Holaaa!!! Bueno, solo quise hacer una aclaración antes de empezar el capítulo. Se supone que Hyoga debe tener ahorita como 20 años, más o menos, PERO empezó a vivir con Ikki a los 19, y los sucesos narrados a continuación son tomando en cuenta esa edad, o sea que, si mis cuentas no me fallan xD, empiezan cuando Hyoga tiene como 18, Shun 17, Aioria 24 y Kanon 32 y terminan con el pato ya de 19 años. Ah, otra cosa, este capítulo está narrado de manera general, iba a poner solamente el diálogo de Hyoga e Ikki, es decir, Hyoga dándole su versión de la historia a Ikki, PERO luego me iba a faltar lo de cómo se sentían Kanon y Aioria, y se iba a volver repetitivo si lo ponía después, así que mejor lo dejé así. Muchísimas gracias por tomarse el tiempo de leer este fic =D
Capítulo 13: Pasado
Vivieron juntos más de dos años poco después de abandonar el santuario, su departamento era amplio pero casi siempre uno terminaba durmiendo en la habitación del otro. Aioria por comodidad y Kanon por Aioria.
- ¿Vas a salir? – preguntó Kanon una tarde. Se había adueñado de la estancia y tenía un montón de pinturas esparcidas por el suelo.
- Sí… - respondió Aioria sin despegar la mirada del cuerpo de Kanon, traía el cabello atado en una coleta, siempre lo usaba así cuando se ponía a pintar – Tengo una cita – dijo tanteando el terreno y el dragón marino mordió el pincel que tenía en la boca, aunque eso Aioria no lo notó.
- Qué bien… - musitó intentando concentrarse en su pintura, tanto que no alcanzó a escuchar el suspiro de decepción del león.
Aioria fue al centro comercial, le había prometido un videojuego a Seiya por su cumpleaños pero por cuestiones de trabajo no había tenido tiempo de conseguirlo. Lo cierto era que no tenía ninguna cita ese día, ni tampoco la tuvo los días anteriores, ni en ninguna de las ocasiones en que le había dicho a Kanon que sí, y no es que le faltara con quién salir, de hecho, de tanto negarse se había convertido en un experto dando excusas. El problema era que, la persona con la que él quería salir no parecía dar indicios de sentir lo mismo. Y es que Kanon nunca decía nada cuando intentaba darle celos, incluso le daba la impresión de que el dragón marino celaba más a Milo cuando lo veía con alguna chica, y aunque nunca le conoció ninguna novia al menor de los gemelos, tampoco podía asegurar que le gustaran los hombres, lo cual, de entrada ya era un problema en sí.
En varias ocasiones estuvo tentado a llamarle a Kanon para que se reuniera con él, pero no tenía ganas de dar explicaciones acerca de qué había sucedido con su supuesta cita, y tampoco quería interrumpir a Kanon en su trabajo. Entró a varias tiendas especializadas en videojuegos buscando la versión compatible con la consola de Seiya pero no tuvo éxito, así que casi una hora después, decidió que era más fácil comprarle una nueva consola, después de todo, había olvidado su cumpleaños y el Pegaso seguía molesto con él.
Ese mismo día pasó a la mansión Kido, le gustaba ir a la mansión porque le daba esa sensación de hogar, casi siempre veía a Shun haciendo alguna tarea, solía utilizar la mesa del comedor porque el estudio le parecía muy grande. Por su parte a Shiryu siempre lo veía haciéndole compañía a Seiya, y es que el dragón nunca tenía tareas pendientes así que era el que más tiempo libre tenía los fines de semana. A Hyoga casi nunca se lo topaba, tal vez en un par de ocasiones lo alcanzó a ver saliendo de la mansión, pero no cruzaron palabras, sin embargo, ese día estaba ahí, viendo una película con toda la seriedad del mundo, se veía tan concentrado que por un momento Aioria tuvo la impresión de que el Cisne estaba pensando en otra cosa.
Seiya se emocionó tanto al ver la nueva consola que prácticamente corrió al rubio para adueñarse del televisor de la sala. El cisne entrecerró los ojos enfadado y fue a la cocina cuando escuchó que Shiryu lo llamaba. Minutos después regresó con un cuenco lleno de helado.
- Vas a perder – dijo con burla antes de llevar la cuchara a sus labios.
- ¡No me distraigas…! - se podía notar el estrés de Seiya con solo escuchar su voz.
Hyoga se mantuvo en silencio hasta que el Pegaso llegó a un punto crítico del juego. Había silencio total en la sala, incluso Shun había dejado sus deberes para unirse a ellos.
- Cuando pierdas, ¿me dejas jugar? – preguntó el rubio y Seiya lo hubiera aniquilado con la mirada de no ser porque ahora tenía que encontrar la forma de quitarse a los perros demonio de encima.
- Hyoga, ¿me pasas más helado? – dijo Aioria y le señaló con la mirada el cuenco que Seiya aún no había tocado, entonces el rubio sonrió, había dos cosas que Aioria jamás olvidaría de Hyoga, sus ojos y su sonrisa.
- Pues… ya no hay Aioria, pero puedes tomar el de Seiya, se está derritiendo de cualquier forma…
- ¡NOO! Shiryu regáñalos… - exigió el menor pero Shiryu no hizo más que reírse.
El león logró olvidarse por un momento que no era correspondido y la sensación, sin dudas, le agradó. Así que sus visitas comenzaron a ser más frecuentes.
***
Andrómeda comenzó a sentir cierta fascinación con Aioria, no solo le atraía físicamente sino que todo en su personalidad le agradaba, se le había acercado algunas veces pero el de leo no parecía tomarlo en cuenta. En cambio con Hyoga era distinto, nunca sabía qué estaba pensando el rubio, era al único al que veía salir constantemente y nunca supo con quién. Le causaba una curiosidad inexplicable y no podía evitar verlo fijamente cuando se iba.
- ¡Hyoga, olvidaste las llaves! – gritó Seiya desde las escaleras para apenas alcanzarlo en la puerta.
- Gracias.
- No me agradezcas, solo lo hago para que Shiryu no se desvele esperándote… - dijo con un gesto fingido de molestia. En esas últimas fechas Aioria y el Cisne no hacían más que molestarlo, tanto por separado como en conjunto.
Intercambiaron un par de palabras y el león pudo ver cómo el rubio removía el cabello de Seiya despeinándolo más, si es que eso era posible, entonces lo vio sonreír de nuevo. Había algo en él que lo hipnotizaba con facilidad.
- Entonces le recordó a la profesora que había encargado el trabajo para ese día, y todos nos molestamos, porque… pensábamos que era para la otra semana… - Shun siguió parloteando - ¿Me estás escuchando? – dijo con una sonrisa forzada.
- ¿A dónde va? – dijo Aioria como si la pregunta acabara de surgir en su mente.
- Seguro saldrá con alguien…
- ¿Con su novia? – intentaba ocultar su curiosidad pero le era casi imposible.
- O con su novio… siempre sale con diferentes personas – Shun sonrió – Ahh… - tomó un poco de aire como si con eso pudiera darse valor – ¿Tú qué opinas de eso?
- ¿De qué?
- De que salga con chicos…
- Pues… es su vida, puede salir con quien quiera…
- Ahh… y… ¿tú saldrías con un hombre? – preguntó sin verlo a la cara.
- … No le veo el inconveniente – sin saberlo, el león le dio a Shun el valor que necesitaba para seguir insistiendo con él.
No pasó mucho tiempo antes de que comenzaran a salir, Aioria no estaba muy seguro, la verdad es que tenía millones de dudas, no solo por la diferencia de edades (aunque si lo pensaba, había un año más de diferencia entre él y Kanon) sino por la situación en general. Sentía que estaba haciendo algo malo, y le pidió a Shun mantener su relación en secreto. Andrómeda hablaba de Hyoga casi todo el tiempo, tal vez porque al hacerlo notaba cómo Aioria le ponía más atención.
- Si buscas a Seiya, no está… - dijo el Cisne cuando vio a Aioria entrar – la próxima semana tiene que entregar un trabajo final y apenas hoy se puso de acuerdo con su equipo para comenzarlo.
- ¿Y Shun? – preguntó mientras se sentaba al lado del rubio.
- Está en el equipo de Seiya – sonrió y por primera vez en la noche posó sus hermosos ojos en el rostro del león.
- Eso es…
- Ridículo, lo sé… se la pasan perdiendo el tiempo todo el día aquí y en ningún momento se pusieron de acuerdo para ese trabajo… - tenía una voz alegre esa noche Hyoga – Debiste ver a Shiryu, estaba enojadísimo…
- ¿Y el resto del equipo?
- No lo sé, supongo que confiaron ciegamente en su líder… - era innegable lo divertida que le parecía la situación al rubio.
- No me digas… - Hyoga asintió - ¿Su líder es Seiya?
- Sí…
Hablaron un rato antes de que Aioria se aventurara a preguntarle.
- ¿Y tú qué haces hoy?
- Ver películas…
- ¿Quieres salir? – hubo cierto nerviosismo en su voz pero Hyoga no lo notó.
- ¿A dónde quieres ir?
- Por ahí… - estaba a punto de retractarse, pero el cisne se puso de pie y se dirigió a la puerta.
- Vamos…
Fueron a uno de los lugares que Hyoga frecuentaba. El león no parecía muy cómodo así que terminaron en el Arcade, descubrieron con el tiempo lo divertido que era estar juntos, no tenían muchas cosas en común y quizá era eso lo que les parecía interesante. Con Hyoga experimentó muchas cosas por primera vez, supo lo que era un abrazar a alguien por la espalda en pleno invierno, sentir cómo se recargaba sobre su pecho mientras veían los fuegos artificiales de la temporada, con el rubio tuvo lo que no había intentado con nadie más, cercanía y contacto físico, era cierto que a veces Kanon y él dormían en la misma cama, pero jamás se atrevía a acercarse demasiado, por ningún motivo quería arruinar la amistad que había entre ellos. Su primer beso, al menos con un hombre, también fue gracias a Hyoga, con Shun no se atrevía porque le daba la impresión de que era muy joven, aunque solo era unos meses menor que el Cisne.
- ¿Estás saliendo con Shun? – preguntó el rubio una noche en que fueron a cenar, su fría mirada se posó sobre Aioria y fue como si el lugar entero se congelase – Si estás saliendo con él no deberías salir conmigo – había pensado toda la tarde en cómo hablar con el león y se sorprendió cuando descubrió que las palabras eran pronunciadas con relativa facilidad.
- No sé de qué hablas – mintió sin saber por qué, quizá le daba miedo perder a Hyoga, en todo caso, prefería terminar su relación con Shun.
- Parece que está interesado en ti – y sí, todos lo notaron porque el menor no hacía más que hablar de él.
- Ahh… no lo sabía – Hyoga le dio el beneficio de la duda.
Días más tarde, tuvo una conversación parecida con Shun.
- Has estado muy cerca de Hyoga últimamente – le escribió por mensaje privado en una red social.
- ¿Tú crees? – respondió el león.
- Sí, ¿te gusta Hyoga? – ahora fue más directo, y es que en esos días, quizá para comprometer al león, Hyoga había hecho comentarios acerca de éste. No era que el rubio quisiera provocar los celos de Shun, tan solo no le gustaba que jugaran con los sentimientos de los demás ni con los suyos.
- No – tardó en responder, sentía que sus manos temblaban y tuvo que teclear y borrar varias veces el mensaje antes de enviarlo.
- Él ha hecho muchos comentarios de ti… sabes, no deberías darle alas… - en ese momento, el león se sintió lo peor de lo peor – él se toma a la ligera esas cosas, sale con mucha gente.
Shun se arrepintió demasiado tarde del último comentario, lo había puesto en un impulso por decepcionar a Aioria en caso de que éste se interesara en el Cisne, y estuvo a punto de borrarlo pero uno de sus dedos sucumbió ante la tecla que enviaba el mensaje. A varios metros de distancia, Kanon observaba cómo Aioria se la pasaba pegado al ordenador, había sentido cómo se habían ido alejando lentamente, así que se dedicó a pintar. Aioria notó que Kanon trabajaba más que nunca, así que no quiso interrumpirlo y siguió pegado al ordenador.
***
El primer reclamo formal fue cuando Shun apareció en la puerta de Aioria. Hacía mucho frío y el león lo invitó a pasar pero Andrómeda se negó mientras metía las manos en los bolsillos del abrigo.
- Ya no quiero salir contigo… - fue lo único que dijo antes de dar la vuelta.
- Espera… - el león salió con un simple suéter y el frío lo obligó a abrazarse a sí mismo.
- Sé que estás saliendo con él… y no tienes el valor de decírmelo – las lágrimas comenzaron a acumularse en sus ojos y Aioria se sintió profundamente arrepentido.
- Se me acercó algunas veces… pero nunca hemos tenido nada – cerró los ojos abrazando el cuerpo del menor, sentía que de esa forma el daño no era tan grave, que las mentiras no pesaban tanto y que siempre habría una forma de arreglarlo.
El segundo reclamo fue más violento, estaba junto con Kanon y Death Mask en la mansión cuando Hyoga llegó ebrio.
- Tú… - dijo entre dientes y con gran desprecio cuando vio al león – ¡Le dijiste que fui yo! – Kanon observó la escena con curiosidad y Aioria tuvo que llevarse a Hyoga para que no los escucharan - ¡Suéltame! ¡Le dijiste que yo me acerqué a ti! – lo decía con tanta ira que el mayor solo pudo desviar la mirada.
Entonces Hyoga enfureció y todos sintieron el grave descenso de la temperatura en la mansión.
- Tú sales con otras personas – musitó Aioria como si eso justificara todo, también había bebido un poco ese día – sales con quien sea…
Entonces el Cisne ya no pudo controlarse e intentó golpear a Aioria, por instinto éste respondió y no tardaron en comenzar a pelear. Shiryu bajó corriendo al escuchar el alboroto y con ayuda de Kanon logró separarlos, el rubio logró zafarse y volvió a golpear a Aioria, Kanon lo detuvo porque Aioria era su amigo y porque sin importar lo que hiciera, siempre lo iba a defender. Saori estaba muy enojada, y comenzó a regañar a Hyoga, diciendo lo problemático e irresponsable que era y lo decepcionada que estaba de él. Hyoga se fue molesto a su cuarto, azotó la puerta y se negó a salir. Estaba enojado con Shun por no creerle y por echarle tierra a su nombre, sabía perfectamente que era él quien constantemente hacía mención a sus supuestas múltiples parejas, le fastidiaba que buscara excusas cada vez que el rubio quería hablar con él y prometió que algún día se vengaría pagándole con la misma moneda. Odiaba a Aioria con todas sus fuerzas por haber mentido y por haber jugado con ambos. Odiaba que Saori viniera a echarle bronca por haber dejado algunas materias cuando Seiya iba peor que él, en ese momento odió a todos y a cada uno de los habitantes de esa casa. A partir de entonces, y a raíz de esa noche, se hizo insoportable tener que lidiar con el rubio, estaba molesto todo el tiempo, era claro que ya no deseaba estar ahí.
El tercer reclamo fue para Aioria el más doloroso y el que lo haría arrepentirse de verdad y para siempre.
- ¿Estás saliendo con él? – preguntó Kanon con tanto dolor en la voz que Aioria estuvo a punto de negar todo, pero no pudo hacerlo.
- Sí… - dijo apenas mientras Kanon limpiaba uno de los pinceles sobre su pantalón.
- ¿Es algo serio? - preguntó sin verlo a la cara.
- No… - respondió Aioria de inmediato, ni siquiera tenía que pensarlo, para él lo de Shun era algo pasajero, algo que un día iba a terminar.
- Debería ser en serio… - sonrió con tristeza – él se veía muy feliz… - comenzó a recoger todas sus cosas para llevarlas a su cuarto, nunca había llorado delante de nadie y no pensaba empezar ese día.
El dragón marino comenzó una pintura esa noche y no descansó hasta terminar, en ocasiones las lágrimas le impedían ver con claridad lo que pintaba así que unos trazos parecían hechos sin fuerza, como la leve sombra de algo. Lo pensó durante varios días, había estado evitando a Aioria y no quería que su relación se arruinara tan solo porque estaba celoso. Así que, con todo el dolor que implicaba, decidió hacer lo que pensaba que era mejor para ambos.
- ¿Podemos hablar? – dijo con una seriedad que no era nada común en él.
- Claro.
- Sabes, este es un departamento muy grande – Aioria quiso detenerlo, quería impedir que siguiera hablando porque sospechaba hacia dónde se dirigía el asunto – La verdad es que… no creo poder seguir pagándolo…
- No importa, yo lo pago… - se escuchó casi desesperado pero Kanon lo ignoró.
- Encontré un lugar… es pequeño pero… puedo costearlo sin estar preocupándome por llegar a fin de mes… pronto se terminará el contrato… quería que lo supieras desde ahora por si decides buscar otro lugar o… por si prefieres quedarte aquí… - Aioria se quedó en silencio - ¿por qué esa cara? No es como si nos fuéramos a dejar de ver, vendré a jugar o… tú puedes visitarme… será divertido…
- Quiero el cuadro que tienes en tu habitación…
- Ah… ¿lo viste? – lo había mantenido en su habitación precisamente para que Aioria jamás lo viera.
- Sí… ¿es para la exposición?
- Todavía no sé, pero si lo quieres te lo regalo…
- No... no quiero que me lo regales... - sentía que si se lo daba, sería como tener una parte de él, y no quería tener tan solo una parte de Kanon, lo quería por completo, de todas las formas posibles.
Kanon tuvo que esforzarse para convencer a Aioria de aceptarlo, después de todo, y aunque nunca fuera a decírselo, ese cuadro lo había pintado pensando en él.
***
- No puedo creerlo – dijo Saori muy molesta.
- ¿Qué pasa? – preguntó Shiryu, aunque sospechaba que se trataba de Hyoga.
- Volvió a suspender… Tenía que pasar al menos cuatro materias y solo pasó tres. Me va a escuchar, ¿dónde está ahora?
- … Salió – dijo un temeroso Seiya, sabía que Saori se enfadaría, pero habría sido peor no responderle, y es que la diosa solía tener poca paciencia con ellos.
- ¡Argh! Se acabó, le pondré un ultimátum a esto… siempre hace lo que quiere…
- Y sale con quien quiere – musitó Shun molesto.
Se podía notar la tensión en el aire.
- No creo que sea tan difícil lidiar con él… - comentó el Fénix y pudo sentir de inmediato todas las miradas sobre él – Es decir, no es el primero ni el último al que le va mal en los estudios, solo es cuestión de… amenazarlo un poco y listo…
- No es tan fácil Ikki, Hyoga puede ser un dolor de cabeza – dijo Seiya, aunque en realidad él solo lo decía porque el ruso se divertía molestándolo cuando él necesitaba toda la concentración del mundo en algún videojuego.
- Pues yo no lo veo tan odioso – terminó de decir el fénix antes de comer el postre de manzana que había hecho Shiryu.
- Veo que lo defiendes mucho – comenzó a decir Saori.
- Sí, ¿y qué? – él era el fénix, podía defender a quien quisiera cuando se le diera la gana.
- ¿Por qué no te encargas tú de él? – Ikki la observó desconcertado – Sí, si crees que es tan fácil, ¿por qué no te conviertes en su tutor? – el fénix sonrió, una cosa era que lo defendiera y otra que la hiciera de niñera del pato – Serás su tutor… su guardián… bueno, si es que puedes… - lo último lo dijo con algo de malicia en la voz. Y eso fue suficiente para que el mayor se decidiera. Después de todo, no le veía tanto problema a lidiar con pato, solo el tiempo le demostraría lo equivocado que estaba.
Continuará…
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