Tenerte
Capítulo 14: Dilemas
Ikki llegó a casa un poco tarde y se sorprendió al ver a Hyoga delante de su puerta.
- Pato…
- ¡Hey! Ikki… ¿crees que… podría quedarme un rato aquí?
- Sí, claro.
Se preguntó cuánto tiempo llevaría esperando, y por qué, pero no lo cuestionó porque se dio cuenta de que el cisne no solía hablar mucho de su vida privada, era muy extraño en cuanto a eso, en ocasiones evadía por completo las preguntas de Ikki y a veces, cuando sentía que el mundo se le venía encima tan solo se desahogaba con él. Así que el mayor aprendió a no presionarlo y el rubio se sintió irremediablemente a gusto a su lado.
El fénix hizo lo que nunca antes, se dedicó a preparar algo de cenar mientras Hyoga se recargaba sobre la barra de la cocina elevando ligeramente sus pies, le recordaba a esos críos que tanto lo fastidiaban en el supermercado, sin embargo, Hyoga era el pato, su pato, y podía hacer lo que le viniera en gana sin molestarlo.
- Ahh – suspiró Hyoga por cuarta vez, en el fondo esperaba que Ikki le preguntara algo, pero éste estaba demasiado concentrado cortando algunas verduras - ¿Desde cuándo cocinas?
- Desde hoy.
- ¡No es cierto! ¿Lo dices en serio? – preguntó sonriendo - ¿Sabes lo que haces?
- Sí, te vi hacerlo antes.
- Ohh… - le sorprendía realmente que el fénix le prestara atención.
- ¿Por eso estás preocupado? Porque piensas que terminaré estropeando todo – la sonrisa del cisne se borró por completo y desvió la mirada.
- No, es solo que… Vic está pensando en mudarse… - Ikki entrecerró los ojos como si intentara descubrir a qué se refería el rubio – Victoria, mi ex novia.
- Ah – musitó desconcertado, era la primera vez que escuchaba su nombre. Pero después no pudo evitar sentirse algo alegre por ello, le fastidiaba mucho que Hyoga siguiera en contacto con ella - ¿Por qué? ¿A dónde se va?
- Le ofrecen expandir el restaurante y… no sé, supongo que viajará mucho. Siempre ha sido muy libre, es de esas personas que dejan todo sin mirar mucho atrás.
- Vaya – fingió sentirse sorprendido – Y eso… ¿te pone triste?
- No, solo… me preocupa tener que mudarme.
- ¿¡Te vas con ella?!
Entonces la sorpresa fingida del fénix se hizo verdadera y se hizo un pequeño corte en uno de los dedos cuando apoyó mal el cuchillo.
- Ahh – se quejó mientras veía la herida.
- Dioses Ikki – tomó la mano del fénix y lo condujo hacia el grifo de agua – No parece muy profunda.
- ¿Qué… ahh… qué demonios haces pato torpe? – preguntó cuando sintió la presión del cisne sobre su dedo y el rubio no hizo más que reírse de él.
- Torpe tú que no puedes hacer nada en la cocina sin estropearlo.
Luego guardaron silencio mientras Hyoga lo curaba.
- No me dijiste.
- ¿Qué?
- De eso… que te preocupa mudarte… ¿te vas con ella?
- No… pero debo buscar un lugar más pequeño.
- Puedes quedarte aquí – Hyoga sonrió.
- No, pero gracias.
***
- Yo soy el invitado, tú deberías cocinar hoy.
- No, deberías hacerlo tú como agradecimiento por ofrecerte mi casa y… mi ropa… - Shura señaló la pijama del dragón marino y éste solo sonrió.
- Estoy seguro que no la usas nunca.
- Es cierto – la verdad es que sin importar el frío que hiciera siempre dormía en ropa interior.
Y se quedaron viendo el televisor un rato más hasta que la pausa comercial inició el diálogo nuevamente.
- La cena no se va a preparar sola – musitó Kanon empujando la pierna de Shura con uno de sus pies descalzos. Luego comenzó a empujarlo por la espalda hasta que el español se puso de pie enfadado y se le echó encima.
- Si pierdes cocinas.
- Eso no es justo, tú ya estás arriba.
- Já, excusas y más excusas.
Y empezaron a forcejear, pero el de capricornio logró mantener sometido a Kanon, y éste no podía hacer nada más que intentar empujarlo con las piernas.
- AHH – el gemelo intentó empujarlo nuevamente pero la risa le quitaba fuerzas.
Ninguno escuchó la puerta abrirse hasta que Kanon se quedó inmóvil cuando creyó ver a alguien.
- Lo siento, solo… venía por unas cosas… - musitó el de virgo sin verlos a la cara y subió de inmediato a su antigua habitación.
Shaka se sentía entre molesto y triste.
- Espera… ya vuelvo – dijo Shura y subió en busca del hindú.
Se habían separado hacía más un mes pero el rubio había dejado gran parte de sus cosas para tener la excusa de visitar al español.
- ¿Cómo has estado? – preguntó Shura con una tranquilidad que en realidad no sentía.
- Bien – su respuesta fue fría y siguió buscando algo en el fondo de un cajón. Esperaba que el de capricornio dijera algo, quería una explicación y le fastidió bastante que éste se quedara callado - ¿Vino de visita o se está quedando aquí?
- Se está quedando aquí.
- Que bien.
- ¿Quieres quedarte a cenar?
- No… no quiero importunar, gracias.
Quiso preguntarle en ese instante si estaba comiendo bien, pero el rubio no le dio la oportunidad y bajó para saludar a Kanon. Shaka notó con desagrado que llevaba una de las pijamas de Shura. Y fue una sensación terrible para él, de pronto se daba cuenta de que ya no formaba parte de la vida del español y eso lo lastimaba profundamente. Lo visitó algunas veces más y siempre se iba con la sensación de pesar en el cuerpo, los veía hablando como si hubieran compartido toda una vida, a decir verdad nunca había visto a Shura tan relajado, por un lado quería que el de capricornio fuera feliz, pero le dolía que no estuviera a su lado. Extrañaba salir con él, había tantas cosas que tenía que contarle y no podía, sentía que no tenía el derecho de seguirlo buscando, no solo había perdido a su pareja sino a su mejor amigo. Y odiaba sentir que había sido remplazado tan fácil y rápidamente.
***
Mu estuvo deprimido varios días, por fin tenía el departamento que tanto había querido pero no lo estaba disfrutando, le parecía muy grande para una sola persona y no tenía tantas cosas como para que dejara de verse vacío. Así que comenzó a trabajar hasta muy tarde para ocupar la mayor parte de su tiempo y no sentir la soledad. Aioria solía marcarle a diario, a decir verdad hablaban más que cuando estaban juntos, y eso le gustaba, el de leo le contaba todo lo que hacía y lo que le pasaba por la mente. Para Mu, esos minutos al teléfono con el castaño eran la mejor parte del día, le fascinaba escuchar su voz, pero le entristecía el saber que solo sería temporal, sabía que Aioria no tenía el tiempo para mantener ese estilo de vida y tarde o temprano iba a dejar de llamarle.
***
Cuando el francés despertó, se percató de un delicioso aroma que provenía de la cocina, se quedó un rato sentado sobre la cama mientras intentaba recordar que día era, luego, después de casi obligarse a sí mismo, se puso de pie. Sentía que había descansado mucho pero aun tenía un gran peso sobre sus hombros.
- Ve a lavarte las manos, la cena está lista - dijo Milo orgulloso en cuanto lo vio entrar.
El de acuario asintió y cuando regresó, unos cuantos minutos más tarde, se sorprendió al ver la mesa dispuesta con algunos platillos que se veían demasiado elaborados y apetitosos.
- Y, ¿cuándo vuelves al trabajo?
- Pasado mañana.
Compartieron un momento incómodo. Milo quería preguntarle acerca de la cancelación de la boda, la intriga lo estaba matando pero le preocupaba que a Camus le deprimiera hablar de ello. Por su parte, Camus se debatía entre confesarle a Milo todo o quedarse en silencio para siempre. Le gustaba estar con él y tenía miedo de arruinar su amistad, no sabía nada de la vida amorosa del escorpión, no sabía de sus preferencias, a decir verdad nunca lo había sabido.
- ¿Con quién fuiste a la boda? – preguntó Camus de pronto. Ese día había visto a mucha gente y no supo realmente quiénes eran sus acompañantes.
- Fui solo – respondió con media sonrisa y luego hizo un ademán para que el francés comenzara a comer – Oye, acerca de eso… disculpa si soy entrometido pero… ¿qué sucedió?
Camus contuvo el aire en sus pulmones hasta que le resultó doloroso.
- Helen llegó a la conclusión de que yo estaba enamorado de alguien más.
- ¿Creía que la estabas engañando? – de pronto el escorpión se veía muy serio.
- No – corrigió Camus de inmediato – Solo pensaba que estaba enamorado de otra persona - Milo no entendió muy bien cuál era la diferencia, ¿que acaso enamorarse de otra persona no contaba como un engaño?
- ¿Y es cierto?
El francés lo observó un instante antes de responder, podía mentirle, podía fingir que se sentía mal y que ya no quería hablar al respecto, pero ya no quería seguir con la incertidumbre de lo que habría pasado. La mirada de Milo era distante, como si de la nada hubiera puesto una barrera entre ellos, y Camus sentía que no tenía nada a su favor, llevaba las de perder, quizá Helen tenía razón y Milo jamás sería capaz de verlo como a una posible pareja.
- Sí…
El escorpión no dijo nada al respecto, pero Camus pudo ver la decepción en sus ojos.
***
- No lo sé, dijo que iba con su hermana pero… quizá no sea verdad.
A Aioros le indignaba la relación de Saga con su esposa, le molestaba la pasividad del mayor de los gemelos y la tranquilidad con la que tomaba sus engaños.
- Piensas que soy un idiota ¿cierto?
- No – mintió – Solo que a veces no entiendo.
- Es la madre de mi hijo, creo que… si le doy la libertad de hacer lo que quiera se quedará conmigo y…
- ¿La amas? – lo interrumpió, porque le parecía triste la situación y rogaba a todos los dioses porque Saga abriera un día los ojos, sin embargo, de pronto se dio cuenta de que él estaba en una situación muy parecida, le daba a Saga todo lo que podía con la esperanza de pasar algún tiempo a su lado, y no le importaba que el gemelo no sintiera nada por él, se conformaba con estar ahí.
- Supongo – Aioros lo observó consternado – Es decir… la quiero porque hemos estado juntos durante cuatro años… Pero… si no hubiera sido ella, habría sido alguien más… amar no es tan difícil ¿cierto?
Le sorprendió la frialdad con la que hablaba y sintió que quizá sí tenía una oportunidad con él, le parecía lógico que Saga no supiera lo que era amar a alguien, nunca tuvieron tiempo realmente de experimentar esa clase de sensaciones en el santuario, Saga menos que nadie porque era de los que entrenaban todo el tiempo. No por nada había sido el más fuerte de todos.
- Tengo que decirte algo – dijo Aioros y dirigió rápidamente la mirada hacia el sofá donde dormía el pequeño hijo de Saga – Pero primero tengo que saber si… me seguirías hablando sin importar lo que te diga… - la sonrisa del gemelo lo tranquilizó un poco.
- ¿Es acerca de Death Mask? Han pasado mucho tiempo juntos últimamente…
- ¿Eh? – le sorprendió que lo hubiera notado y que hiciera esa clase de suposiciones.
- ¿Te quedas esta noche? – preguntó queriendo cambiar el tema, creyendo que lo había hecho sentir incómodo con lo del italiano.
Y Aioros no quiso negarse, no quería perder la oportunidad de estar más tiempo así, a solas con él, y pensó que podía esperar un día más.
- ¿Qué me ibas a decir?
- No, no tiene importancia.
Saga lo observó detenidamente y luego colocó ambos brazos a los costados del arquero, acercó su rostro despacio hasta pegar su frente con la de Aioros, era la segunda vez que hacía eso.
- ¿Cuándo lo vas a entender? – preguntó separándose un poco – No pienso dejarte nunca.
Y con esa frase ambigua terminó su día.
***
La lluvia los sorprendió a todos esa noche.
Hyoga e Ikki habían bebido un poco pero eso fue suficiente para que el rubio terminara dormido en el suelo, y el fénix fue por unas cuantas mantas para acostarse a su lado. Observó a Hyoga unos cuantos segundos, el cabello le cubría parte del rostro y sus labios estaban ligeramente entreabiertos, por un instante pensó que estaba interfiriendo demasiado en su vida, pero estaba preocupado por él y quería que estuviera bien, así que consideró que el fin justificaba los medios.
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Mu salió a mitad de la noche porque no recordaba si había cerrado las ventanillas de su auto, terminó empapado pero estaba demasiado cansado como para cambiarse. Tanto él como Aioria vieron su móvil algunas veces, pensaron en llamarse pero ninguno se decidió a hacerlo.
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Shaka extrañó a Shura más que nunca esa noche, quería poder entrar a su habitación y quedarse a su lado. Le llamó por teléfono mientras buscaba algunas velas pero el español no respondió. Imaginó cientos de escenarios, y en todos, desafortunadamente, estaba Kanon.
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Saga y Aioros se quedaron hablando hasta muy entrada la madrugada y terminaron acampando en el recibidor mientras la tormenta se calmaba. El mayor de los gemelos siempre se quedaba con la sensación de que no era un buen amigo, era consciente de todo lo que el arquero hacía por él y no encontraba la forma de devolverle lo mucho que el castaño le había dado.
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Milo se quedó en casa del francés, no habían hablado mucho durante la cena. El escorpión se metió entre las sábanas y Camus comenzó a tender algunas cobijas en el suelo para acostarse.
- ¿Qué estás haciendo? – preguntó Milo mientras le ofrecía su mano y el de acuario pareció no entender lo que el escorpión quería – Ven – musitó jalándolo para que se acostara a su lado – No es tan malo – dijo después de algunos minutos viéndose en silencio – Que te hayas enamorado de alguien más mientras estabas comprometido.
- Já… eres muy específico – la risa del escorpión se perdió entre el sonido de la lluvia.
- A lo que voy es que… eres mi amigo… y no importa lo que hagas seguiré a tu lado.
Camus sonrió ocultando la angustia que sentía al tenerlo tan cerca.
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Kanon se inmiscuyó en el cuarto de Shura y le preguntó directamente si salía con Shaka, el español le respondió que no. Entonces el menor de los gemelos sonrió y se apoderó de sus labios.
- ¿Qué haces? – cuestionó el de capricornio muy sorprendido mientras empujaba al dragón marino.
- ¿No tienes ganas?
La pregunta quedó en el aire y un par de minutos después fue Shura quien reinició el beso entre ambos.
Continuará…
Anónimo4 de octubre de 2012 17:43
ResponderEliminarMe encantaaaaaa!!! este fic cada vez se pone mejooorrrr!! no te tardes mucho en actualizar. Saludos!!
Jade&Argen5 de octubre de 2012 09:14
EliminarQue genial que te guste cómo va quedando. Ayer empecé el próximo capítulo, a ver si este sábado lo termino y quizá el domingo temprano lo suba =)
Muchas gracias por pasarte por este blog, y tomarte el tiempo de leer y comentar *0*
Estoy en planes de empezar otro fic (toda mi autopromoción jajajajaja), si hay alguna pareja que te gustaría ver o así, soy toda oídos, que estés mega bien. Nos vemooos! Bye!
Anónimo7 de octubre de 2012 10:14
ResponderEliminarHola
No me hagas esto por lo que más quieras. Nos, los Capricornianos somos fieles... desde el principio que yo espero que Shaka adquiera la coraje de gritar en la calle que le encanta Shura ... pero ahora parece Kanon ... y ... es Kanon… igual a Saga pero en versión más animada ... y me gustó ... y ahora no sé ... pero espero para ver ... desde que mi Shura sea feliz!
¿Conocéis realmente los leones ... las reacciones de Aioria son idénticas ás de mi padre, que me encanta, pero siempre es demasiado impulsivo y siempre habla las cosas antes de pensar, pero al final traga todo su orgullo para no herir a nadie e hacer todos felices.
La visón del amor de Saga duele. Espero Aiolos le ensene que el amor es un sentimiento único e incomparable...
Espero ansiosa por la continuación.
Ya saben me disculpen el español,
Joana
Jade&Argen7 de octubre de 2012 10:48
EliminarHolaaaa! Jajajaja, ME ENCANTÓ lo de "es Kanon... igual a Saga pero en versión más animada" síii, así me lo imagino yo también. De un tiempo a la fecha Kanon se ha convertido en uno de mis personajes favoritos, disfruto muchísimo escribiendo de él, no sé por qué. De hecho ni siquiera recuerdo cuál fue el primer fic en donde lo puse como pareja secundaria, creo que fue en Guardián y ahí me terminé de enamorar de él.
Y sí, sé eso de la fidelidad de los capricornio, de hecho hoy en la madrugada estuve meditando mucho al respecto y me vinieron a la mente varios escenarios. Estuve tentada a empezar el capítulo 15 con una conversación entre Shura y Kanon, pero creí que era mejor pensar un poco más la relación entre ellos.
Y pues, de los leo, mi madre es leo, mi mejor amiga también (de hecho, hay muchas cosas de su personalidad que le he puesto a Ikki y a Aioria, espero que no se entere nunca, jajajaja, pero no creo porque no suele pasarse por aquí).
Y en cuanto a Saga, creo que él quería tener una vida "normal", y pues, lo bueno es que tiene a Aioros. Tengo algunos fragmentos de ellos dos, creo que las cosas estarán más que bien para los dos. Como Aioros siempre ayudaba a Seiya con lo de la armadura, me quedé con la idea de que era muy responsable, dulce y amable, y eso me encanta cuando está con Saga.
Y fíjate que justo hace unos minutos que acabo de subir el capítulo 15, se llama "Suerte" y, pues, ojalá te agrade.
Mil gracias por dejar tu comentario, cuídate mucho, que estés súper bien =)
Anónimo7 de octubre de 2012 16:28
EliminarColocas la historia más rápido de lo que puedo traducir mis comentarios en google!
Mu malo! La dolor de Aiolia corta mi corazón. Sé que es necesaria y que al final todo se resolverá (es bueno que se resuelta), pero pobre Aiolia ...
Me gusta Ikki ... siempre me ha parecido un poco depravado, testarudo, pero con un buen corazón, espero que Hyoga olvide el pasado y que permanezca con Ikki.
Shura… me alegra que estés pensando todavía. Piensa muy bien, porque mitad de mí será feliz y la otra triste con cualquier resultado.
Jade&Argen8 de octubre de 2012 10:08
EliminarJajajajaja, es que ya quiero empezar la nueva historia =)
Aw, see, que mala onda lo de Mu y Aioria, pero, si no se separaban por completo todo iba a seguir igual entre ellos.
Y de Ikki *O*, pues a ver cómo le va ahora que tenga al pato bajo su mismo techo, a ver si puede resistir la tentación jajaja.
Jajajajaja, ya me pusiste nerviosa con lo de Shura!, pero creo que lo tengo casi claro, de cualquier forma no salen en el próximo capítulo, creo que el próximo se lo dedicaré a Aioros/Saga y Camus/Milo =)
Mil gracias por pasar por el blog y comentar! =D