Lo escuchaste muchas veces: "Cuando alguien te aprecia le pierdes afecto". Era lo que solía decir Milo antes de estar con Camus, era lo que decía tu propio hermano cuando perdía el interés en algo. Fue como de esas frases que de tanto decirlas comienzan a carecer de significado y que se dicen más por costumbre que por otra cosa. Pero ahora lo creías, sucedía todo el tiempo, es más fácil deshacerse de algo cuando lo sientes tuyo, no puedes dejar algo que no te pertenece, tal vez por eso era tan difícil dejar ir a las personas cuando no las tenemos, y puede que se escuche egoísta, simple o posesivo, pero eso pensaste en ese momento. 



***



No solo fue el alcohol, la música también entorpecía tus sentidos, podías sentirla vibrante y fresca en cada uno de tus músculos... ¿o acaso era en tus huesos? No, era más probable que la sintieras en tus músculos, era como si quisiera que ese órgano al que todos llamaban corazón comenzara a latir a su ritmo, pero sabías que era inútil. Ya nada haría que latiera más de lo estrictamente necesario, ya no habría ese nerviosismo de hace un par de meses cuando te emocionabas porque te había hablado, tampoco sentías temor, náuseas ni nada parecido, a decir verdad, ya no sentías nada. Por eso no te importó cuando Kanon comenzó a manosearte, era obvio que también había bebido. Siempre hay días malos, pero en tu caso, los días malos se fueron prolongando hasta que se hicieron una mala semana que culminaba ahí, en ese sillón con el gemelo besándote mientras se restregaba contra ti. Podías salir con él, intentarías olvidar a Shura y seguirías con tu vida... pero así como le pierdes afecto a quien te aprecia, no podías evitar apreciar a quien te había perdido afecto. 



Intentó introducir su mano bajo tu ropa pero lo detuviste para musitar un débil "tengo sed", él sonrió pensando que finalmente esa noche te tendría en su cama y tú pensaste lo mismo. 



Milo se sentó a tu lado y fue como si reconocieras el lugar en el que te encontrabas, el extravagante cuarto templo. Algo llamó tu atención, viste cómo Shura se puso de pie alejándose furiosamente hasta la salida. Cuando pasó al lado de Kanon lo empujó sin darse cuenta, o tal vez sí lo hizo, pero no pareció importarle. No lo comprendías, después de tanto tiempo, lo que menos podías hacer era comprenderlo pero no lo hacías, simplemente no lo entendías. 


         
- ¿Vas a dejar que se vaya así?  - la voz de Milo te pareció extraña.
         
         
- No hay nada que pueda hacer.

         
- Pero... puedes ir por él, dile lo que sientes... - así arreglaba las cosas, con la honestidad que en algún momento te gustó de él.

         
- No tiene caso, se acabó Milo...



Decir lo que sentías, decir que lo sentías, ¿qué diferencia había en ello? Ninguna, él no te habría creído de cualquier forma, él también te conocía y te preguntaste por qué tenías que ser siempre el que se equivocaba. Por una vez, por una sola vez en tu vida, quisiste que no fuera así, deseaste ser tú quien salía por aquella enorme puerta enfadado, empujando a Kanon sin darte cuenta o quizá haciéndolo.



***



Nunca volvería a pasar.



Él nunca fue cariñoso, él nunca fue nada de lo que esperabas que fuera...



Tus piernas se dirigían a la salida, era como si supieran a donde ir, nuevamente el pasillo imitando lo sucedo tiempo atrás. Derecha... izquierda... a la derecha el templo de Leo, a la izquierda el de géminis. Derecha... izquierda, los minutos se derretían alargándose hasta el fin del mundo. Entonces algo apresó tu muñeca, pensaste en Kanon y en la excusa que le darías para no ir con él.


         
- Escucha yo...



Te interrumpió un beso y tu cuerpo fue apresado contra la pared, era Shura, después se separó de ti y te dio oportunidad de respirar.


         
- Me iré la próxima semana.

         
- ¿Qué?

         
- Tú me preguntaste un día que si pensaba irme del santuario... sí pensé hacerlo, me iré la próxima semana - su voz, que en alguna ocasión te pareció hermosa, ahora sonaba vacía y metálica.
         

- Pero... - te costaba seguir hablando, ciertamente no querías hacerlo. No era como cuando se alejó de ti, porque de cierta forma seguía ahí, en el templo vecino, esto era más serio, estabas a punto de perderlo para siempre.



Avanzaste unos cuantos pasos en aquella oscuridad conteniendo lo que no se podía contener. Procesabas la información lo más rápido que podías, pero no era suficiente, él se iría.


         
- Ven conmigo... - te abrazó por la espalda y se aferró a tu cuerpo como si pensara que en cualquier momento entrarías de nuevo al cuarto templo desapareciendo para siempre.



Te estaba abrazando y tú no podías ni respirar, ese abrazo, de esa forma, en ese lugar, bajo esas circunstancias, jamás volvería a suceder. Nunca volvería a pasar. Y podía acabarse el mundo en ese instante, no importaba porque ese órgano al que todos llamaban corazón comenzó a latir más rápido, más de lo estrictamente necesario, algo que pensaste que no volvería a pasar. 



***



Lo amabas, amabas ese comportamiento errático y disfuncional, ese gesto que hacía cuando intentabas tomarle una foto, la voz ronca atenuada cuando no quería despertarte y cada pequeña costumbre tan propia de él. Él nunca fue cariñoso, él nunca fue nada de lo que esperabas que fuera... pero así lo amabas y eso no iba a cambiar.



FIN


4 comentarios:

  1. Anónimo22 de diciembre de 2012 20:44
    me gusto ver un leve kanon x aioros pero resulta que kanon es morboso y obsesivo y shura frió pero ama a aioros

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    1. Jade&Argen 23 de diciembre de 2012 09:18
      Holaaa! Jajaja, see, siempre me he imaginado que Shura es distante, que es menos expresivo que los demás (incluso que Camus, al francés me lo imagino distraído). Y qué te agrada más? Kanon con Aioros? Shura con Aioros? Shura con Kanon?

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  2. Anónimo26 de enero de 2013 09:46
    que te puedo decir soy sagitario jejejej asi que me enamora mucho ver un kanon por aioros por alguna razón tengo ya el estigma de ver a mi arquero con uno de lso de géminis, si no se puede con saga que sea con kanon es que es tan hermoso mi kanon pero no te voy a negar que me sigue gustando con saga, como que entre saga y shura hay un parecido en lo fríos y distantes que los caracteriza, claro cada quien a su manera, pero mi kanoncito hermoso es otra cosa me gusta siento que hace una pareja inolvidable el kanon x aioros, pero por la historia que conserva el arquero con estos personajes se vuelve de las parejas clásicas, aunque esta innovadora pareja que hiciste en tus fics de kanon x aioros estoy completamente y sinceramente complacida lo que ha hecho que te adore a ti y tus creativas historias, seguiré leyendo pero debo que la que me ha gusta pese que esta me gustó, mi favorita numero uno es la de secretos, me haces odiar a saga jaja cosa que se me hace difícil de hacer. Esperaré ansiosa la continuación de secretos y si llegas a hacer otro fic de shura y/o con el arquero espero informarme n_n.y verás ahí un comentario de mi parte.
    De: Genny

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    1. Jade&Argen26 de enero de 2013 17:50
      Hey!

      Es que, Saga y Shura son con los que Aioros se relaciona directamente en el anime, y creo que sus personalidades contrastan un poco, con Kanon también hay cierto contraste pero de diferente forma, es como todo lo opuesto a Saga. Es decir, me imagino que Aioros tiene una personalidad intermedia entre Saga/Shura y Kanon. Porque es algo serio como el mayor de los gemelos y como el español, pero no es tan rígido, y me imagino que tiene más paciencia que ellos, o sea, teniendo a Aioria como hermano menor y estando tan cerca de Seiya aprendió a ser paciente.

      Y pues, me alegra que te guste Aioros y Kanon en Secretos, creo que en lo personal es de mis parejas favoritas de ese fic, porque Kanon parece amar a Aioros de una forma tan absoluta que duele verlos separados.

      Ah, por ahí comencé un nuevo fic, se llama "Esclavo", la pareja principal es Saga x Shura (es universo alterno) PERO en el capítulo dos aparece Aioros, creo que quizá puedas encontrarlo entretenido, o no sé, jajaja, no sé si te gustaría leerlo, pero te aviso, por si un día tienes tiempo libre y ganas de leer =)

      Muchas gracias por dejar tu comentario, te lo agradezco inmensamente, cuídate mucho, nos vemooos!

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