Sexo y deseo
Shaka x Camus
Para otro ficsotón y porque tengo una debilidad por Camus.
Personajes
Principales: Shaka, Camus
Secundarios: Milo, Kanon, Aioria, Dita, Saga, D.M.
Parejas
Principal: Shaka x Camus
Secundarias: Milo x Camus, Kanon x Aioria
Tipo: Romántico y no sé si algo de comedia casi al final.
Advertencia: Tiene lemon xD
Resumen: Milo estaba tan seguro de ganar que hace una apuesta con Shaka. Cuando pierde, es el francés quien tiene que pagar pasando un fin de semana con el rubio.
Para otro ficsotón y porque tengo una debilidad por Camus.
Personajes
Principales: Shaka, Camus
Secundarios: Milo, Kanon, Aioria, Dita, Saga, D.M.
Parejas
Principal: Shaka x Camus
Secundarias: Milo x Camus, Kanon x Aioria
Tipo: Romántico y no sé si algo de comedia casi al final.
Advertencia: Tiene lemon xD
Resumen: Milo estaba tan seguro de ganar que hace una apuesta con Shaka. Cuando pierde, es el francés quien tiene que pagar pasando un fin de semana con el rubio.
Julio 9 de 2007
Sexo y deseo
Advertencia --> Este fic contiene lemon
- ¿QUÉ? - no podía creerlo, no podía ni quería hacerlo, se negaba a aceptar lo que acababa de escuchar. Debía de tratarse de una broma, Milo NO podía estar hablando en serio - Es broma ¿cierto?... ¿CIERTO? - insistió sin obtener respuesta - ¡Mierda Milo! ¡NO puedes hacer eso!
- Camus... hazlo por mí - acarició con lentitud el rostro desconcertado de Camus, nunca una caricia llevó consigo tantos sentimientos - por favor... - y fue esa mirada en el escorpión lo que hizo que el francés cerrara sus ojos y comprendiera que en verdad hablaba en serio.
Retrocedió unos cuantos pasos hasta que se topó con Shaka, el rubio puso sus manos sobre los hombros de Camus intentando reconfortarlo, éste se alejó de inmediato y le dirigió una mirada hostil lo cual solo consiguió una sonrisa burlona por parte del de virgo.
- Ve por tus cosas, estaré en el templo de aries... no tardes... - y sin decir más salió de la habitación suponiendo que querrían hablar a solas.
- Escúchame Milo, no pienso perdonarte esto...
- Camus... - intentó tomar su rostro nuevamente sin conseguirlo - no tenía otra opción... yo perdí.
- Ahh - suspiró fastidiado - ¡¿y yo qué coño tengo que ver en tus estúpidas apuestas?!
- ... lo siento...
Parecía arrepentido, pero eso no cambiaba nada, ni la más sincero disculpa era suficiente para arreglar las cosas ni para disminuir la ira que sentía en ese momento, y es que Camus seguía sin comprender cómo era que su novio, esa persona que tanto decía amarlo había sido capaz de aceptar una estúpida apuesta que sabía de antemano que perdería.
- Tenía que ser algo valioso, en verdad no... no sé por qué lo hice.
- Yo tampoco... - sintió cómo el escorpión lo rodeaba con sus brazos, no fue capaz de rechazarlo pero tampoco pensó en corresponderle, ese era el fin para ambos y lo sabían.
- Perdóname.
- Tengo que irme.
***
Había pasado cerca de una hora y no había señales de Shaka, lo cual era extraño considerando que había sido el rubio quien le había pedido que no tardara. Diez minutos y me voy - pensó observando las escalinatas, y después frotó sus manos ansiosamente para generar algo de calor aunque en el fondo sabía que eso no era necesario, el frío no era algo que le afectara demasiado. Tomó un cigarrillo, el sexto en esa larga espera y buscó un encendedor entre su ropa.
- Dejarás eso mientras estés conmigo - Shaka apresó su brazo izquierdo interrumpiendo sus movimientos y se deshizo del aún apagado cigarrillo para disgusto de Camus. Esto comenzaba mal.
- No eres quien para... - los labios del rubio callaron sus palabras dejándolo sin aire.
- Fumar hace daño... vamos... - tomó la discreta maleta del francés, y éste casi por instinto intentó detenerlo, pero había algo en la actitud del rubio que le advirtió que no era buena idea enfadarlo.
A las afueras del santuario se encontraba un auto esperándolos, Camus no sabía bien hacia donde se dirigían pero no tenía muchos deseos de hablar así que permaneció en silencio hasta que comenzó a quedarse dormido. Un par de horas más tarde llegaron a una solitaria casa situada cerca de la playa, Shaka bajó del auto y se recargó en el mismo, entonces sintió deseos de despertar a Camus para que viera ese paisaje con él, pero cuando se asomó por la ventanilla y lo vio así, tan tranquilo y vulnerable mientras dormía, pensó que sería mejor esperar al día siguiente, después de todo, tenían tiempo de sobra. Una semana, tendría a ese arrogante francés haciendo lo que él quisiera durante una semana entera, le haría el amor día y noche hasta cansarse, lo haría gemir de placer, lo tendría rogándole que no se detuviera, que lo hiciera suyo, y no pudo evitar sonreír para después llevar a Camus en brazos hasta su habitación.
***
Lo primero que hizo al despertar fue darse una refrescante ducha, el clima de ese lugar era cálido y húmedo, cosa que molestó un poco al francés, no le agradaba el calor. Las palabras de Milo aún resonaban en su cabeza anunciando que pasaría una semana con Shaka ¿Cómo había sido capaz de hacerle eso? Y sin darse cuenta, su cosmo se comenzó a elevar llamando la atención del de virgo quien recién entraba en la habitación para decirle que el desayuno estaba listo.
- ¿Estás bien?
- ¡Ahh! - avergonzado cubrió su
desnudez con una toalla en su cintura y supo que su rostro había enrojecido.
- No seas tímido Camus - sonrió mientras se acercaba, y con relativa facilidad se deshizo de la toalla para después besar los labios del francés que se negaban a corresponderle.
Shaka apresó a Camus limitando sus movimientos, después pasó su antebrazo por su cintura, y dejó que su mano cayera a la altura de sus nalgas mientras envolvía el miembro del francés con su otra mano, moviéndola suavemente pero con firmeza consiguiendo que éste se excitara, definitivamente, Shaka sabía bien lo que hacía. La hombría endurecida del de acuario palpitaba en su mano, pero él se negaba a emitir sonido alguno, tan solo cerró los ojos con fuerza y cuando Shaka pensó que era suficiente, cambió de técnica dedicándose a la base del pene con movimientos lentos y repetitivos para impedir que Camus eyaculara, fue una tortura para el francés quien estaba a punto de terminar. Luego, bastó posar el dedo índice en la pequeña entrada del de acuario para que su cuerpo se contrajera, arqueando su espalda y emitiendo el primer gemido que para Shaka fue como una señal, así que, con una última caricia experta logró que terminara en su mano haciendo que oleadas de placer lo recorrieran. El francés solo pudo recargarse en el rubio. Los labios de Shaka buscaron su boca nuevamente, pensaba que después de proporcionarle ese delicioso orgasmo quizá sería correspondido, pero no fue así.
- Bueno - no se escuchaba molesto - te veo en el comedor, no tardes.
***
Durante el desayuno Shaka no dejó de hacerle preguntas a Camus, éste se limitaba a dar respuestas esquivas y en ningún momento dirigió su mirada hacia el rubio, le daba algo de pena y sabía que terminaría sonrojándose si en un descuido se encontraba con la celeste mirada de Shaka. Esa actitud que en un principio le había fastidiado al de virgo pasó a parecerle encantadora, la forma en que sus mejillas se teñían ante sus insinuaciones o la preocupación que se leía en su rostro a pesar de todos los esfuerzos del francés por mantenerse impasible.
- ¿Quieres ir a la playa?
- Pues si quieres vamos - su móvil lo interrumpió y sonrió al ver que se trataba de Milo - disculpa... ¡Hey! Sí, estoy bien, ¿acabas de despertar? Já, sí te creo - se escuchaba tan animado, y tan distinto que instintivamente Shaka le arrebató el móvil y lo apagó - ¡Oye! ¿Qué haces?
- Esta semana eres mío y de nadie más. Ven - tomó su mano pero fue rechazado y nuevamente sonrió - no sé porque eres tan testarudo.
Comenzó a besar el delicado cuello del francés mientras éste se resistía, le gustaba sentirlo nervioso y esquivo bajo su cuerpo, pensó que cuando por fin se entregara a él, sería inigualable. Se deshizo con maestría de la ropa de Camus quien hacía todo lo posible por quitárselo de encima. Con un movimiento dejó libre la mesa y lo colocó ahí a la fuerza.
- ¡NO te atrevas! - ¿Hablaba en serio? ¿Entonces qué creía que iban a hacer durante toda la semana?
- Já, vamos Camus, te va a gustar, te lo prometo...
- Shaka, detente, no quiero pelear contigo - el rubio consiguió posicionarse sobre él y con dificultad terminó de quitarle la ropa.
- Yo tampoco... ahh - recargó su
miembro contra Camus, deseaba penetrarlo, quería introducirse en él con
desesperación pero sabía que sería casi imposible si no lo preparaba antes.
Fue deslizando su lengua hasta llegar a las tetillas del francés y continuó bajando a petición del mismo Camus quien comenzó a empujar su cabeza, pensó que el camino se detendría en su miembro pero no fue así, la lengua del rubio continuó bajando hasta dar con la sonrosada cavidad en la que se posó haciéndolo estremecerse.
- Noo, ahh... detente - aunque su mente lo instaba a detenerlo su cuerpo quería que continuara.
Sintió como sus piernas eran levantadas y sostenidas por la mano del rubio mientras seguía pasando su lengua alrededor de su entrada, después intentó introducirse lentamente, dioses, era... magnífico, de haber estado de pie, sin duda sus piernas no habrían soportado tanto placer y habría tenido que sostenerse en algo para no caer. Por su parte, Shaka disfrutaba sintiendo la contracción de los esfínteres alrededor de su lengua, y se imaginó lo que sentiría su miembro cuando fuera su turno. Cuando pasó al área entre sus genitales, notó que elfrancés estaba más que excitado, estaba completamente endurecido y la punta comenzaba a gotear, se acercó mientras introducía un dedo haciendo movimientos circulares y puso sus labios sobre el glande degustando el salado líquido.
- Ahh - los jadeos y gemidos era lo único que se escuchaba, aunado al constante chasquido proveniente de la sensual boca de Shaka.
- Sabía que te gustaría.
Camus abrió los ojos y se sintió terriblemente avergonzado, el comentario hecho por el rubio parecía haberlo despertarlo de un etéreo y placentero sueño. Y sin previo aviso, empujó a Shaka deshaciendo el agarre de éste en sus tobillos. Bajó de la mesa y comenzó a recoger las prendas que yacían en el suelo.
- Quería hacer las cosas bien Camus... - se lanzó sobre él y los golpes por parte de ambos no se hicieron esperar, no utilizaron su cosmo, habría sido inútil. Parecía que el francés iba a decir algo pero un golpe en el abdomen lo hizo retorcerse en busca de oxígeno - ¿ya te cansaste de pelear? No lo hagas tan difícil.
El de acuario seguía respirando con dificultad y el rubio aprovechó para colocar ambas piernas sobre sus hombros y comenzó a introducirse con lentitud.
- ¡Ahhh!
- Siénteme... siente como me adentro en ti - le dijo Shaka al oído - ah, así... sí, se siente bien ¿cierto?
Una vez que estuvo completamente dentro bajó una de las piernas de Camus apresando más su miembro y comenzó a masturbarlo, cuando consideró que estaba lo suficientemente relajado comenzó a embestir primero lenta y profundamente, y después rápido y con fuerza. Salía casi por completo y lo volvía a penetrar de una estocada, disfrutaba ver su rostro sudoroso, su cabello añil esparcido en el suelo, moviéndose con cada entrada y salida, deseaba tenerlo así siempre, gimiendo, mordiendo sus labios en una vorágine de sensaciones que ni él mismo habría podido describir. Continuó acariciando su miembro mientras pasaba los labios por sus hombros dejando leves rastros de saliva. El de acuario fue quien llegó primero al orgasmo, y en ese instante se aferró al cuerpo de Shaka, como si buscara algún soporte dentro de sus propios sentimientos.
- Termina, ahh... termina dentro - ni en sus mejores fantasías Camus habría dicho eso, así que acelerando el ritmo e imprimiendo una mayor violencia en cada movimiento terminó por derramar su esencia dentro del dueño del onceavo templo. Se acomodó sobre él de manera que no tuviera que soportar todo su peso, tan solo lo suficiente para seguir sintiendo esa suave y sudorosa piel.
Pasaron minutos en silencio, analizando y pensando quién sabe cuántas cosas a la mayor velocidad posible.
***
Los días que siguieron estuvieron cargados de sexo y deseo. Shaka siempre pensó que tenerlo a su disposición sería suficiente para terminar con el deseo que despertaba el francés en él, pero estaba equivocado, parecía que entre más tenía de él, más quería, y es que, Camus era irresistible, le gustaba verlo sometido y terminar dentro de él, sentir como iba inundando poco a poco sus entrañas. En varias ocasiones creyó que no podrían albergar una mayor cantidad de semen y decidía salir de esa increíblemente estrecha cavidad para terminar eyaculando en su entrepierna.
En ese tiempo, notó también que el apetito de Camus varió un poco, ya no realizaba las comidas con él sino que estaba continuamente ingiriendo pequeños aperitivos. Cuando salían a la playa, tenían que llevar una gran cantidad de entremeses que iban desde fruta picada y panecillos rellenos de helado hasta croquetas de arroz y mozzarella. Se preguntó cómo era que alguien tan delgado podía comer tanto. Y fue entonces cuando recordó que le había sugerido, por no decir obligado, que dejara de fumar, quizá por eso terminaba con la ansiedad de otra forma.
- ¿Cuándo comenzaste a fumar?
- No recuerdo, hace casi un año tal vez.
- ¿Y nunca pensaste en dejarlo?
- No, creo que... - el sonido de su móvil lo interrumpió.
¡Maldición! - pensó Shaka, había olvidado apagarlo. Camus lo observó, esperaba que de un momento a otro le regresara el móvil para poder hablar con Milo. Desde el primer día intentó recuperarlo pero fue inútil, Shaka sabía cómo ocultar las cosas, eso mismo había ocurrido con sus cigarrillos, y si ganaba peso lo culparía a él y a la falta de parches de nicotina. La melodía seguía sonando y el rubio no hacía nada.
- De seguro es Milo, dámelo, quiero hablar con él.
- No lo haré.
- Shaka, no estoy jugando.
- Yo tampoco.
Camus rodó los ojos con fastidio y se dirigió hacia la casa, no estaba muy lejos, tal vez quince minutos caminando y estaría ahí. Estaba confundido, por un lado le tenía un gran cariño a Milo pero entonces, ¿por qué su voluntad era tan ineficiente cuando Shaka lo besaba? ¿Por qué deseaba tanto que el rubio lo tomara en cuantas posiciones se le ocurrieran? Deseaba sentirlo en su cuerpo, deseaba sus caricias con tanta dependencia como con sus cigarrillos, pero en este caso no había nada que pudiera sustituir su necesidad. Había aceptado salir con Shaka por un simple motivo, creía que si al escorpión le daba igual que saliera con alguien más, entonces a él tampoco habría de importarle.
Necesitaba hablar con Milo, quería saber las cosas
no habían cambiado, porque no quería que todo terminara de esa forma, no
deseaba comenzar algo de nuevo porque había sido demasiado difícil llegar a ese
límite de confianza que sentía con el escorpión, lo había amado tanto que no se
sentía capaz de comenzar de nuevo y se odiaba por ello. Se recostó boca abajo abatido,
ya no quería pensar ni sentir nada pero fue imposible.
El peso sobre su espalda le hizo abrir los ojos, después le siguieron pequeños besos en el cuello y discretas caricias que amenazaban con llegar a más.
- ¿Qué pasa? - introdujo su mano bajo Camus, necesitaba tocarlo, quería sentirlo, debía saber que lo excitaba, que era él quien lo ponía en ese estado.
- Nada.
- Vamos Camus, no mientas, dime,
¿qué pasa?
- Déjame solo por favor - se puso de costado pero Shaka no se alejó sino que se pegó por completo a su cuerpo dejándole sentir la ansiosa erección que ahora poseía - ¿No escuchaste? Quiero estar solo - Camus se giró muy enojado - Me das asco.
- Sabes que eso no es cierto, solo estás molesto y sé que ahora... - acarició el rostro del francés pero recibió una evasiva que ciertamente le dolió más de lo que hubiera pensado.
- NO me toques.
- Camus.
- Por favor, déjame en paz.
- Es por Milo ¿cierto?... Camus piénsalo, él te dejó conmigo una semana, UNA SEMANA ¿Entiendes eso? - se negaba a escucharlo, no quería que siguiera confundiéndolo - Si fueras mío no dejaría que nadie más se te acercara, no sería capaz de apostarte como si fueras un objeto, Camus... si estuvieras conmigo nunca te dejaría... quiero tenerte, no solo hoy sino siempre.
La indignación fue demasiada, ¿por qué se ponía a decirle todas esas cosas? Él amaba a Milo, de eso estaba seguro... bueno, quizá ya no estaba tan seguro pero no podía hacerle eso, no importaba si el escorpión había perdido una apuesta y el objeto apostado era él... ¿el objeto apostado? De pronto se sintió humillado, decepcionado, enojado, supo que no había perdonado a Milo. Entrecerró los ojos y le dio un fuerte golpe a Shaka, ahora era él quien no comprendía qué pasaba por la mente del francés.
- Eres una mierda - dijo cada palabra con todo el odio que era capaz de sentir.
- ¿Ah sí? Niégalo Camus, niega que te gusta lo que te hago - lo abrazó sin importarle los golpes recibidos - Él te dejó, te apostó cuando sabía que iba a perder. Por donde lo veas, soy tu mejor opción... te quiero Camus, te deseo como no tienes idea...
- ¡Cállate! ¡Tú no eres mejor que él!, no puedes venir y criticar las acciones de Milo cuando tú mismo aceptaste esa apuesta... – de pronto un pensamiento se apoderó de su mente - … y yo también.
Se veía desconsolado, el rubio se acercó a sus
labios, y contrario a lo que había pensado, Camus le correspondió con
desesperación. El francés pensaba que ahí terminaría todo, su relación con
Milo, su no relación con Shaka, y quiso desquitarse, si era la última vez que
estarían juntos entonces lo iba a disfrutar.
Se puso en cuatro, y verlo en esa sensual posición fue más que suficiente para que Shaka se deshiciera de su ropa ayudando al francés a hacer lo mismo. Se colocó detrás de él acariciando su miembro mientras se restregaba contra ese firme trasero, y con ayuda de sus dedos, dilató la entrada que lo recibiría de nuevo, con una mano ubicó su miembro en un ángulo que resultara placentero para ambos y comenzó a entrar, con lentitud, viendo cómo Camus se aferraba a las sábanas. Cuando sus testículos chocaron contra la piel del francés, éste se incorporó un poco para quedar sentado sobre su miembro, y comenzó a moverse con extrema lentitud, imponiendo su ritmo mientras guiaba las manos de Shaka, una acariciaba con firmeza sus testículos mientras que la otra se encargaba de su miembro.
- ¡Ahh! Shaka... - sus gemidos lo enloquecían, deseaba tener el control, dejarlo boca abajo para terminar de embestirlo de manera salvaje, pero algo lo motivó a dejar que fuera Camus quien impusiera el ritmo.
***
Una vez que regresaron al santuario dejaron de verse durante un tiempo por petición de Camus. El francés dio por terminada su relación con Milo pero no se sentía preparado para volver a hablar con Shaka.
***
- Yo creo que deberías escribirle una carta - dijo un pensativo Kanon quien desde que había comenzado su relación con Aioria, se sentía todo un experto en las artes amorosas. Se puso de pie y fue por una cerveza.
- No le hagas caso – el león aprovechó la ausencia del gemelo para decir lo que pensaba en realidad - conociendo a Camus, si llegas con una carta lo más seguro es que se niegue a leerla.
- Es más - dijo el de géminis quien regresaba de la cocina - yo puedo ayudarte - Aioria solamente sonrió al recordar la primer carta que le había enviado Kanon, tenía tantas faltas de ortografía que no creyó haberla entendido por completo.
- ¿Por qué no le llevas rosas? - ¿cómo era que medio santuario sabía lo que sentía por Camus? Afrodita entró al sexto templo y se sentó al lado de Saga, quien acababa de quitarle la cerveza a Kanon.
- Quizá no le gustan las rosas - dijo Saga indiferente, sin notar siquiera la cara de tristeza del de Piscis, al parecer, su plan de obsequiarle flores a Saga no serviría.
- ¿Podrían callarse? A nadie le importa si a Camus le gustan las rosas o si odia las cartas – se quejó Death Mask harto de tanto parloteo.
- A mí sí me importa – dijo ofendido Dita.
- ¿No le gustan las cartas? Pero… ¿por qué? A todo mundo le gustan las cartas, ¿verdad? - le preguntó a Aioria.
- Ehh... sí, claro, en especial tus cartas Kanon - a decir verdad, no tuvo corazón para decirle lo contrario.
Pero a Death Mask no le interesaba ni Shaka ni sus depresiones sentimentales, lo único que pedía el caballero de cáncer era terminar de ver el partido ¿acaso era mucho pedir? Pero ya que estaban en el tema, decidió dar su opinión.
- ¿Por qué no lo obligas a que salga contigo? - Todos lo miraron extrañados, bueno, ya esperaban una sugerencia de ese tipo pero eso no evitó que lo observaran esperando una explicación - Ahh - suspiró con fastidio - Es fácil, es igual de obstinado que tú - la mirada de Shaka lo hizo retractarse - bueno, digo, todos sabemos que Camus es frío pero en el fondo solo es un indeciso, orgulloso y malcriado niñato que solo... bueno, es alguien indeciso - las miradas de Shaka eran de temerse.
- Es cierto... - la expresión de Dita fue sublime, era como si todo el conocimiento se alineara en ese preciso instante para revelarle algún secreto que solo D.M. y él podrían comprender - pero las rosas también ayudarían - o quizá solo quería llamar la atención de Saga.
Después de meditarlo, decidió que esa misma tarde buscaría a Camus. Iba a llamarlo pero éste salió de improviso.
- Camus... yo... - ¿acaso estaba nervioso?
No tan lejos de esa escena se amontonaban algunos dorados tras una de las columnas intentando no ser vistos ni escuchados, lo cual, fue algo difícil.
- ¡Ahh, me pisas!
- ¡No seas exagerado! Además, sino hubieras traído tus estúpidas rosas - lo dicho por Kanon ofendió notablemente a Dita quien lo empujó haciendo que perdiera el equilibrio.
- Ah lo siento tanto, creo que fue por mis estúpidas rosas - dijo con sarcasmo.
- ¡Argh! - Kanon intentó destruir las flores del peliceleste en venganza pero Aioria lo detuvo, y fue D.M. quien en un descuido terminó pisando el hermoso ramo.
- ¡NOO! ¡Eres un idiota D.M.!
- Shh, ¿entraron al templo? - ya no había rastro de ninguno de los dos caballeros.
- No, yo no los vi - dijo
Aioria, mientras Dita y D.M. seguían discutiendo inútilmente.
Dentro del onceavo templo comenzaba una nueva entrega, ¿quién iba a pensar que D.M. tendría razón? Camus en verdad era indeciso y por alguna razón (llamada orgullo), esperaba que fuera Shaka quien diera el primer paso.
FIN
Hermoso me encanta
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