sábado, 12 de enero de 2013
Capítulo 16.1: Pasado - Septiembre 11.2011
Capítulo 16.1: Pasado
Ryu caminó de un lado a otro en la habitación, tenía los puños cerrados con tanta fuerza que se podían apreciar sus venas. Swom lo observó un instante y luego miró al suelo. Por lo regular la presencia de Ryu era intimidante, así que, tanto él como Mara evitaban enfadarlo.
- ¿Qué quieres decir? – arrastró las palabras con ira mal contenida y Swom cerró los ojos deseando que todo terminase pronto.
- Precisamente eso… que no tengo el anillo… - respondió Mara desde la cama en la que se encontraba. Aún no terminaba de recuperarse de las heridas recibidas una semana antes y su cuerpo estaba lleno de vendajes.
- Lo perdiste… - se acercó lentamente a Mara - O estás mintiendo... – colocó una de sus manos cerca de su cuello, y éste de inmediato comenzó a forcejear.
Swom se puso de pie, pero una mirada de Ryu bastó para inmovilizarlo. Y es que eso tenía Ryu, su cosmos era tan poderoso que podía controlar los sentidos cuando se encontraba a poca distancia de alguien y sin necesidad de tener contacto físico, y ese era el motivo por el cuál, el dios Odín le había conferido a su cuidado el anillo del Nibelungo a cambio de que renunciara a cualquier tipo de lazo emocional. Así que ahora no solo era fuerte sino que carecía de sentimientos.
- Ahh… - se quejó Mara y su cabeza fue apresada contra la cama hasta que Ryu se alejó de él.
- Lo perdiste en el bosque… - había entrado a su subconsciente para darse cuenta de que ése había sido el lugar en donde habían visto el anillo por última vez – Swom… ¿Hay algo que quieras decirle a Mara? – Swom abrió los ojos sobremanera.
- Por favor Ryu… - musitó pero el mayor lo ignoró.
- ¿Hay algo que quieras decirle? – volvió a preguntar mientras elevaba su brazo derecho.
- No lo hagas… - rogó Swon y segundos después escuchó la queja de Mara seguida de una contractura que indicaba que su cuello estaba roto.
- Perdiste tu oportunidad… - dijo sonriendo y salió de la habitación.
Swon con labios temblorosos, derramó unas cuantas lágrimas por la muerte de su hermano.
***
Seat esperó a que Shura se recuperara antes de acercarse. El patriarca les había cuestionado acerca de lo sucedido esa noche, pero ni Saga ni el mismo Seat supieron qué responder.
El de capricornio recobró la lucidez en el décimo día, los sedantes que le estaban administrando eran demasiado fuertes así que solo despertaba por breves lapsos de tiempo y era incapaz de articular palabra alguna. El médico que lo había atendido se había sorprendido de que siguiera con vida, y es que las heridas internas eran tan graves que de no haber sido porque Seat había detenido la hemorragia, quizá habría muerto en pocas horas.
- Ahh… - Seat escuchó la débil queja del español y abandonó el libro que traía sobre la mesita de noche.
- Shura… - su voz era tan carente de sentimientos que el de capricornio no alcanzó a notar lo mucho que se alegraba Seat de verlo despierto - ¿Quieres… agua? ¿Llamo al médico? ¿Necesitas… algo? – no tenía ni idea de cómo tratar a un enfermo.
- Agua… - musitó con dificultad y el de acuario de inmediato lo ayudó a beber.
En varias ocasiones, el mayor tomó aire para preguntarle a Shura por lo sucedido esa noche, pero el español se veía tan débil, que le daba la impresión de que el simple hecho de hablar le era muy difícil y doloroso.
***
Dos días después, cuando su estado de salud hubo mejorado, el mismo Shion se presentó en su templo.
- Es muy extraño que un caballero dorado resulte tan herido en una pelea… ¿qué sucedió?
- Cerca de la ciudad de D. hay un bosque… - Seat prestó total atención a las palabras del español – Me alejé del lugar en donde estábamos, iba a tomar un poco de aire y… supongo que me perdí… - mintió pero nadie se percató de ello.
Lo había ensayado muchas veces, lo había estado practicando en su mente desde el momento en el que despertó porque sabía que le iban a preguntar, lo cierto era que no se había alejado a tomar aire precisamente, si se había ido era porque no podía soportar estar tan cerca de Saga y Seat, claro que eso no era algo que hubiera podido decirle al patriarca, por eso mintió.
- Había... unas personas con una joven... parecían las ruinas de un templo... y una puerta subterránea que estaba oculta se abrió... luego... AHHH - se quejó doblando su cuerpo como si fuera presa de un dolor insoportable.
- Shura... - musitó Seat acercándose y el de capricornio consiguió enfocar su rostro.
El de acuario notó que en la frente del español había una delicada marca roja en forma de estrella que desapareció cuando éste cerró los ojos con fuerza y cayó inconsciente sobre la cama. Su instinto, que pocas veces hacía acto de presencia, le aconsejó que no le comentara nada acerca de la marca al patriarca.
- Seat… - dijo Shion al percatarse de que el de acuario seguía observando a Shura intensamente – Dejémoslo descansar… - se dirigió a la puerta.
- Yo le preguntaré… - musitó el de acuario y el patriarca se detuvo.
- ¿Qué cosa?
- Yo… le daré el reporte de lo sucedido en cuanto consiga hablar con Shura…
Shion asintió, supuso que Seat se sentía responsable de lo que había ocurrido durante la misión y que por eso quería ser él quien cuestionara al de capricornio. Nunca puso en duda ninguna de las acciones del de acuario, después de todo, aunque nunca fuera capaz de decirlo en voz alta, era el hijo predilecto del santuario.
***
- El niñato que nos atacó cuando fuimos con el oráculo… - dijo Ryu – no está muerto – solo en ese momento Swon se dignó a mirarlo. Vestía de negro, era la única forma que tenía de expresar cuánto le había dolido la muerte de Mara.
- ¿Qué viste?
- Creo que pertenece a la orden de Athena…
Habían sido solo segundos los que había podido entrar en la mente del de capricornio, pero habían sido suficientes para percatarse de que Shura poseía una de las armaduras doradas.
- Deberíamos ir al Santuario… - dijo Ryu terminando de beber el contenido de su copa – Tal vez sea él quien posea el cero absoluto…
***
- ¿Qué es todo esto? – preguntó Saga en cuanto entró a la habitación del de acuario. Había tantos libros esparcidos por el suelo que era difícil atravesar el cuarto.
- No toques nada… - dijo Seat desde la cama y el de géminis fingió molestarse.
- ¿Por qué sigues leyendo? – preguntó antes de acostarse a su lado.
- Tengo que devolver algunos de estos libros así que tengo que leer todo lo que pueda antes de que nos envíen a otra misión.
- ¿Fuiste a la librería?
Seat lo observó, sí, había ido a la librería, a la biblioteca, a la tienda de libros usados y a todos los lugares a los que se le había ocurrido, y es que, la marca de Shura lo había intrigado por completo. Habría sido más fácil preguntarle directamente a Dohko, el caballero de libra parecía tener en su poder todas y cada una de las respuestas que pudiera necesitar, sin embargo, haber ido con él era casi lo mismo que ir con el patriarca, aunque nadie lo decía, corrían fuertes rumores del verdadero significado de su relación.
- ¿Te puedo ayudar en algo? – preguntó Saga y al de acuario le enterneció tanto el ofrecimiento que no pudo hacer otra cosa más que besar sus labios. Adoraba eso de Saga, la manera en que se preocupaba por él, aunque en ocasiones lo hacía al punto de asfixiarlo y obligarlo a salir corriendo.
- No te preocupes, ya terminaré.
Retomó la lectura con el de géminis dormitando a su lado y por primera vez tuvo la sensación de que todo estaba bien.
***
El reporte oficial era una farsa a medias. Una farsa muy bien redactada y creíble. Seat se encargó de evitar que el patriarca se encontrara con Shura y a cambio le entregó el reporte que indicaba que los sujetos vistos por Shura aquella noche, habían ido a consultar el oráculo (hasta este punto, era verdadero lo que decía Seat), después, cuando el oráculo se dio cuenta de la presencia del de capricornio, pensaron que estaban husmeando y lo atacaron. Shura sabía que no debía empezar una pelea así que terminó muy mal herido, y ahí estaba la otra mitad, esa que era mentira y que estaba escrita casi a ciegas, en realidad no había sido el oráculo quien había atacado al español sino los consultantes. Cuando Shion terminó de leer el reporte miró a Seat, tan serio e impasible como siempre.
- ¿Crees que deberíamos hacer una investigación al respecto?
- No me parece relevante… fue una serie de coincidencias muy desafortunadas… - respondió el de acuario – buscar culpables solamente traería sospechas al santuario, se preguntarían qué hacíamos ahí y quizá pondrían restricciones que a la larga... pondrían en riesgo las próximas misiones… - Shion estaba muy consciente de la cautela con la que debía actuar el Santuario, no podían permitirse ninguna clase de escándalo – Al menos esa es mi opinión, pero la decisión es suya…
- Tienes razón… Dejaremos ese asunto como archivo muerto. Puedes retirarte.
En cuanto abandonó el recinto del patriarca se dirigió a capricornio y sacó a Shura de la cama.
- ¿Puedes caminar? – preguntó mientras casi lo obligaba a vestirse.
- Sí…
- Ven – no tuvo que decir nada más para que el de capricornio lo siguiera.
- ¿A dónde vamos? – preguntó cuando se percató de que estaban muy lejos del santuario.
- No hables, primero lee esto.
Le entregó una copia del reporte que le había dado al patriarca.
- Esto no es…
- No hables… y escucha. Era el oráculo de D…, esas ruinas subterráneas es donde se reciben las preguntas… tienen que llevarlas en tablillas… - el español abrió la boca para decir algo pero el de acuario lo interrumpió – no hables y solo asiente con la cabeza… la joven que viste… iba esposada ¿cierto? – Shura asintió – Era la ofrenda a cambio de una respuesta… ¿Escuchaste alguna profecía? – el de capricornio asintió de nuevo – Hay una técnica prohibida… consiste en pasar algo de tu cosmoenergía al enemigo para rastrear sus movimientos… solo se activa en un determinado momento formando alguna marca en el cuerpo del oponente… – Shura no entendía a dónde iba con aquella explicación – Creo que hicieron eso contigo Shura… para que no hablaras… entonces… no debes hablar de ello.
El de acuario sacó un bolígrafo y volteó la hoja del reporte.
- ¿Recuerdas algo de la profecía de ese día?
- "Algo del cero absoluto, de una guerra y un anillo" – escribió y por primera vez, una especie de temor muy grande se apoderó del cuerpo de Seat. Era un mal presentimiento y creyó, que lo mejor era no decir jamás que en su poder se encontraba el anillo.
***
Habían pasado casi tres semanas cuando Shion mandó llamar a Shura para enviarlo en una nueva misión, Seat se encontraba revisando un reporte de Heze así que no pudo evitar ofrecerse a ir con el español cuando éste abandonó el recinto.
- No creo que sea necesario Seat, es una misión sencilla, tampoco soy un desalmado, sé que Shura aún no se ha recuperado del todo.
- Lo sé… es solo que… sigue siendo el más joven de la orden y… me preocupa…
- De acuerdo…
Shion no recordaría la insistencia de Seat, cuando mucho tiempo después viera la misma actitud reflejada pero a la inversa, es decir, cuando fuera el de capricornio quien insistiera en acompañar al de acuario (Camus) en misiones sin importancia. Tal vez de haberlo notado, lo habría visto tan solo como un gesto de agradecimiento hacia Seat de parte de Shura.
***
- ¿Eres mi niñera? – preguntó el español cuando se detuvieron en algún punto del camino a comer.
- Guarda silencio y come… - afortunadamente para Seat, Shura no hablaba tanto como Saga, pero le preocupaba que pudiera mencionar lo ocurrido y que el dueño del anillo pudiera indagar más en la mente del de capricornio.
La misión transcurrió de manera efectiva, ambos eran precisos, no hacían cosas innecesarias como Lesath que se pasaba la mayor parte del tiempo vagando y dejándole el trabajo a otros, que era muy poderoso, sí, era cierto, pero Seat era incapaz de trabajar con él, así que, en ese sentido, prefería MIL veces ir a misiones con Shura.
***
No supo si fue una casualidad u obra del destino, pero reconoció a Shura de inmediato. A pesar de que sabían de la existencia del Santuario, no tenían ni idea de cómo llegar a él. El primer pensamiento de Swom fue acabar con Shura, no es que tuviera algo en contra de él, pensaba que tan solo había estado en el lugar y en el momento equivocados, pero la insistencia de Ryu en encontrar al de capricornio se había hecho tan insoportable que quiso terminar de una vez por todas con aquella búsqueda. Luego recapacitó, aún tenían que deshacerse del dueño del cero absoluto, así que quizá era mejor seguir al español hasta que revelara el camino hacia el santuario.
***
- Cortaremos camino por aquí – dijo Seat cuando llegaron a un enorme bosque.
- Pero…
- Alguien nos sigue… - musitó. El de capricornio se puso alerta y entonces se percató de que efectivamente, alguien estaba muy cerca de ellos.
Se dio cuenta también, de que ese alguien que los seguía era uno de los sujetos a los cuáles se había enfrentado hacía más de un mes. El español fue el primero en atacar. Swon detuvo el ataque con una especie de muro fabricado con su cosmoenergía y luego el golpe regresó de lleno hacia el cuerpo de Shura.
- Ahh… - no pudo reprimir una queja cuando sintió cómo su propio ataque rasgaba su piel.
- ¡Shura! – Seat analizó la situación y se dio cuenta de que, cualquier técnica que utilizaran sería irremediablemente regresada hacia ellos. Entonces hizo lo único que pudo, combatir directamente, sin utilizar su cosmoenergía.
Dio un golpe de prueba, no fuera a ser que el dichoso escudo también funcionara con ataques de ese tipo y terminara golpeado. Pero afortunadamente para el de acuario, el golpe fue detenido por el antebrazo de Swon. Fue desviando cada intento de Seat por herirlo, hasta que finalmente, después de una intensa pelea, terminó arrojándolo con fuerza de un puñetazo. Swon se encontraba jadeando, al parecer Seat le había sacado el aire y apenas podía respirar. Su cuerpo estaba amoratado y de sus labios corría un poco de sangre.
Seat se acercó con cautela, sentía que debía acabar con él. Era algo que no podía explicar, tan solo una terrible sensación de angustia lo obligaba a actuar. Mordió sus labios y se sorprendió al darse cuenta de que era la primera vez que dudaba contra un enemigo, y es que el problema era que el ataque lo habían comenzado ellos y no él. Quizá por eso no se sentía cómodo con la idea de acabar con su vida, independientemente de lo que su instinto le dijera.
- ¿Por qué nos venías siguiendo? – preguntó amenazante.
Esperó cerca de un minuto pero no obtuvo respuesta. Concentró su cosmoenergía en un puño y justo antes de que pudiera golpearlo, una ráfaga de viento lo arrojó contra un muro.
- Ahh… - buscó a Shura con la mirada, había caído cerca de él y cuando el viento se disipó, pudo ver una silueta al lado de Swom.
Fue como si una extraña energía invadiera el lugar y lo fuera debilitando poco a poco. Y entonces tuvo ganas de huir.
- Vámonos… - musitó y Shura lo observó sin creer lo que escuchaba. Y es que Seat era uno de los más poderosos de la orden, así que no cabía en su mente la idea de escucharlo sugerir que debían escapar.
Unos segundos después, cuando el cosmos de Seat estaba por apagarse, pudo sentir la oscura energía de Ryu. Ayudó al de acuario a ponerse en pie y corrieron tan rápido que sintieron que sus piernas no soportarían y que de un momento a otro terminarían colapsando. Era como correr contra corriente, como si una enorme fuerza se los impidiera y los arrastrara limitando sus pasos. Aunque Seat jamás se lo dijo, Shura supo que si no sintió la terrible cosmoenergía de Ryu desde el principio, fue porque el de acuario intentó contrarrestarla con su propio cosmos.
***
En la mente de Seat comenzó a surgir la idea de que no le quedaba mucho tiempo de vida, era una sensación de que algo muy malo estaba por ocurrir.
- Vaya… ¿qué le hiciste a todos esos libros? – era un alivio para el de géminis poder caminar a sus anchas sin tener que andar preocupándose por no desordenar el desorden de Seat.
- Los devolví.
- ¿Qué ocurre? – nadie podría haber notado la diferencia en el de acuario, pero Saga lo conocía demasiado bien como para saber que algo lo tenía perturbado. Era su intuición quien se lo decía.
- Saga… necesito que me recuerdes algo… - dijo con la mirada perdida.
- ¿Hacer el amor todos los días? – Seat sonrió antes de acercarse al de géminis y apoderarse de sus labios.
Saga no supo decir por qué el beso le sabía a una extraña mezcla de dulzura y tristeza.
- ¿Qué ocurre? – insistió, pero la expresión de Seat lo tranquilizó mientras sentía sus manos acariciar su rostro.
- Nada… - mintió – recuérdame… preguntarle a Aioros cómo hacer sopa…
- De acuerdo…
Fue extraño. El de géminis abrazó el cuerpo de Seat y el deseo que siempre sentía por él fue sustituido por la necesidad de mantenerlo así, entre sus brazos, por el resto de su vida si era posible. Fue el de acuario quien inició con las caricias pecaminosas. Saga merecía que lo amaran incondicionalmente y de forma eterna, y aunque estaba seguro de no ser la persona indicada, quiso compensar de alguna manera todo el daño que se habían hecho en el transcurso de su relación. Odiaba mentirle y lo que en realidad quería que le recordara, era que necesitaba buscar un discípulo. Supuso que la idea no le haría gracia a Saga, y no estaba equivocado.
Continuará…
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