Capítulo 12: Boda
El tan esperado día llegó finalmente. Camus estaba muy nervioso y le preocupaban muchas cosas, alguien, aunque después no pudo recordar quién, le ofreció una copa con vino, había más gente con él que en el cuarto donde le daban los últimos retoques a la novia. Pero es que tenían tanto tiempo de no verse, que les fue imposible guardar la compostura y solo saludarse de lejos.
El francés era el segundo en casarse, el primero había sido Saga y nadie más parecía querer seguirles los pasos, aunque Kanon sí se preocupaba por la edad, y aunque nunca se lo había dicho a nadie, sí quería casarse, elegir un pastel y tener una fiesta, más que nada quería la fiesta, los regalos y la luna de miel.
- Kanon – el gemelo supo que tarde o temprano el italiano lo encontraría, se había salvado una vez en el centro comercial y había conseguido convencer a Aioros de que lo ayudara a esconderse, pero estaba seguro de que tendría que verlo en la boda, así que se había preparado psicológicamente fingiendo que hablaba con él - ¿Estás molesto por algo?
- No… no, claro que no – una cosa era que le doliera estar a su lado y otra muy distinta que estuviera enojado.
- ¿Ya no quieres que seamos amigos? – preguntó como si fuera un crío y Kanon desvió la mirada.
No estaba muy seguro de qué era lo que quería, más bien no estaba seguro de que Death Mask pudiera dárselo un día, y el silencio o las evasivas después de decirle tantas veces que lo amaba se habían convertido en una terrible carga para el gemelo.
- ¿De qué estás hablando? – preguntó con nerviosismo, retrocedió un par de pasos y sintió que chocaba con la espalda de alguien.
Luego hubo un suspiro colectivo y después… el silencio.
- Mejor nos vamos – musitó Dohko mientras empujaba a Kanon y a Death Mask.
El dragón marino giró su rostro y se topó con la furiosa mirada del francés, su camisa estaba manchada de guindo y el gemelo sospechaba que era por su culpa. Así que acarreados por el arquero, el toro y el escorpión, la sala quedó vacía.
- ¡Argh! – gruñó Camus con frustración. Ni siquiera se había dado cuenta de que Milo estaba ahí con él.
- No te preocupes… - empezó a decir el escorpión.
- ¿Qué no me preocupe? – dijo realmente irritado y Milo sonrió. Algo tenía su sonrisa, inclinaba el rostro hacia la derecha y se dio cuenta de que eso ya lo había notado antes. Le hacía sentir que todo estaba bien, aunque sabía que no era así.
- Te daré mi camisa – le habría dado cualquier cosa que el francés le pidiera.
Y empezó a desabotonarla despacio, ante la mirada ausente de Camus. Luego se acercó al francés y empezó a quitarle la camisa, rozó su cuello con los dedos y el de acuario se sintió excitado, era imposible no estarlo teniendo a alguien como Milo enfrente. Luego deslizó la prenda con una lentitud y suavidad insoportable. Y quiso besarlo, quiso apoderarse de sus labios aunque fuese una sola vez, quería saber qué se sentía, quería tocarlo, explorar cada rincón de su cuerpo, quería una vida a su lado y ser feliz.
- ¿QUÉ HACES? – la voz de Helen destruyó por completo la fantasía del francés, esa en donde él y Milo debían estar juntos - ¿Qué crees que haces? – preguntó en voz baja casi empujando al escorpión y jalando a Camus – Lo estás haciendo de nuevo… - aguantó las ganas de llorar para no arruinarse el maquillaje.
- No es lo que parece… tuve un accidente con la camisa y… - le mostró la prenda pero ella ni siquiera la vio, tan solo se la quitó de las manos y la arrojó lo más lejos que pudo.
- No me importa la estúpida camisa.
Milo no sabía qué hacer, no sabía cómo ayudar a Camus porque sentía que si decía algo, Helen terminaría gritándole o arrojándole cosas. Nunca había sabido como manejar el enfado de la gente. Así que hizo lo único que le pareció prudente y se alejó del lugar.
- ¡Lo estabas viendo de esa forma! – no entendía a qué se refería exactamente, ¿acaso su mirada lo había delatado? Se preguntó si eso era lo que llamaban “intuición femenina” – Sé que sigues enamorado de él…
- Te elegí a ti…
- ¡Porque no tenías otra opción! Si no hubiéramos estado comprometidos seguramente habrías buscado una excusa para dejarme… - se sentó en el suelo respirando pesadamente, ya no le importaba el vestido, ni que fuera tarde, no le importaba nada - Sabes que él no te corresponderá ¿cierto? – dijo entre sollozos – Él no te va a amar como yo, ni siquiera creo que te siga hablando cuando se entere de lo que sientes por él.
Camus se sentó a su lado sin poder verla a la cara.
- ¡Y te pregunté! ¡Te pregunté si estabas seguro! – eso era lo que más le molestaba, que el francés no hubiera tenido el valor de ser honesto con ella, y que le hiciera perder el tiempo de esa forma - ¿Qué fuimos entonces? ¡¿Por qué me pediste casarme contigo si no me querías?!
Y esa pregunta lo destrozó por completo, se sentía mal, siempre pensó que era de esas personas que suelen hacer lo correcto sin importar qué. Y de pronto se vio a sí mismo como a alguien que no conocía y que tampoco quería conocer. Quizá su destino era estar solo, tal vez la palabra amar no iba conjugada con su nombre.
***
Había una pequeña ventana desde la cual podían ver a Helen discutiendo con Camus, no tenían ni idea de lo que decían pero se veía que ella ocasionalmente empujaba y golpeaba el pecho del francés. Él no hacía nada, parecía como si tan solo estuviera dejando que ella descargara su ira contra él.
- ¿Es por lo de la camisa? – preguntó Kanon sintiéndose terriblemente culpable – Solo eran unos minutos de retraso, ¿no?
- Tal vez descubrió algo de él – dijo Death Mask.
- ¿Como qué?
- Como una amante, otra familia o algo así – y empezaron a cotillear como antes, cuando estaban juntos todo el tiempo, y tuvo que aprovechar el momento para cuestionar al dragón marino - ¿dónde te estás quedando?
- Ah… de momento estoy en un hotel – D.M. supo que mentía pero no tuvo el valor de enfrentarlo, ya no estaba seguro de querer saber la verdad, prefería quedarse con la idea de que el gemelo no estaba molesto con él – tengo que buscar un lugar… Ah, mira, ¡Shura! – exclamó mientras señalaba al español, acababa de llegar y el menor de los gemelos lo acaparó de inmediato, necesitaba alejarse del de cáncer.
El hindú los observó varias veces, Shura se veía tan bien como siempre, tenía un aspecto entre formal y desarreglado, una expresión fría, rebelde y un aroma delicioso.
***
Aioros se acercó a Death Mask y le preguntó que si había podido hablar con Kanon, aunque lo cierto es que los había visto conversando. Esa tarde, ambos saldrían a tomar un café.
***
Camus salió de la habitación casi veinte minutos después y solo musitó una frase.
- La boda se cancela.
Y nadie supo qué decir.
Continuará…
Anónimo28 de agosto de 2012 20:28
ResponderEliminarQ_Q POBRE CAMUSSSSSSSSSSSSSSSS PERO QUE BUENO QUE SE CANCELO LA BODA O SINO ME HUBIERA DADO UN INFARTO EN VERDAD
Jade&Argen29 de agosto de 2012 14:27
EliminarJajajajajaja, ya sé, hubiera sido bien complicado un divorcio. Ya es suficiente con que Saga esté casado. Ahora la pregunta es, ¿Milo es gay?