sábado, 12 de enero de 2013

Capítulo 15: Saga/Shura/Seat - Primera parte - Agosto 21.2011

Capítulo 15: Saga/Shura/Seat Primera parte



Saga




El francés lo observó detenidamente, casi entrecerrando los ojos con desconfianza. El sujeto frente a él había abierto una especie de portal y ahora se encontraban en la antigua habitación de Camus.



                    - ¿Quién eres? – preguntó el francés – Saga está muerto, ¿quién eres? 

                    
                    - Cam… - musitó antes de abrazarlo, había esperado tanto ese encuentro que ahora le daba la impresión de que era una ilusión, y tenía que sentirlo entre sus brazos para convencerse de que era real – No recuerdas nada ¿cierto? – preguntó al notar la tensión del francés. No lo rechazaba, pero tampoco le había correspondido.


                    - Saga está muerto – insistió aunque comenzaba a dudar – yo vi su cuerpo… 


                    - Cam, soy yo… puedo explicarte todo, solo tienes que confiar en mí… Estuvimos juntos infinidad de veces… y… me daban celos del chico escorpión, un día te lastimaste el tobillo entrenando con Aioros y de regreso vimos a Shaka entrenando con Heze… No llegué a tiempo para tu combate con el rubio pero el chico escorpión se interpuso entre ustedes, y tiempo después te enfrentaste al hermano de Aioros… Y yo sé, que aunque no seas capaz de aceptarlo ahora, me has amado tanto como yo a ti… - lo atrapó nuevamente entre sus brazos antes de besarlo. Camus forcejeó un poco, pero la sensación le resultaba tan familiar que terminó cediendo, reconoció el sabor de sus labios, el aroma de su piel inundando sus sentidos, era él, era Saga. Pasaron algunos segundos antes de que mordiera los labios del mayor – Ahh – se quejó.


                    - No has cambiado – dijo ocultando muy bien todo lo que sentía en ese momento. Se puso de pie y se dirigió a la puerta – ¿qué quieres? – Saga sonrió, quería muchas cosas, en especial, lo quería a él.


                    -¿Estás molesto? - preguntó acercándose al francés.


                    - ¡¿Qué si estoy molesto?! ¿Cómo demonios explicas esto? ¡Nos engañaste! ¿Tienes idea de cómo me sentí? Y… regresas como si nada…


                    - Tenía sospechas acerca de la muerte de Seat… - la ira de Camus pareció disiparse por un instante para dar paso a otra sensación igual de intensa.


                    - Sé de lo tuyo con Seat – musitó antes de sentarse en su antigua cama.



Saga contuvo la respiración un instante y en su mente maldijo a Shura, supuso que había sido él quien le había hablado a Camus de su relación con su antiguo maestro.



                    - Primero quiero que sepas algo… - dijo colocando las manos sobre los hombros del francés, se trataba de una mera excusa para tener contacto con él.


                    - ¿Lo amabas? – preguntó Camus con tanta seriedad que fue imposible para Saga suponer qué pasaba por su mente.


                    - ¿A quién? – el de acuario se alejó de Saga, si seguía tan cerca de él terminaría golpeándolo por cínico y por idiota.


                    - ¿Por qué terminaron? – sí, quería saber todos los pormenores y detalles incómodos.


                    - Éramos jóvenes, teníamos toda la vida por delante… - se acercó nuevamente a él.


                    - No valía la pena quedarte con él… ¿eso pensaste?... – el mayor no entendía, ¿qué quería escuchar Camus?, parecía decepcionado de que la relación con Seat no hubiera funcionado y al mismo tiempo parecía celoso de que hubiera existido dicha relación – No te creo… - dijo desviando la mirada.


                    - Éramos jóvenes – repitió, entonces notó una leve mueca de enfado en el hermoso rostro del francés. 


                    - ¡Yo era joven!… - dijo con reproche – Me dejaste por eso, ¿cierto?... – el silencio de Saga fue como una repuesta que enfurecía a Camus – Eres un malnacido Saga…


                    - No fue por eso… tenía que irme…


                    - ¿A dónde? ¿Por qué? Todo este tiempo me he preguntado por qué te acusaron de traición… pero nadie dice nada… es como si quisieran borrarte…


                    - Estuve investigando de la muerte de Seat… Shion jamás me habría dejado ir, así que tuvimos que planear algo… Shura pensaba ir en mi lugar… así yo podría seguir cuidando de ti, pero… era claro que no te hacía ningún bien, te lastimaba todo el tiempo y tú… eras demasiado joven… aún lo eres – intentó tomar sus manos pero el menor se alejó sin remordimientos. 


                    - ¿Y te diste cuenta después de todo lo que pasó?


                    - No – negó con la cabeza – me di cuenta muchas veces… me di cuenta TODO el tiempo, pero te deseaba… eras… como una droga… no podía ni quería dejarte.


                    - ¿Cuál es la diferencia entre tu relación con él y tu relación conmigo? – entonces Saga supo que no se trataba tan solo de su imaginación, Camus en verdad estaba celoso del pasado.


                    - Cam… lo mío con Seat era como lo tuyo con Milo – el de acuario lo miró algo desconcertado, ¿cómo demonios se había enterado de su relación con Milo? - Nos deseábamos, todo era lindo, nos queríamos mucho, pero… pero no estábamos destinados a estar juntos… - Camus puso los ojos en blanco – porque yo estaba destinado a estar contigo… desde antes de conocernos.



Camus lo miró incrédulo, era cierto que jamás había podido olvidarse de Saga, pero nunca le había pasado por la mente que pudiera estar destinado a estar con él, le parecía una idea muy romántica, y ese era un lado que no conocía del gemelo.



                    - ¿Abriste la caja?


                    - No… - dijo apenas.


                    - ¿Está en tu templo?


                    - No – se acercó a la que antes había sido su alacena y quitó una de las tablas que había en el fondo, no sabía cuándo utilizarían esa habitación así que decidió ocultar la caja lo mejor posible - ¿Qué hay adentro?


                    - ¿De verdad no la abriste? – no supo si pensar que se trataba de la curiosidad apagada del francés o si tan solo era muy firme en sus promesas, quizá nunca sería capaz de comprender todo lo que significaba para Camus que la caja se mantuviera cerrada, era como haber mantenido la esperanza de que un día, tarde o temprano, Saga regresara.



Lo primero con lo que se toparon sus ojos fue con una foto de Aioros, Saga y Seat.



                    - ¿Qué? ¿Quieres presumir que una vez también fuiste joven? – el rostro desconcertado de Saga le hizo sonreír levemente, hacía tanto tiempo que no sonreía, no tenía motivos suficientes.


                    - Niñato… - lo miró con cierta sospecha - ¿Te has estado juntando con Shura?


                    - A veces… - al menos se sentía aliviado de que el francés no hubiera perdido por completo su capacidad de expresión.



Bajo la imagen se encontraba una carta, Camus la tomó sin saber si estaba bien tenerla entre sus manos, pero un ademán de Saga le hizo comprender que debía leerla.



“Saga… tal vez sigas molesto… - Camus dejó la carta un instante, sentía que no era correcto leer la correspondencia de otra persona, pero el mayor lo alentó a que siguiera leyendo – pero sabes mejor que nadie que si confío en alguien es en ti… Dioses, ¿a quién quiero engañar? Me sentí como Aioros cuando intentaba reconciliarnos, ¿me pregunto si alguna vez supo lo de nosotros? Divago… ha habido actividad por aquí, cosmos que no consigo ubicar, consulté a Dohko hace meses, le pregunté si sabía acerca de alguna guerra santa, me contó una leyenda y después me invitó a tomar el té, era té verde… sabía extraño, creo que pudo envenenarme de haber querido… ¿Sigues con Shura? Dioses… divago demasiado… pero tenía que preguntarlo, volviendo al punto, no sé si alcanzaste a conocer o… al menos ver a Camus, seguro que no, estabas demasiado molesto porque me iba y juraste vengarte de mí y odiarme eternamente ¿cierto? Sabemos que no lo decías en serio, o al menos eso me gusta creer, aun así, y aunque sé que no tengo el derecho de pedirte nada, quisiera que cuidaras de Camus, por si algo me pasa. Podría pedírselo al mismo patriarca, pero ya sabes cómo es de histérico, además siempre has sido el más fuerte de todos nosotros. No dudo que lo seguirán al santuario. Intentaré detenerlos. Me habría gustado verte por última vez”



                    - ¿Seguirme al Santuario? – preguntó sin entender mucho de la carta.


                    - Ellos no saben a quién están buscando con exactitud.


                    - ¿Ellos?



Un sonido los alertó y Camus de inmediato se puso de pie deseando que fuera cualquier cosa sin importancia, pero llevaba días sintiendo una especie de cosmos que le resultaba familiar y extraño al mismo tiempo.



                    - Espera Camus, hay algo que necesito decirte… - en realidad no solo era una cosa, eran varias y en ese momento no supo por dónde empezar.


                    - ¿Qué cosa? – Saga lo observó, se veía tan adulto, su expresión era fría y distante, le recordaba aquella vez en que entrenaban antes del combate de Camus, cuando, con toda la tranquilidad del mundo, le amenazó con conseguir otro maestro, extrañaba aquellos días, comprendió de pronto que se había perdido de muchas cosas y sentía un terrible dolor de solo pensar que quizá ya no podría recuperar el tiempo perdido ni la confianza del francés.


                    - Te amo… - quizá debió empezar por relatarle la verdad acerca de Seat, pero el dolor en su pecho era tan insoportable que tan solo tuvo qué decírselo. El de acuario intentó decir algo pero de nuevo el sonido a las afueras le alertó y tuvo que salir para encontrarse con una presencia que no se esperaba.


                    - Hola Camus… haz crecido mucho… - la cálida sonrisa de Seat lo sorprendió y retrocedió un par de pasos topándose con el cuerpo de Saga - ¿Qué sucede? Parece que has visto a un espectro. 



Continuará…

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