sábado, 19 de enero de 2013

Capítulo 15: Noticia - Septiembre 6,2012

Capítulo 15: Noticia



Había sido una mala jugada por parte de Saori el insistir en que deberían cenar todos juntos, a la joven diosa ni siquiera le pasaba por la mente el caos que reinaba en la mansión y para cuando se dio cuenta, ya era demasiado tarde. En la mesa no había ruido, nadie hablaba, nadie se miraba a la cara y se sentía la pesadez en el ambiente. 




          - Y… ¿cómo les fue en los finales? – preguntó intentando iniciar una conversación. 




Algunos musitaron que bien, otros se limitaron a emitir un gruñido y unos cuantos ni siquiera se atrevieron a responder. 




          - Sí, Seiya, dinos, ¿cómo te fue en tus exámenes? – preguntó Hyoga porque sabía que el castaño había dejado dos materias pendientes. 


          - … Ahh… bien… - respondió nervioso e intentó cambiar el tema. Pero el silencio no tardó en reinar de nuevo. 



          - Me pasas el… - comenzó a decir el francés pero antes de que terminara de hablar, el escorpión se incorporó un poco y le lanzó la canastilla de pan con fuerza. 



          - ¡Milo! – lo reprendió la diosa. 



Y de pronto todos comenzaron a recriminarse cosas que no tenían nada que ver con el escorpión. 


          - Me retiro, se me hace un poco tarde – musitó el francés y entonces Milo se dio cuenta de que iba vestido para salir, y recordó el boleto de tren. 



Se puso de pie mientras los demás discutían a su alrededor, quería que alguien le preguntara a Camus a dónde iba, con quién y por qué. Pero todos estaban enfrascados en sus propios problemas y nadie se percató realmente de la partida del francés. 



Ikki observó a Hyoga solo por un instante, se veía molesto, tenía esa expresión de enfado tan típica de él cuando discutían, y luego su mirada pasó a Seiya, eran tan diferentes uno del otro, el pegaso ni se había dado cuenta de la forma en que el cisne lo observaba, y se dedicaba a intentar robar el postre de Shiryu. Ikki sonrió y segundos después le dio su pastel de helado, de cualquier forma no era muy fanático de los dulces el fénix.





          - ¿Qué sucedió en estos días? – le preguntó Saga a Aioros porque el arquero estaba relativamente cerca y porque siempre había sido él quien lo había mantenido en contacto con los demás. 



          - Muchas cosas, creo – musitó apenas viéndolo a los ojos.




Y Kanon, quien observaba todo, se puso de pie muy molesto y se retiró. El de sagitario tan solo bajó la mirada. 




*** 


Más tarde ese mismo día, el escorpión vio a Camus salir de la mansión con la maleta que tenía bajo la cama. Suspiró con cansancio, ¿qué no se suponía que debían tener un final feliz? No entendía realmente cómo es que siendo tan amigos su relación había fracasado, y él estaba seguro de que quería a Camus, pero el francés siempre parecía esquivarlo, escaparse, se mantenía frío y distante, quizá nunca le había correspondido y eso lo hacía sentirse frustrado. 




Pasó el resto de la noche y gran parte de la madrugada pensando en ello, no podía sacarse de la cabeza que Camus se veía con alguien más, le parecía la única respuesta lógica. El domingo por la noche, con todo el cansancio encima, decidió entrar a la habitación del francés. Tuvo que forzar la puerta pero finalmente entró y comenzó a revisar sus cosas. Quería encontrar algo que lo incriminara y al mismo tiempo deseaba no enterarse de nada. El de acuario era en apariencia muy ordenado, no había ropa en el suelo ni cosas innecesarias sobre su escritorio, sin embargo, en los cajones había un montón de papeles, marcadores, cables, una que otra prenda y boletos de tren. 


Se sorprendió en parte al ver que todos se dirigían al mismo lugar y con desesperación sacó el cajón y vació el contenido en el suelo. 




          - ¿Qué estás haciendo? – el francés se acercó hasta donde estaba el escorpión y entonces vio el desastre en el piso - ¡¿Estás revisando mis cosas?! – le gritó muy molesto.




Había decidido regresar antes precisamente para intentar arreglar las cosas con Milo, pero el enfado lo cegaba, no soportaba la idea de que el griego revisara sus cosas en su ausencia.



*** 




          - Creo que éste nos vendría mejor, está más cerca de la universidad – dijo Shaka señalando uno de los anuncios que tenían en la mesita de la estancia. 



          - Pero es muy costoso, tal vez deberíamos buscar a alguien más – respondió Aioros recargándose en el sillón.



          - Estoy casi seguro de que podría convencer a… 



          - ¡Eso NO te da derecho a revisar mis cosas! – la voz enfadada de Camus lo interrumpió. 



Y tanto Shaka como Aioros los observaron en silencio mientras pensaban casi lo mismo. 


          - ¡¿Y por qué te esfuerzas tanto por mantenerlo en secreto?! – el escorpión alcanzó al francés en la puerta principal e intentó detenerlo pero Camus salió sin siquiera mirarlo. 



Camus” – musitó Aioros al mismo tiempo que Shaka decía “Milo”. 



          - No me llevo muy bien con Camus – confesó Shaka. 


Y Aioros se sorprendió porque ese era un gran secreto a voces, sabía (porque Aioria le había contado) que el francés muchas veces quiso no asistir a la clase de idiomas tan solo para no toparse con el rubio. 
También se había dado cuenta de que Camus nunca se quedaba con Shaka a solas ni hablaba con él, parecía como si intentara nunca topárselo en la mansión. 




          - ¿Por qué? – preguntó con verdadera curiosidad. 



          - Es una larga historia. 



          - Pero… ¿eres tú quien no quiere que venga con nosotros o piensas que él dirá que no? 



          - A mí me da igual, pero no creo que él acepte. 


          - Entonces, si lo convenzo, ¿tú estarías bien con ello? 



          - Sí… 



          - Bien – respondió Aioros con una sonrisa. 



Y aunque al arquero le llevó alrededor de tres días, al final, la actitud vengativa de Milo y su insistencia terminaron por convencer a Camus, el francés tan solo estaba cansado, necesitaba espacio y el escorpión había desarrollado una especie de apego hacia él que lo asfixiaba.




*** 




La noticia de que se iban de la mansión fue recibida con sorpresa por unos y con gran enfado por otros. Aioria le reclamó a su hermano el irse a vivir a otro lugar con su ex pareja, pero Aioros le explicó que en realidad necesitaba alejarse de Kanon, por el bien del dragón marino. Entonces el león pensó que el arquero podría servirle como espía y comenzó a hacer un montón de planes, aunque Aioros no le puso mucha atención. 



Kanon tomó las cosas con calma, lo cual fue muy extraño porque nunca nadie lo había visto tan serio durante tanto tiempo. Saga se le acercó a preguntarle qué había sucedido pero el menor de los gemelos no tenía ganas de hablar y se encerró, como tantas otras veces, en su habitación. Por un lado le dolía la idea de ya no estar cerca de Aioros, pero lo suyo no tenía solución, no podía competir con Saga, siempre se había sentido inferior a él, así que pensaba que debía olvidarse de Aioros lo más pronto posible, y el alejarse le parecía una buena idea. 



Por su parte, Milo armó un drama en la habitación del león hasta que Aioria le contó su plan de espionaje. Lo peor es que estaban de vacaciones así que en realidad no tenían otra cosa mejor que hacer. 




Dos días después, el arquero, el francés y el rubio abandonaron la mansión. 




*** 




Shiryu iba de salida un viernes por la mañana cuando escuchó un fuerte golpe en el patio. Se acercó pensando que quizá Seiya había tenido un accidente, y es que el pegaso siempre solía lesionarse haciendo actividades que en teoría no eran peligrosas, así que no era raro verlo con heridas y magulladuras. 



Lo primero que vio al salir fue un saco de boxeo en el suelo, las cadenas que lo sostenían a un árbol estaban rotas y aún tenía las marcas de los puños impresas. 




          - ¿Todo bien? – preguntó cuando vio al de cáncer golpear con furia el enorme tronco.


          - ¡Se va! – gritó con enfado, más bien parecía frustración. 




Tenía sangre las manos y sudor en el rostro, pero no parecía importarle, no parecía sentir nada. Entonces el dragón se acercó despacio, con cierto temor porque Death Mask solía ser impredecible.




          - ¿Qué ocurre? – preguntó y solo entonces el italiano se detuvo para verlo. 



          - Se va… - repitió – Y… eso es todo… - había cierto tono de fracaso en su voz. 



          - ¿Quién se va? – dijo, aunque creía saber la respuesta, había notado desde hacía algún tiempo que D.M. siempre parecía muy triste, pero nunca se atrevió a preguntarle por qué. 



El de cáncer se recargó fatigado sobre el árbol y el sonido del móvil de Shiryu le dio la oportunidad de reanudar su sesión de golpes. 




          - Sí… iba de salida, pero… ha surgido algo – comenzó a decir el dragón mientras intentaba detener al italiano sin conseguirlo - ¿Podemos dejarlo para otro día?



          Como quieras – le respondieron de mala gana antes de colgar. 



          - Ahh – suspiró el dragón suponiendo que después tendría problemas por cancelar la cita. 



Y utilizó todo su poder de convencimiento para llevar a Death Mask dentro de la mansión y poder curar sus heridas. Estuvieron en silencio un rato hasta que Shiryu terminó de vendar las manos del italiano. 


          - Ya está. 



          - Gracias. 



          - ¿Quieres decirme qué pasó? – el de cáncer lo observó con cierta desconfianza durante algunos segundos. Pero la expresión pacífica del dragón terminó por convencerlo. 



          - ¿Sabes guardar secretos? – preguntó. 



          - Sí… 


El italiano se puso de pie y avanzó unos cuantos metros esperando a que el dragón lo siguiera. 



Continuará…

2 comentarios:

  1. Anónimo7 de septiembre de 2012 20:58

    sospechoooooooooooooooooo algo de DM. jajajaja el quiere con Shaka??????????????? o mi mente anda jugando conmigo jajajajaj soy viri jajaja

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    1. Jade&Argen7 de septiembre de 2012 23:27

      Jajajaja xD Ya te spoileé por el msn xDDD, pero el chiste no es saber con quién quiere D.M. sino por qué y qué pasará luego! >.<'

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