Este capítulo tampoco está editado. Creo que
quedó extraño, pero no supe qué hacer para que quedara bien.
Capítulo 2: Encuentro
No era nada raro que Aioria siempre resultara victorioso, tenía un par de años luchando y sin importar contra quién se enfrentara, al final siempre terminaba venciendo.
- Has hecho un buen trabajo – dijo Death Mask y palmeó su espalda como felicitación – ¿Quieres ir a beber algo?
- No… prefiero ir a descansar – lo cierto era que el león necesitaba ahorrar todo el dinero que fuera posible, a decir verdad, en muchas ocasiones peleó en condiciones no óptimas porque, para él, dejar pasar una pelea era inconcebible.
Aioria sonrió mientras presionaba un poco su
costado derecho, sentía una punzada y temía que se tratara de una fractura en
alguna de sus costillas.
- Oye, acerca de lo que te pedí… ¿crees que puedas
dármelo? – el italiano lo observó durante unos segundos antes de
sonreírle.
- Claro – respondió y luego le dio unas cuantas
monedas - ¿Es suficiente?
- Sí, gracias.
- Guardaré lo demás a tu nombre. Deberías ir a que
te revisen esas heridas – Death Mask acarició apenas el corte que tenía el león
sobre la ceja izquierda provocando un leve gesto de dolor.
- Ya… iré más tarde, tengo que ir a pagar
algo.
Y se marchó sin más. La diferencia entre Aioria
y el resto de los gladiadores, era que éste nunca fue un esclavo, había
ingresado por voluntad propia porque necesitaba dinero de forma casi
desesperada, y porque le gustaba sentir la adrenalina en su cuerpo durante la
batalla.
***
El sol estaba a punto de ocultarse. Aioros se preparó una infusión para calmarse un poco pero le fue imposible, sentía una gran angustia cada vez que su hermano tenía un combate, y aunque confiaba ciegamente en sus habilidades, nunca se iba a acostumbrar a la incertidumbre.
- ¿Se puede? – dijo el menor desde la puerta.
- Ahh – suspiró con alivio – Aioria… Dioses, estás sangrando demasiado.
- Nah, no te preocupes, estoy bien.
- ¿No fuiste a que te revisaran?
- Iré más tarde, pero antes vine a traerte esto… -
tomó una de las manos del arquero y puso ahí las monedas.
- ¿Quieres que lo guarde por ti? – el león sonrió
ante la ingenuidad de Aioros.
- No, es para ti… sé que querías otro par de
sandalias y… pensé que, ya que mañana tienes que ir al mercado… podrías
aprovechar y comprarlas.
- No… - negó de inmediato e intentó devolverle el
dinero – No puedo aceptarlo… Ya te dije que es solo cuestión de tiempo…
- Si no lo aceptas dejaré que me maten la próxima
vez… y sabes que lo digo en serio.
Un temblor recorrió el cuerpo de Aioros como
una descarga eléctrica, si algo tenía el león era que siempre cumplía su
palabra.
- Por favor – dijo Aioria apretando las manos de su
hermano entre las suyas.
- Ahh – suspiró – Está bien.
- Bien… y más vale que te las vea puestas cuando
venga a verte, ¿de acuerdo?
- Sí – correspondió a la enorme sonrisa de su
hermano aunque se sentía muy culpable tomando parte de lo que ganaba con tanto
esfuerzo.
Habían quedado huérfanos desde muy pequeños, y
Aioros, como buen hermano mayor, se encargó de que nunca le faltara nada a
Aioria, así que cuando la economía empeoró no le quedó más remedio que venderse
a sí mismo como esclavo doméstico, no le preocupaba realmente, a decir verdad,
ni siquiera tuvo que pensarlo porque, para él (Aioros), la prioridad era su
hermano pequeño.
En una ocasión tuvo un accidente con uno de los caballos a los que estaba aseando y su pierna derecha terminó fracturándose. Tuvo que guardar reposo durante algún tiempo pero ya nunca volvió a caminar con normalidad, ya no podía cargar cosas muy pesadas, y en general se había vuelto más lento.
Pasaron muchos años antes de que Aioria comprendiera realmente su situación, y cuando lo hizo, se prometió a sí mismo que pagaría la deuda de su hermano. El arquero le dijo en muchas ocasiones que no era necesario, por lo regular, con el tiempo los amos solían otorgarles la libertad a sus esclavos, así que él confiaba en que eso sucedería en su caso. Pero Aioria no toleraba la idea de seguir viéndolo trabajar incansablemente, y aunque el arquero jamás se quejaba, el león podía notar el dolor en su expresión cuando llegaba el invierno.
***
- Ppp… pero… ¿qque… que le ddi…diré?
- ¿A Saga? – el francés asintió – Nada… no tiene por
qué enterarse – le sonrió intentando calmarlo pero Camus estaba verdaderamente
preocupado – Mira… digamos que es un día libre para todos… ¿de acuerdo? – el de
acuario giró el rostro consternado, y el menor de los gemelos lo obligó a
mirarlo a los ojos – Todo saldrá bien, te lo prometo – dijo antes de besar su
frente.
Algo tenía Camus que le parecía encantador,
quizá era su rostro, le parecía muy expresivo, o tal vez era el hecho de que
para comprender lo que decía tenía que ponerle más atención que a cualquier otra
persona, era posible que debido a ello hubiera notado en él cosas que no había
visto en nadie más.
- ¿Cómo me veo? – el gemelo extendió los brazos y
Camus tan solo asintió – Bien, regresaré antes del anochecer.
Le gustaba escaparse de casa vistiendo ropa de campesino, disfrutaba muchísimo mezclándose con las personas que trabajaban para él sin que éstos se dieran cuenta. Y es que, con tanto tiempo libre, a veces tan solo se aburría de las actividades que hacía a diario.
Aquella mañana, mientras se preguntaba qué camino debía tomar, alguien llamó su atención.
- ¿Estás perdido? – preguntó el castaño cubriéndose
del sol con una cesta vacía.
- Ahh… no… bueno, sí, un poco… acabo de llegar a la
ciudad y… no sé muy bien por dónde ir.
- ¿A dónde quieres llegar?
- ¿A dónde vas tú? – Aioros sonrió por la extrañeza
de la pregunta.
- Pues, tengo que ir a hacer algunas compras.
- ¿Puedo ir contigo? Me vendría bien pasear por la
ciudad.
- Claro… - se lamentó en ese mismo instante. Estaba
consciente de que era arriesgado hacerse acompañar por un desconocido pero le
parecía un poco descortés negarse.
- ¿A qué te dedicas?
Y comenzaron una infinidad de preguntas, Kanon quería saber todo, cómo vivía, qué hacía, qué le gustaba y qué no. Por su parte, el gemelo se había inventado una trágica historia donde se había quedado en la más completa ruina, le contó que quería levantarse, volver a trabajar y salir adelante, se inventó planes que no tenía e incluso la ilusión de ser alguien en la vida. El castaño parecía muy complacido con el optimismo del dragón marino, pero quizá se debía a la natural empatía que sentía hacia los demás.
- No las he probado, la verdad ni siquiera sé qué son… - dijo Kanon cuando Aioros mencionó una comida muy común de los mercados.
- Es como… queso con harina y especias… no sé muy bien qué más tengan.
- Vaya, deberé probarlas un día.
- Sí.
El menor de los gemelos lo miró como si quisiera grabarse hasta el último detalle de su rostro, y cuando Aioros se dio cuenta no pudo evitar sentirse apenado.
- Así que… eres un esclavo doméstico - no le sorprendió saber que su dueño era Saga, a decir verdad, su hermano tenía tantos esclavos que era difícil familiarizarse con tantos rostros - ¿Y qué es lo que haces exactamente?
- Pues… hago encargos… lavo ropa, antes ayudaba en el campo pero… tuve un accidente y ya no soy muy útil – caminaron por entre pequeñas calles que daban a un gran pasillo lleno de estantes con infinidad de mercancías.
- ¿Y te duele aún?
- A veces.
- ¿Y tu amo lo sabe?
- Ja… te sonará extraño, pero solo lo he visto una vez… cuando me compró, y eso fue hace mucho tiempo.
- Ahh… ya veo.
Ahora le parecía más clara la facilidad con la que había pasado desapercibido.
Se acercaron a un puesto, el arquero preguntó por el costo de unas sandalias y estuvo negociando con el comerciante para ahorrarse cerca de un denario. Kanon no comprendía por qué parecía tan importante ahorrar una cantidad casi insignificante de dinero. ¿Qué no se suponía que los amos tenían que proveer de la vestimenta necesaria a sus esclavos sin importar el precio?
- ¿Y eso lo paga tu amo? – preguntó cuando Aioros se reunió con él.
- Pues… sí me dan ropa y zapatos, pero… el dinero para estas sandalias me lo dio mi hermano – dijo con un orgullo que se notaba en la voz – Suelo caminar mucho y estas que tengo ya están muy gastadas. No soy muy útil así que… no suelen invertir mucho en mí.
Pasaron un rato haciendo compras, y cuando iban a marcharse el arquero se detuvo en una pequeña caseta donde vendían comida. Cuando se reunió con el gemelo le ofreció las brochetas de queso de las que tanto le había hablado. Tenía una debilidad el arquero por la comida.
- Ahh… está delicioso… tendré que pedirle a… - se detuvo de pronto cuando se dio cuenta de que estaba a punto de revelar su verdadera identidad – Tendré que pedirlas cuando… tenga dinero… - se sintió nervioso y no supo por qué.
- Y, ¿qué harás ahora? ¿Tienes donde pasar la noche?
- Ehh… sí… sí, claro - respondió distraídamente cuando notó a lo lejos que se acercaba corriendo el francés, sabía que era él por el inconfundible color de su cabello – No te preocupes.
El joven llegó hasta ellos agitado e inclinó su
cuerpo apoyándose sobre las rodillas mientras recuperaba el aire.
- Ss… Ssa… Ssa… ga… - Kanon abrió los ojos sobremanera
cuando comprendió lo que Camus quería decir.
- ¿Saga me está buscando? – el francés asintió y le dio la ropa que llevaba para él.
- ¿Saga?... – musitó Aioros mientras veía cómo el menor de los gemelos se cambiaba a toda prisa con el de acuario sirviéndole de tapadera.
El francés le dio un vistazo al arquero, su
rostro le parecía muy familiar aunque no supo por qué.
- ¿Saga? – dijo de nuevo esta vez llamando la atención de Kanon.
- Te lo explicaré luego – respondió mientras se alejaba – Aioros ¿cierto? – el arquero asintió atando cabos en su mente – Nos volveremos a ver… te lo prometo.
Y cumpliría su promesa.
Continuará...
Anónimo23 de enero de 2013 06:46
ResponderEliminarEmpiezo a ver parejas ... pero puedo estar equivocada ... kanon / Aiolos, DM / Aiolia?
En cuanto a Aiolia ... entonces es libre, pero necesita el dinero? ... de todos modos sólo voy a cambiar de opinión cuando lo veja interactuar con Shura.
Tienes un cariño por Kanon más allá de Camus ... pero también los quiero mucho!
¿Y cómo puedes hacer esto? Y Saga? Y Shura? Es sólo para vieres mi desesperación por lo siguiente capítulo... Todavía tienes Shura atado? Es bueno que Saga sea a curar las heridas.
Me encanta ... mucho, mucho, mucho, mucho. Es perfecta.
Joana
Jade&Argen23 de enero de 2013 13:04
EliminarHola! Jajaja, en cuanto a las parejas, sí, me he dejado llevar por mi obsesión con Kanon y Aioros. De Aioria con Death Mask aún lo estoy pensando, pero no me parece mala idea.
Y pues, Aioria, sí es medio abusivo a veces, pero creo que es porque piensa que no se puede dar el lujo de ser "suave" con los demás, aunque, creo que él lo lleva al otro extremo y por eso parece que es malo.
De Kanon, síii, no sé en qué fic se volvió de mis personajes favoritos *O*
Y bueno, de Shura y Saga, jaja, ya no me dio tiempo de incluirlos en este capítulo, creo que por eso quedó raro, porque estaba muy enfocado en Aioros y Kanon, y me dio la impresión de que quedó algo apresurado. PERO no te preocupes, que en el próximo capítulo ya veremos a Shura y Saga =)
MIL gracias por tomarte el tiempo de pasarte por el blog y dejar tu comentario, y que alegría que te haya gustado este capítulo. Cuídate mucho y que estés súper bien =)
Anónimo27 de enero de 2013 19:25
ResponderEliminarHolaaaaaaaa ya me habías dicho de tu afición pro la pareja de kanon por aioros y que te digo gracias a ti ti la amo mas que nunca _!!! te amo kanoncito x arquerito, es mas en tus fics me gusta verlo mas kon kanon que con daga >.<, y pues quiero ver que se de su relación en cuanto a aioria ahora comprendo todo y me siento de cierta forma orgullosa peor a la vez mal por como trata a los esclavos, y pues a camus por alguna razon me gustaria verlo con aioria no se serian perfecto jeje.
pd: espero en tu fic kanon se quede con arquerito jaja ya me cautivaste mucho con ellos juntos, y shura no te dejes conquista ese corazon q parece de piedra xD
de genny
Jade&Argen29 de enero de 2013 20:42
EliminarHola! See, me encanta Kanon con Aioros, creo que el arquero es muy dulce y paciente.
No te quiero spoilear, PERO en este fic, la relación de Aioros y Kanon no será tan sencilla, habrá algunas cosas entre ellos y bueno, espero que Kanon en este fic no te decepciones =S
De Aioria, en realidad no es tan malo, pero no sabe cómo ser amable con los demás, lo ve como debilidad.
Waaa, no me había imaginado a Aioria con Camus!, ya me dieron ganas de usarlos como pareja. Aunque creo que en este fic ya lo emparejé con Milo. A ver si en otro los puedo utilizar como pareja. Es que, prácticamente son los mismos signos que Hyoga e Ikki.
Y de Shura, se lo va a poner difícil a Saga, PERO el gemelo tiene sus virtudes, y se encargará de que Shura caiga XD
Mil gracias por tomarte el tiempo de leer este fic y dejar tu comentario, cuídate mucho, nos vemooos!