Capítulo 12: En la fiesta – Segunda parte
Conforme los invitados se iban yendo, Hyoga notó algo que lo venía inquietando desde hacía rato, que Ikki no estaba. Subió discretamente a su habitación y se asomó con la esperanza de verlo dormido. Se sentía culpable pero al mismo tiempo no estaba seguro de querer dejar que el fénix se acercara demasiado, lo ponía nervioso y lo incomodaba un poco. Entró sigilosamente y vio su cama tendida, así que decidió asomarse por la ventana para ver si estaba su auto aparcado, lo que no esperaba el rubio era ver al mayor ahí, dentro del auto con Seiya a su lado.
Y con algo de indignación se sentó en la cama a esperar, seguía sin comprender la naturaleza de su relación con el pegaso, a veces tan solo parecían MÁS que simples amigos y eso lo preocupaba.
***
Milo terminó molesto con Camus, esta vez porque lo había visto prestarle mucha atención a una chica de su clase, y odiaba que hiciera eso, que le pusiera atención a todo mundo mientras a él lo ignoraba por completo, y no tardó en cuestionarlo cuando tuvo la oportunidad.
- ¿Quién era ella? – preguntó solo para sacar el tema.
- Alguien de mi clase.
- ¿Te aburres conmigo?
- No… - alcanzó a decir antes de que el escorpión lo apresara entre sus brazos y lo besara mientras acariciaba su cuerpo – Espera… - pero Milo no deseaba detenerse, quería que aquella chica y todo aquel que mostrara el más leve interés en el francés, se diera cuenta de que Camus no estaba disponible.
***
- ¿De qué hablabas con Saga? – preguntó Kanon con una inseguridad que el arquero no le conocía.
- Le ayudé a organizar un fin de semana en una cabaña con Shura – dijo mientras se cambiaba de ropa.
- ¿Aún piensas en él? Ya sabes, ¿te pasa por la mente cuando estás conmigo?
- … No… - el gemido en la habitación de al lado los distrajo, de no ser por la fiesta, toda la mansión se habría enterado de lo que ocurría. Aioros sonrió de manera nerviosa al reconocer la voz de Aioria – Creo que deberíamos dormir en mi habitación esta noche.
- Tengo una mejor idea… - dijo antes de jalar al arquero para que quedara sobre su cuerpo, comenzó a desvestirlo despacio mientras lo besaba.
- Espera… no me siento muy bien… hoy… - lo cierto es que estaba a punto de sufrir un ataque de pánico si a Kanon se le ocurría ir más allá.
- De acuerdo – dijo como si nada, porque confiaba ciegamente en Aioros.
***
Cuando el fénix entró a su habitación, vio al cisne esperando entre las sombras.
- ¿Qué haces aquí? - preguntó Ikki y el rubio lo miró sin saber a qué se refería.
- Venía para que no te murieras de frío pollo torpe - dijo intentando bromear con el mayor, pero este solo sonrió dándole la impresión de que en realidad estaba triste.
- Acerca de eso... - empezó a decir Ikki mientras se cambiaba de ropa - Ya no tienes que hacerlo... de cualquier forma, ya no hace tanto frío.
- De acuerdo - musitó el ruso. Y por algún motivo, no pudo quitarse la sensación de pesar de encima.
***
A la mañana siguiente, cuando el menor de los gemelos se proponía abrazar a Saga para darle los buenos días, algo empujó su cuerpo contra la pared.
- Tienes diez segundos para darme una explicación… - preguntó de manera acusadora, pero Kanon había hecho tantas cosas que no estaba seguro del motivo por el cual le reclamaba.
- ¿Es por lo del pudín de Ikki? Mira, el fénix NUNCA come ese tipo de cosas, el otro día le pedí amablemente un poco de…
- NO ES ESO – dijo el león molesto y ejerciendo más presión sobre el cuello del gemelo.
- ¿Es por su chaqueta? Solo la tomé para salir un día… Ahh – se quejó notando que la ira del castaño iba en aumento – Ya le devolví todos sus calcetines a Shura, y no he entrado al cuarto de… Death Mask en mucho tiempo – dijo con dificultad.
- Me refiero a Shaka… y será mejor que me convenzas si no quieres que mi hermano sepa al respecto.
- No sé de qué hablas… - aunque agradeció no tener que delatarse ante todas las otras cosas que había hecho y por las cuales habían culpado a otros, casi siempre a Hyoga.
- La marca en su cuello, ¿tú se la hiciste?
- Fue un accidente… y fue hace más de una semana.
- Explícate – dijo un poco más calmado, porque conociendo a Kanon, sí le creía que todo hubiera sido un malentendido.
- Estaba haciendo un cuadro con una mezcla de henna y colorantes naturales, y… le cayó un poco en el cuello, le ofrecí una bufanda mía para cubrir la mancha – aunque lo cierto es que la bufanda era de Saga – pero insistió en intentar quitárselo con solventes y desmaquillantes de Saori… y pues sí se le quitó un poco, pero… la henna no se va tan fácilmente… - Aioria sonrió y se sintió algo tonto por haberse dejado engañar de esa forma, la irritación en el cuello de Shaka había sido solo producto de su intento por quitarse la mancha – acepto que en parte fue mi culpa, PERO, también fue culpa de rubio por estar cerca de mí cuando estoy pintando…
***
- No es que no quiera hacerlo con él – los dioses eran testigos de que se moría de ganas – es solo que… nunca he estado con nadie más a parte de Saga… y… Kanon… me pone nervioso.
- ¿Por qué? – preguntó Aldebarán, siempre le daba la impresión de que Aioros se empeñaba en buscar excusas para no ser feliz. Siempre ponía primero a los demás y se preguntó hasta donde había aprendido esa actitud con mayor de los gemelos.
- Es solo que… no sé qué cosas le gusten… ni siquiera sé si él es… ya sabes… activo… pasivo… - musitó las últimas dos palabras – Dijo que durmió con Aioria una vez, pero… no me sentiría cómodo hablando del tema con Aioria.
- Relájate… te estás ahogando en un vaso con agua… deja que las cosas pasen y ya… ¿qué es lo peor que puede pasar? – preguntó sin saber de la tormenta que se avecinaba.
***
- Hablé con Kanon – dijo de pronto Aioria.
- Ahh… dioses, me asustaste… - dijo dejando unos libros sobre el escritorio.
- Ya sé cómo te hiciste esa marca – musitó muy cerca, casi respirando sobre su piel.
- ¿Y qué harás al respecto? ¿Castigarme?
- Eso es exactamente lo que haré – ambos sonrieron, de pronto la sexualidad entre ellos se había convertido en la única forma que tenían de comunicarse y descargar sus frustraciones.
***
Aquella tarde del 13 de enero, se reunieron todos a merendar en el comedor principal. Seiya se la pasó parloteando con Ikki aunque el mayor solo lo escuchaba, Hyoga los observaba disimuladamente sin perder detalle mientras intentaba ocultar la molestia que le causaba verlos tan cerca uno del otro. Shura y Saga hablaban acerca de ir a esquiar mientras Kanon los molestaba advirtiéndoles de los peligros de las montañas. Aioros solo sonreía con un leve gesto de preocupación que solo el mayor de los gemelos y Aldebarán notaron.
Aioria y Shaka no dejaban de intercambiar miradas, sonrisas y caricias que pasaban desapercibidas para casi todos los demás. Milo intentaba a toda costa llamar la atención de Camus, pero el francés estaba muy entretenido escuchando a Dohko discutir con Dita y Mu. Saori no dejaba de decir lo mucho que había disfrutado el día anterior y junto con Shun y Shiryu ya estaba planeando la fiesta de Hyoga, aunque en el fondo el dragón solo fingía escuchar la conversación porque estaba sentado entre Andrómeda y la diosa. D.M. parecía muy triste esa noche, pero solo una persona lo notó.
Ninguno sabía que en 10 días, las cosas en la mansión habrían cambiado por completo.
Continuará…
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