viernes, 11 de enero de 2013

Capítulo 3: Quédate - Octubre 22,2007

Capítulo 3: Quédate 



Minos sonrió mientras se recostaba en la enorme cama del segundo templo, en verdad había sido más fácil de lo que había pensado, ahora sabría Radamanthys con quien había tratado. En cuanto escuchó la reacción de Aioria supo que la primera parte de su plan estaba concluida, ahora solo tendría que esperar a que el gran drama comenzara y después reclamaría su parte.



Estaba ansioso, el hecho de que Radamanthys se hubiera obsesionado tanto con Shaka hacían que su interés por el de virgo creciera. ¿Qué podía tener para que Radamanthys se negara a compartirlo? Simplemente no lo comprendía, y por un momento sintió una terrible molestia al saber que el inglés jamás había tenido ese sentido de posesión con él, se preguntó si serían celos, pero no, no podía sentirse celoso, él simplemente había perdido la capacidad de sentir mucho tiempo atrás. 



***



Llegaron al templo del arquero, Radamanthys intentó detener a Shaka pero sabía que era inútil, al parecer, el de virgo seguía poniendo a Camus en primer lugar.



- Shaka... – el rubio volteó deseando que no le pidiera quedarse esa noche, pero para su sorpresa, el mayor se acercó y tan solo lo abrazó. Tuvo un presentimiento, si hubiera podido, lo habría abrazado por siempre, pero eso era imposible.



Un par de minutos después, cuando escuchó la voz enfadada de Aioria, supo que algo andaba mal. Radamanthys corrió hasta el templo vecino y la escena no le agradó en lo más mínimo. El guardián de leo se encontraba frente al de virgo tomándolo del cuello mientras sus compañeros intentaban quitárselo, era imposible, se preguntaban de dónde sacaba Aioria tanta fuerza. Una parte del hermoso rostro de Shaka estaba enrojecida, seguramente habría sido un golpe del león. La presencia de Radamanthys logró dos cosas, que Aioria se le fuera encima, y que Shaka finalmente pudiera sentir la dura mirada de sus compañeros. Quiso desaparecer, notó cómo Milo tiraba del brazo de Camus, y fue la expresión de éste último la que terminó de hacerlo sentir mal, fue algo que no supo cómo interpretar. ¿Estaba molesto? ¿Decepcionado? Así que mientras Aioria y Radamanthys seguían enfrascados en una discusión que no tardaría en pasar a los golpes, Shaka se puso de pie y abandonó el décimo templo.



Radamanthys estaba consciente de que algún día el rubio lo dejaría, pero no sabía cuánto iba a dolerle, así que sin importarle lo demás corrió tras él, estaba realmente angustiado, sentía que en cualquier momento iba a perderlo para siempre, y agradeció ser un poco más rápido que el de virgo. Cuando lo alcanzó, se abrazó a él a pesar de que éste comenzó a forcejear.



- Déjame.


- Ya, todo va a estar bien – no sabía por qué estaba diciendo eso, no sabía siquiera qué era lo que estaba mal, pero necesitaba decirlo, necesitaba que supiera que él haría todo lo que pudiera para que las cosas se arreglaran.


- ¡Suéltame! – se removía entre sus brazos.


- Shaka... ya, cálmate - ¿por qué de pronto todos los santos de Athena parecían más fuertes? ¿Acaso él se había debilitado repentinamente?


- ¿Qué quieres? Se acabó ¿entiendes? – pero no, Radamanthys simplemente no podía entenderlo - ¿No viste la forma en que me vieron?


- No creí que eso te importara.


- Já – rio irónicamente - ¿y por qué crees que estaba contigo? – el juez guardó silencio, no se atrevía a hablar – Ya no importa, ¿cierto? Si ya lo sabe medio santuario, ¿qué más da si en pocas horas se enteran los demás? – observó el rostro melancólico del juez y sonrió - ¿En verdad creíste que iba a terminar enamorado de ti?


- Cállate – dijo débilmente.


- No seas estúpido, eso es... imposible, no significas nada... no eres nadie para mí... – la fuerza con la que era retenido se fue desvaneciendo lentamente – me alegra que lo entiendas.



Se alejó, quería encerrarse en su templo y no salir jamás, pero un par de metros más adelante, todavía en el templo de Aioros, el inglés empujó su cuerpo y no pudo evitar caer aturdido al suelo, sintió cómo se recostaba sobre él pasando sus manos sobre su ropa, recorriendo su cuerpo con violencia. La palabra violación pasó por su mente, porque a pesar de que había sido forzado a estar con él, siempre se había excitado cuando lo hacían, y ahora no sentía nada más que esa extraña sensación que venía de su estómago y producía un leve temblor en sus manos y en sus piernas, algo que pocas veces había sentido, tal vez era miedo.



El juez aprovechó que el de virgo seguía algo aturdido y lo llevó en brazos hasta el enorme dormitorio. Recordó la manera en que lo había amarrado Minos en días anteriores y la imitó a la perfección, aceptando que era la mejor forma de mantenerlo con las piernas abiertas. Bajó hasta su hombría y comenzó a lamer la punta mientras acariciaba sus muslos, el miembro de Shaka comenzó a despertar a pesar de que él se resistía a disfrutarlo. El juez lamió uno de sus dedos y colocó la yema sobre la sonrosada entrada del rubio, la cual se contrajo inmediatamente, eso solo consiguió excitarlo más y metió todo el miembro de Shaka en su boca, le gustaba sentir cómo se iba endureciendo lentamente, aspirar ese aroma que solo él y quizá Aioria habían percibido alguna vez, comenzó a succionar con firmeza, e introdujo su dedo índice buscando estimular su próstata, palpando el interior del más joven hasta dar con aquel punto que producía tantas sensaciones en el rubio, su espalda comenzó a arquearse de placer e intentó estirar sus manos, pero al estar amarradas a sus piernas lo único que consiguió fue separar más sus muslos dándole libre acceso al juez.



Radamanthys siguió presionando su dedo contra la próstata del menor, sonriendo al escuchar sus suaves gemidos.



- ¿Te gusta? – disfrutaba viendo los espasmos de los que era presa el de virgo y la copiosa forma en que se corrió. Su respiración se volvió violenta, intentaba mantener el oxígeno necesario dentro de sus pulmones mientras todo su cuerpo palpitaba en éxtasis.



El  juez comenzó a lamer su entrada mientras seguía ejerciendo algo de presión con uno de sus dedos. Cuando consideró que estaba listo, lo colocó boca abajo, aún amarrado, y apoyó la punta de su hinchado miembro sobre su entrada. Puso una de sus manos sobre el hombro de Shaka para evitar que se moviera y logró introducir dolorosamente la punta.



- ¡Ahh! Detente... – pero su súplica no fue escuchada y siguió entrando lentamente, centímetro a centímetro, su hombría encontró lugar en el interior del rubio quien seguía emitiendo sensuales sonidos que solo hacían que sus movimientos fueran más certeros.


- Así, ahh...



Era un dolor conocido, una punzada cuando lo sintió completamente dentro, aunado al hecho de no estar de acuerdo con esa penetración. Sintió cómo el miembro de Radamanthys se deslizaba con dificultad en su interior para después entrar de golpe, una de las manos del juez tomó su miembro y comenzó a estimularlo, colocó el pulgar sobre su cabeza, masajeando en forma circular mientras su otra mano acariciaba sus tetillas erectas de una forma tan excitante que comenzaba a sentirse irritado.



El juez besaba ocasionalmente su delicado cuello y su espalda, dejando pequeñas marcas, después de todo, ya no importaba que Aioria se diera cuenta. Shaka se había corrido por segunda ocasión y el inglés seguía como si nada, tan vigoroso y perfecto, mientras el de virgo comenzaba a cansarse. Cuando vio que el rubio ya no pondría resistencia, liberó el amarre que lo mantenía casi inmóvil.



- ¡Ahh! – hizo su cuerpo hacia atrás para que la penetración fuera más profunda, si eso no terminaba pronto, sería incapaz de ponerse de pie al día siguiente – Rada... estoy cansado – a pesar de que su miembro estaba erecto, sentía que ya no podría eyacular por tercera ocasión.


- Aguanta, solo un poco más... – siguió acariciándolo sabiendo que tantas sensaciones en un mismo lugar eran demasiado intensas para ser soportadas.


- Cambiemos de posición – Radamanthys lo miró con fastidio – déjame estar arriba.



No necesitó pensarlo demasiado, ver al rubio moverse sensualmente sobre su cuerpo, con esa expresión mezcla de dolor y placer en su rostro, era indescriptible. Pero sus movimientos eran lentos, tortuosamente lentos. El juez consiguió sentarse, y abrazó el cuerpo de Shaka quien instintivamente hizo lo mismo, reduciendo el movimiento lo más posible, presionando su propio miembro entre sus cuerpos. Apretó el miembro del juez en su interior consiguiendo que éste lo inundara.



Se dejó caer sobre el mayor, Radamanthys besó su frente con dulzura y lo recostó a su lado. De inmediato, Shaka giró su cuerpo para quedar boca abajo ocultando su rostro, se sentía molesto, con Radamanthys y consigo mismo, sus manos se aferraban a las sábanas, su respiración también se alteró, era esa respiración entrecortada que se producía antes del llanto.



- ... – suspiró – deja de respirar así, te vas a hiperventilar – tomó las manos del rubio haciendo que soltara las sábanas, pensaba que así quizá descansaría un poco, pero cuando sintió el contacto del mayor Shaka se alejó. 



Había frustración, quería contener todo el enojo que sentía y que no sabía cómo, deseaba lastimar su propio cuerpo, como si con ello calmara todas las culpas que sentía en ese momento, cerró sus manos enterrando sus uñas sobre sus palmas, no tardaron en comenzar a sangrar dejando pequeñas fisuras que parecían realmente dolorosas. 



- Ya, deja eso, ven – esa última orden fue inútil, sabía que el de virgo no se acercaría a él, así que lo abrazó a la fuerza nuevamente acariciando su cabello – lo lamento, no quiero que te lastimes, sé... sé que es mi culpa que estés así y créeme que haría cualquier cosa para que me perdonaras... – se sintió estúpido ofreciendo disculpas - ¿qué puedo hacer para que lo hagas?


- Sal de mi vida – dijo sin miramientos.


- No me pidas eso, aunque lo hagas, no me iré ¿entiendes? – no fue capaz de decirle que sentía algo por él porque no estaba seguro de qué era exactamente.



Y el de virgo no lo entendía, ¿por qué no solo desaparecía? ¿no había arruinado ya su vida? Ahora todos lo mirarían de otra forma, ya jamás podría hablar con Aioria, y por consecuencia con Aioros o Shura. Todo se le estaba viniendo encima y no pudo evitar sentirse realmente triste. ¿Qué pensaría Camus de él? Y lo único que hacía Radamanthys era acariciar su cabello.



- ¿Qué quieres? ¿Qué te gusta de mí?... ¿Es mi cabello? – el juez se mantuvo en silencio y vio cómo el rubio se ponía de pie y se dirigía tambaleante rumbo a uno de los cajones - ¿Es mi cabello? – comenzó a cortar largos mechones, sin dejarlo demasiado corto, él también amaba su cabello - ¿es mi piel? – puso la navaja de las tijeras sobre su antebrazo, dispuesto a dejar fluir aquel cálido líquido escarlata.


- ¡Hey no, no hagas eso! Ya... – llegó hasta él y le quitó las tijeras – ya deja de lastimarte... en verdad lo lamento, si pudiera hacer algo, lo haría – había demasiada honestidad en sus palabras, más de la que él hubiera querido.


- Entonces déjame en paz – musitó.


- No puedo, no puedo tan solo alejarme de ti porque te amo, te necesito cerca... te deseo más que a nada en este mundo. Yo… no quiero estar sin ti.


- ¿Me amas? – dijo incrédulo – si me amaras no me habría obligado a estar contigo.



Comenzó a vestirse y salió del templo. Por primera vez Radamanthys no supo qué hacer, no sabía cómo decirle que había comenzado a enamorarse, que cada una de sus palabras habían sido ciertas y que por más que quisiera no podía dejarlo, sentía que podía morir si lo hacía. Tan solo lo necesitaba cerca, a su lado, con él, para siempre.



***



Cuando se encontró afuera, tuvo que recargarse en una de las enormes columnas, sus piernas no iban a sostenerlo por mucho tiempo.



- ¿Ya terminaron? – escuchó la cruel voz de Aioria, quien se acercó lentamente.


- ¿Qué quieres? – después de lo ocurrido ya no tenía que ser amable con él.


- Creo que nuestra despedida no fue de lo mejor – notó el aroma a alcohol en sus labios, el león estaba ebrio y no solo eso, tenía compañía.



Los fuertes brazos de Minos tomaron a Shaka por la espalda sosteniéndolo para Aioria, el león se acercó y comenzó a besar sus labios con violencia, mordiendo su cuello y sus clavículas, haciéndolo sangrar ligeramente. El rubio sintió cómo una de las manos de Minos se introdujo entre su ropa.



- Creo que tú y yo tenemos algo pendiente – lo obligó a arrodillarse para que su rostro quedara a la altura de su miembro.


- Vamos, creí que esto te gustaba – el león tiró de sus cabellos notando con extrañeza que eran un poco más cortos.


- ¡Ahh!


- ¿Qué creen que hacen? – dijo Radamanthys acercándose a ellos.


- ¡Ah!, ya viniste a salvar a tu princesita – se buró Minos pero fue callado inmediatamente por un fuerte golpe del inglés.


- No le llames así.



Lo mismo sucedió con Aioria, con quien fue más fácil debido a su deplorable estado etílico. Después el juez se limitó a tomar la mano de Shaka y lo guio hasta el templo de la virgen.



- ¿Qué? ¿Esperas que te de las gracias?


- No, toma tus cosas – Shaka lo observó sin saber qué hacer o decir – quédate conmigo – las palabras resonaron en todo el templo, o al menos eso parecía - quiero que vengas conmigo y que comencemos de nuevo.


- No puedo – esa respuesta, a pesar de ser negativa, fue más de lo que esperaba escuchar, no era que no quisiera sino que había algo que le impedía que se marchara, algo más allá de su rebelde voluntad.


- ¿Por qué no? – tomó su rostro entre sus manos - ¿qué te detiene aquí? – ciertamente no lo sabía, solo sabía que no debía irse - ¿es por Camus? – preguntó con algo de temor.



Lo pensó un momento, a pesar de todo el aprecio que tenía por el francés se dio cuenta de que no era amor.



- Tan sólo te pido una oportunidad, te daré mi alma si me la pides – besó su frente y vio una sonrisa alentadora en el rostro del rubio – me... dejaré crecer el cabello y lo teñiré de añil si así lo deseas, incluso puedo cambiar mis cejas y darle esa forma extraña que tienen las de Camus.



No pudo evitar reír al imaginarse al juez haciendo eso solo por él, y sin decir más, aceptó. 



***



Semanas después.



- Sí, todo bien – dijo Shaka.


- Sabes... te extraño, espero que nos volvamos a ver algún día.


- Camus, no digas eso, claro que nos volveremos a ver, además, no ha pasado ni un mes.


- Sí, lo sé, pero me haces falta – la verdad era que él también extrañaba al francés, pero confiaba en que podían reencontrarse en cualquier momento.


- Se te está pegando lo cursi de Milo.


- ¿Qué? ¿Por qué tienes que arruinar lo que digo? – escuchó la risa de Shaka al otro lado de la línea y se tranquilizó.


- Lo siento es que... – tomó aire – deberías escuchar lo que dices.


- Vale, ya llegó Milo, me tengo que ir.


- Nos vemos.


- ¿Quién era? – preguntó el escorpión mientras abrazaba a Camus perdiéndose en su aroma.


- Shaka.


- Espero que no sea lo que pienso... – dijo acusadoramente.


- ¿Qué? Ahh, no seas ridículo Milo.


- ¿Ridículo?



Y una nueva discusión daba inicio.



- ¿De nuevo peleando? – preguntó Kanon divertido, por alguna razón más de medio santuario presenciaba siempre una de esas escenas entre la pareja.


- 200 a que lo echa de su templo – dijo Dohko antes de que alguien más hiciera esa apuesta.


- 500 a que Milo termina llorando como una nena – Saga abrazó a Dita mientras hacía su apuesta, siempre era la misma y siempre terminaba ganando.




Y en el onceavo templo la discusión continuaba para dar paso a una de tantas reconciliaciones.



FIN

3 comentarios:

  1. Anónimo27 de enero de 2013 20:49
    Te odioooooooo mucho shakaaaaa lastimaste a mi leoncito en mi opinión siento que no se lo merecía si no lo quería no se hubiese tenido una relación con el no lo concibo me denigraron muy feo a aioria U_U lo siento me enoje muchísimo con shaka y por ahora quien sabe si se me pase.
    de genny
    pd: espero puedas leer un fic que hago de kanon po aioros tiene un tiempo que lo subí a amor yaoi

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  2. Jade&Argen29 de enero de 2013 20:32
    Hola!

    Ahh, no recuerdo mucho de este fic, pero creo que es de los pocos donde los protagonistas enfrentan a la infidelidad tan directamente. Creo que la pareja fue a petición de una chica del foro que AMABA a Shaka, en especial con Radamanthys.

    Y claro que me encantará leer tu fic, ¿Cuál es tu nick, o el nombre del fic? Para buscarlo =D

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  3. hola , di con tu fic porque amo a radamanthys, jamas imagine emparejarlo con otro rubio y menos con mi favorito dorado shaka de virgo, me encanto tu fic, de verdad tienes un talento inmensooo , me fasino todooo , hoy es mi pareja yaoi favorita de saint seiya shaka x radamanthys un angel con un demonio, waw que combinacion y lo retrataste super mega mega bien, me quede con ganas de leer mas x3 en hora buena!! eres grande!!

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