sábado, 12 de enero de 2013
Capítulo 6: Encuentros inevitables - Agosto 27.2009
Capítulo 6: Encuentros inevitables
Advertencia: Este capítulo contiene lemon!
Cuando anunciaron a los participantes del siguiente combate no hubo nadie más feliz que Afrodita, parecía como si fuera el ganador de algún premio importante, una nominación o un reconocimiento. Se la pasó toda la semana de un lado a otro entrenando sin cansancio.
- Veo que has conseguido lo que querías – la voz grave de Heze hizo que Dita detuviera su último ataque.
- ¿Eh?
- Te enfrentarás al chico que siempre te molesta.
- ¡Ah! ¡Sí! – dijo entusiasmado – es el destino quien reclama venganza – si intento de risa malévola hizo que Heze sonriera, si Shaka lo hubiera visto, habría pensado que ese no era su maestro.
- Me parece que ese chico es muy fuerte – se recargó en una de las columnas frente a un sudoroso Dita.
- Puede que lo sea… pero lo venceré.
Había tanta determinación en sus palabras que por un instante deseó tenerlo de discípulo.
***
Camus estuvo muy nervioso en esos días, cosa que no pasó desapercibida para nadie, Saga aprovechaba para acorralarlo contra la pared y preguntarle qué tenía, pero el joven francés era muy hermético, había demasiado movimiento en su cabeza y no tenía nada en claro.
- ¿Qué tienes Cam? – preguntó Milo. Se encontraban en un campo de entrenamiento esperando por Aioria, quien no dejaba de vanagloriarse por haber sido el ganador del primer combate.
- Nada…
- Vamos Cam… has estado muy serio… - reconsideró sus palabras – bueno, más serio que otros días. Puedes confiar en mí… de verdad.
- Yo… - tomó un poco de aire – Después del combate anunciarán quienes son los siguientes y… - su rostro en realidad reflejaba la preocupación que sentía - ¿has pensado que quizá nos toque combatir? – Milo dejó sobre su mochila la manzana que apenas iba a consumir.
- Demonios… es cierto… no lo había pensado.
- Y si no sucede así, a alguno de nosotros le tocará combatir contra Shaka o Aldebarán…
- No te preocupes – se acercó un poco más a Camus sentándose a su lado – ya te lo he dicho antes… - Camus lo miró a los ojos – yo te protegeré… aún si te toca combatir contra mi.
Milo siempre tenía como tranquilizar a Camus, sus palabras eran dulces y sinceras, siguieron platicando un rato más hasta que Aioria apareció.
***
- Dioses, Aldebarán, eres un genio, ¿cómo es que se te ocurrió agregarle…? ¿qué es lo que le agregaste?
- Jengibre, pensé que combinaría con…
- Shura… Necesito hablar contigo – la voz de Saga interrumpió la explicación culinaria de Aldebarán.
- Saga… interrumpes una conversación muy importante – dijo antes de intentar degustar otro bocado.
- Esto también es importante… - el dulce aroma invadió sus sentidos y en escasos segundos dirigió la mirada al pastel que se encontraba en medio de la mesa – Oh, ¿puedo probar un poco?
- Claro – sirvió una rebanada y la puso delante de Saga, quien pareció olvidar el motivo de su visita.
- ¿Y qué es esto? – señaló unas pequeñas flores.
- Mantequilla.
- ¿En serio? ¿Y esto?
- Chocolate blanco.
- ¿Y lo de…
- ¡Ya cállate Saga! – gritó Shura exasperado, Saga parecía un niño curioso en lugar del poderoso caballero que era, eso le fastidiaba del de géminis, que su comportamiento nunca era constante, nunca se sabía qué esperar de él - ¿Para qué viniste?
- Ah sí, quería saber si sabes quiénes estarán en el próximo combate.
- El chico Piscis y Cáncer.
- No, pero… después de ellos – ahora el peliazul se encontraba muy serio.
- Vaya, si el maestro modelo está nervioso por el combate de su discípulo ¿cierto?
- ¡Cállate! No estoy nervioso, confío en las habilidades de Camus… tan solo… quería saber con quién se enfrentaría – Shura sonrió con ese cinismo que le quedaba tan bien y Saga terminó arrojándole una servilleta.
Entonces comenzó una de las tantas discusiones que tenían cada que se veían.
***
Entró a su habitación sorprendiéndose de encontrar a Saga ahí, recostado sobre el sofá. Saga siempre era impredecible. Tomó algunas cosas y luego intentó salir sin hacer ruido. Lo único que pasaba por su mente era entrenar, él mejor que nadie sabía que no era muy bueno y de los tres posibles oponentes, no había ninguno al que quisiera enfrentarse.
- Espera… - Saga se removió un poco y sostuvo una de sus muñecas.
- Tengo que entrenar.
- No, quédate aquí – jaló su cuerpo con facilidad para ponerlo sobre sus piernas mientras se incorporaba.
- Pero…
- Quédate… - musitó en su oído mientras metía la mano por entre su ropa para alcanzar sus tetillas.
- Mmh…
Consiguió desnudarlo con relativa facilidad y besó su cuello, lamiendo y succionando levemente para reavivar las marcas que había dejado días antes. Acarició el blanco torso de Camus y separó sus muslos para colocarse entre ellos mientras iba lamiendo sus tetillas, las rodeaba con la punta de la lengua y después las tomaba entre sus labios besándolas con suavidad. Se entretuvo unos minutos haciendo eso en ambas, deleitándose con los deliciosos gemidos de Camus, luego bajó por su abdomen dejando un leve rastro de saliva hasta toparse con el miembro erecto del francés.
- Ya estás húmedo – la punta comenzaba a gotear y el de acuario separó por instinto sus piernas, elevando ligeramente sus caderas para que los labios de Saga se posaran en su miembro.
Colocó sus manos por detrás de las rodillas de Camus y las elevó dejándolo expuesto, entonces golpeteó la punta contra su lengua produciendo un leve arqueo en la espalda de Camus. Después dejó que su lengua bajara hasta los testículos y los besó con suavidad.
- Ahh… espera…
Lamió con insistencia la piel que quedaba entre los testículos y la pequeña entrada y después bajó hasta ésta pasando su lengua sobre ella, sintiendo cómo se contraía, intentando abrirse paso, follándolo literalmente con la lengua. Colocó la yema de uno de sus dedos sobre ella y empujó ligeramente, al ver que había resistencia siguió besando y lamiendo, obligó a Camus a ponerse de espaldas y separó sus nalgas con ambas manos, después siguió con los lengüeteos. Saga se sentó en el sofá y atrajo al francés de Camus sobre sí.
- Deja que entre despacio.
- No… - Camus colocó sus manos sobre los hombros de Saga, cuyo miembro estaba más que erecto.
- Vamos Camus… te prometo que no dolerá tanto como piensas – le gustaba creer en sus promesas, pero sabía que estaba mintiendo.
Tomó el miembro de Saga y lo dirigió hacia su entrada, sin embargo éste se resbalaba entre sus nalgas debido a la poca lubricación. Entonces, perdiendo la poca paciencia que tenía, fue Saga quien afianzó las caderas de Camus en el ángulo correcto para que su miembro lo penetrara despacio. El gesto del de acuario mordiendo sus labios mientras ahogaba una dolorosa queja contrastó con el de completa satisfacción de Saga. Camus era tan estrecho que dolía.
- Esperaahh… espe… - pero Saga no hizo caso a sus súplicas y lo atrajo hasta sí para entrar de una estocada, hasta donde le era físicamente posible – ¡Ahhh! – se quedaron así un momento, Camus apretaba los brazos de Saga y éste acariciaba su espalda y sus nalgas.
- Ahora muévete despacio.
- No… - no podía siquiera pensar en moverse.
- ¿Quieres que cambiemos de posición? – Camus negó con la cabeza, no quería volver a sentir la entrada de Saga en su cuerpo.
Entonces apoyándose por completo en los hombros de Saga comenzó a elevar sus caderas, solo un poco antes de volver a ensartarse el miembro del gemelo, repitió ese movimiento hasta que la punzada molesta se convirtió en una oleada placentera que lo recorría por completo, entonces dejó de morder sus labios para moverse más aprisa, elevaba más su cuerpo y se dejaba caer con más fuerza, su miembro estaba apresado entre el abdomen de Saga y el propio, el roce entre ambos cuerpos hizo que terminara corriéndose. Cansado, se recargó en Saga mientras intentaba regular su respiración.
Cuando se recuperó un poco volvió a elevar sus caderas apretando el miembro de Saga en su interior hasta que éste se corrió dentro. Luego ambos se recostaron sobre el sofá, uno al lado del otro, el plan de ir a entrenar había sido truncado nuevamente.
- Nunca había terminado así contigo…
Camus gruñó, ¿qué? ¿Entonces sí lo había hecho así con alguien más? Nunca había pensado realmente en la vida sexual de Saga… ¿cuántos años tenía? Eso era algo que tampoco sabía.
- Se me hace extraño no recargar mi cuerpo en ti – lo dijo en voz baja, como si lo estuviera diciendo para sí mismo. Camus emitió otro sonido, estaba más interesado en dormir y las preguntas que se hacía segundos antes se distorsionaban dando paso al sueño – Tú también lo extrañas ¿cierto?
- No – los dedos de Saga se deslizaron entre sus nalgas y juguetearon un poco ahí, rozando más de lo necesario causando cierta incomodidad en Camus.
- Yo también – giró el cuerpo de Camus para que quedara de espaldas y se recostó sobre él.
- ¡Ahh, no soy una almohada! – intentó removerse pero todo el peso del cuerpo de Saga estaba sobre él.
- Deberías serlo, te tendría conmigo todas las noches… - acarició de nuevo las nalgas de Camus recibiendo una leve queja y sonrió antes de meter uno de los dedos con los que jugaba momentos antes. Entró con relativa facilidad debido al semen, pero no por ello causó menos molestia.
- Saga…
- ¿Estás listo?
- ¿Qué?
- Te lo haré de nuevo – dijo mientras pasaba su miembro dejando que chocara con los testículos de Camus.
- Noo, oye, no puedes decidir eso tú solo… ahh…
***
El enfrentamiento comenzó como el anterior, al azar. Afrodita se veía seguro, demasiado seguro quizá para el gusto de todos, quienes pensaban que por su apariencia, sería fácilmente vencido. Quizá fue esa seguridad y todos los días en que le rogó a los dioses que la suerte estuviera de su lado. Y así fue. La moneda lanzada al aire le dio prioridad y sin pensarlo dos veces eligió empezar por un combate que involucrara técnicas y cosmoenergía. Su plan era simple, tenía que derrotarlo en esa primera parte del combate para poder ganar, no tendría otra oportunidad como esa, así que los primeros minutos serían esenciales.
- Hola princesa – dijo Death Mask con voz burlona, pero Dita tan solo sonrió complacido al imaginar el desenlace del combate.
Heze, el maestro de Shaka se colocó en primera fila, observó de lejos a Alrisha, el maestro de Afrodita y tan solo lo saludó con un gesto. Shaka por su parte, se sentó silenciosamente al lado de su maestro.
- ¿Quién crees que vaya a ganar? – preguntó Heze para sorpresa de Shaka, quien estaba más acostumbrado a escuchar que a dialogar.
- El discípulo de cáncer se ve fuerte… pero pienso que el discípulo de piscis… se ve muy seguro.
- Determinación… eso es lo que tiene el discípulo de piscis.
A unos metros se encontraba Shura, Aioros, Aioria y Milo, éste último buscaba a Camus con la mirada, y fue inevitable que fuese el primero en percatarse de su llegada.
- Cam, siéntate aquí – señaló el lugar a su lado, pero Camus se limitó a recargarse en una columna.
Shura observó a Camus con la misma mirada de la ocasión anterior, tenía la nada equivocada impresión de que Saga y Camus tenían algo más que una relación maestro – discípulo. Así que sacó un cigarrillo para calmar la ansiedad, antes de encenderlo Aioros le señaló con la mirada un lugar más lejano. Shura gruñó molesto, pensaba que en ocasiones Aioros sobreprotegía a su hermano y al chico escorpión.
- ¿Vienes Saga? – estaba a punto de decir que no, pero un breve intercambio de miradas le hizo comprender que Shura le revelaría algo importante, así que se alejó con él, no sin antes amenazar a Milo de que se mantuviera alejado de Camus.
El francés los observó un par de minutos, Shura fumaba sin parar y Saga se veía demasiado serio, con la mirada perdida y asentía ocasionalmente cuando Shura terminaba de hablar.
- Camus… siéntate… - la voz de Milo hizo que reaccionara.
- ¿Eh? – le señaló nuevamente el asiento a su lado pero el francés dijo que estaba bien de pie.
Para cuando acordó, el combate ya tenía a Dita con una enorme ventaja.
- ¿Cómo es que…?
- Al parecer esas rosas no son tan inofensivas como parecen, esas son las Rosas diabólicas, dañarán los sentidos del oponente con lentitud – dijo Aioros ante la incredulidad de todos.
A pesar de que Death Mask había intentado utilizar sus Ondas del mundo de las sombras, no había sido tan rápido como Dita, quien no desaprovechó ninguna oportunidad de ataque. Habían pasado casi 30 minutos cuando finalmente Death Mask perdió el conocimiento, y un triunfante y sonriente Dita fue declarado ganador del segundo combate. Todos los presentes vitorearon al peliceleste (sobra decir que Death Mask no era muy popular), y Dita estuvo a punto de lanzarles rosas ante una expresión de pánico colectivo por parte de todos… Después de ver lo que esas rosas podían hacer, seguramente nadie se atrevería a acercarse al jardín que se encontraba en el último templo.
Camus no se dio cuenta del momento en el que Saga desapareció con Shura. A veces tenía la sensación de que no se conocían en lo absoluto y eso le causaba cierta tristeza, como si Saga no confiara en él, o peor aún, como si lo buscara tan solo para follar… ¿cuánto tiempo seguiría esa situación? ¿Y si le ponía un final definitivo y drástico a todo? Pensaba muchísimas cosas, quizá fue por eso que no se percató de que habían anunciado a los participantes del próximo enfrentamiento.
- Camus… Camus… - Milo lo miró con cara de angustia.
- ¿Eh?
- Tú eres el próximo… - por la expresión de Milo, se temía lo peor – tu combate será en unos días…
- ¿Qué?
- Pelearás contra Shaka…
Continuará…
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