sábado, 19 de enero de 2013

Capítulo 10: Lo que sucedió en dos meses - Segunda parte - La falta de interés, Camus y Milo - Diciembre 20,2011

Capítulo 10: Lo que sucedió en dos meses – Segunda parte – La falta de interés – Camus y Milo.



          - ¿Y ustedes qué? ¿Ya son pareja? – preguntó con despreocupación Death Mask mientras señalaba al francés y al escorpión con una cerveza en la mano.



          - Sí – dijo Milo.



          - No – respondió Camus al mismo tiempo.



Y entonces se miraron el uno al otro sumamente desconcertados, y Death Mask musitó que tenía que hacer algo y se fue tan rápido como pudo. El de cáncer podía ser testigo de cualquier pelea (incluso era el que provocaba una gran parte de las discusiones que había en la mansión), pero no se sentía capaz de lidiar con nada que implicara emociones y sentimientos. Prefería alejarse. Y eso hizo aquel sábado por la mañana, irse.




          - ¿Desde cuándo somos pareja? - preguntó Camus después de un rato.



          - ¿Desde cuándo no lo somos? – y volvieron a quedar en silencio.



Muchas cosas les pasaron por la mente a ambos, y por primera vez, en muchísimo tiempo, se sintieron incómodos. No sabían qué decir ni qué esperar del otro.




          - Si no quieres ser mi novio está bien… - dijo Milo cerca de diez minutos después.



          - No… sí quiero.





Sonrieron y siguieron viendo la repetición de un programa de concursos al cuál se habían hecho adictos por culpa de Seiya.



***



El primer problema que tuvieron fue durante la fiesta de la fundación. Habían pasado gran parte de la noche juntos, como siempre, y entonces, mientras Camus iba por un par de bocadillos antes de la cena, Saori se acercó a Milo y le pidió que por favor convenciera a Aioria de no beber tanto. La diosa lo había estado observando y le preocupaba que el león armara algún escándalo. Era una noche muy importante.



Cuando el escorpión regresó, se encontró a Camus conversando animadamente con uno de los inversionistas que parecía muy interesado en el francés. ¿Acaso Camus no se daba cuenta de cómo lo miraba? ¿No era capaz de notar esa sonrisa que intentaba seducirlo?


          - Ya vine – dijo el escorpión.



          - Ah… Milo, mira, él es… - el beso del griego lo interrumpió y cuando se separaron tuvo que contener el enfado que sentía en ese momento. Afortunadamente minutos después anunciaron el inicio de la cena y el francés no tardó en perderse de la vista de Milo.




Fue hasta muy entrada la noche cuando volvieron a toparse.





          - ¿Estás enojado? – preguntó el escorpión aunque ya sabía la respuesta.



          - No vuelvas a hacer eso.



          - Eres mi novio.



          - ¿Y eso qué?... No quiero que lo hagas delante de otras personas… - no le gustaba llamar la atención de ninguna forma y sentía que todo mundo los miraba cada vez que Milo se le acercaba demasiado.



          - ¿Quieres que sea un secreto? – preguntó realmente ofendido. ¿Acaso Camus se avergonzaba de él? ¿De su relación?



          - No es… no es eso…



          - ¡Camus! – Milo reconoció la voz de inmediato, si no se equivocaba, era la del sujeto con el que había encontrado al francés platicando, ¿cuál era su nombre? No estaba seguro, ni le interesaba saberlo tampoco – Pensé que tal vez querrían beber algo – miró fijamente a Milo, pero éste no se dio cuenta.          


          - Gracias – dijo en tono seco – Pero es tarde, yo iré a casa.



          - ¿Y tú Camus?   

      
          - Ahh… yo…



          - Já… - le sorprendió que tuviera que pensarlo siquiera, y quiso ahorrarle la decisión – Vayan ustedes, yo me voy.




Esperó a las afueras del lugar durante 20 minutos, quería darle tiempo a Camus de recapacitar, tenía la esperanza de que fuera a buscarlo, pero el francés no apareció. Fue la primera de muchas veces en que sintió que lo dejaba en segundo lugar, y era realmente frustrante para él. El escorpión ni siquiera tenía que pensarlo, para él Camus iba primero, después y siempre, así que se sentía realmente decepcionado al darse cuenta de que el francés no pensaba igual.



***



No pasó mucho tiempo antes de que el escorpión comenzara a sentir la falta de interés de Camus. Estaba consciente de que el francés se distraía fácilmente, pero una cosa era saberlo y otra sentirlo, y comenzó a ponerlo a prueba cada vez que podía, quería saber que era importante para él, necesitaba sentir que era querido, sin embargo, el de acuario fallaba una y otra vez, y la tensión creció entre ellos. 





          - Hoy es un día especial para ti y para mí… si me dices qué celebramos, te daré mi más grande tesoro – le dijo un día después de clases.



          - Ahh… - entrecerró los ojos un par de veces, ¿un día especial para ambos?, no llevaban ni un mes saliendo juntos, así que no podía ser ninguna clase de aniversario, ¿el cumpleaños de Milo? ¿Cuándo era el cumpleaños de Milo? Ni siquiera recordaba el de Hyoga…



          - No lo sabes… - se puso de pie – Da igual – intentó sonreír – quizá no era tan importante como para recordarlo. Nos vemos Camus…



          - Espera… ¿qué era? – lo tomó del brazo para evitar que se fuera.



          - Nada… ya te dije, no era importante después de todo – se deshizo del agarre y se fue.



Siempre esperaba que Camus lo alcanzara y le dijera algo romántico, pero con el transcurso de los días, se dio cuenta de que eso no iba a pasar. Y terminaba enfadado, triste, con ganas de darse por vencido, quizá Camus ni siquiera sentía lo mismo que él, tal vez solo había accedido a iniciar una relación con él por todos esos años en que habían sido mejores amigos.



***



Por aquellos días, el fénix tuvo un altercado con Death Mask. No supo por qué llegaron a los golpes, pero dedujo que era debido al cisne. Ikki terminó con una herida profunda que atravesaba su ceja izquierda, y el italiano tuvo que robar maquillaje de Saori para disimular los golpes que el fénix le había propinado en el rostro.



Siempre vio a Ikki como a un hermano menor, pequeño y molestable, y es que no sabía por qué le gustaba tanto joderlo cada vez que podía. Bastaba que lo viera inclinado un poco buscando algo en el refrigerador para que pasara detrás de él y palmeara su trasero, otras veces, mientras veían algún programa, rozaba sus piernas tan solo para cabrearlo y hacerlo sonrojar. A la mayoría le sorprendía que el fénix le tuviera tanta paciencia a Milo, pero lo que no sabían era que Ikki era igual que el escorpión pero más discreto, lo molestaba de igual manera pero pasaba desapercibido. Al fénix le agradaba porque sentía que lo entendía, y porque no creía poder tener esa clase de relación con Shun. Andrómeda era demasiado suave, en cambio a Milo podía fastidiarlo y desquitarse con él cuando andaba de malas.



El otro lado de la moneda era muy bueno también, no importaba cuánto se jodiesen el uno al otro, al final siempre terminaban sacándose de apuros. La mayoría pensaba que su amistad había nacido junto con la de Camus y Aioria, creían que Milo había buscado en Ikki a un sustituto, pero lo cierto era que su amistad venía de mucho antes, solo que se acentuó en aquellos días.



          - Te dije que ya no te metieras con él… - dijo Milo observando con curiosidad cómo el fénix limpiaba la herida.



          - Ahh – se quejó. 



          - Déjame ver – insistió el escorpión pero Ikki se alejó de él. La herida no era grave, y sabía que cuando el griego lo notara, no tardaría en presionarla o hacer algo que le doliera - ¿Por qué te peleaste con él?



          - Por lo de siempre – no insistió, sabía que el fénix terminaría hablando cuando quisiera hacerlo.



Se sentaron en el sofá, el menor con ese gesto de autosuficiencia aunque se notaba que le ardía esa área del rostro. 
          




          - Milo… - musitó después de un rato de estar viendo una película.



          - Si me vas a pedir que te folle ve poniéndote en cuatro.



          - Idiota – dijo casi riéndose y el gesto hizo que la herida se abriera – Ahh…



          - ¿Te duele mucho?



          - Un poco…



          - Dicen que un dolor fuerte se quita con otro dolor… ¿Por qué no probamos y me dejas romperte el culo?



          - Mejor que me duela la verga con tu culito apretado… - Milo soltó una carcajada, afortunadamente él sí se podía reír.



El francés se recargó en el marco de la puerta, tenía algunos minutos observándolos, y es que el escorpión se veía tan divertido, su relación con Ikki parecía tan natural y despreocupada que le era imposible no pensar que estaba haciendo a Milo muy infeliz.





          
          - Ahh… - el suspiro de Camus distrajo al escorpión de inmediato haciéndolo sentir nervioso, y palideció cuando notó la sonrisa burlona de Ikki – Milo… ¿podemos hablar?        



          - Claro… - musitó con una sensación de angustia.



          - Si quieres termina de ver esa película…



          - No, no es nada interesante – no importaba cuántas veces se dijera a sí mismo que ya no le daría tanta importancia a Camus, siempre terminaba cediendo, siguiendo sus pasos con una fidelidad que todos notaban a excepción del francés.



El escorpión se alejó y regresó corriendo segundos después para presionar con fuerza la ceja de Ikki.


          - ¡AHH! ¡IMBÉCIL! – cerró los ojos con fuerza pensando en cómo vengarse de él.



***




          - Lo de Ikki era jugando – dijo con nerviosismo.



          - He estado pensando… que tal vez deberíamos volver a ser amigos… - no podía mirarlo a los ojos así que se entretuvo viendo el suelo.



          - ¿Estás saliendo con alguien más?



          - NO… claro que no… es solo que… parece que todo lo que hago te enfada… - le parecía una excusa muy falsa, pensaba que Camus solo buscaba algún motivo para deshacerse de él.



          - Haz lo que quieras… siempre lo haces ¿no?



          - ¿A qué te refieres?



          - Já, acéptalo Camus, NUNCA me has querido… siempre tienes cosas que hacer, siempre soy yo el que tiene que esperarte, el que te busca y… tú en cambio me dejas al final…



          - Es porque sales más temprano que yo… - sonrió a pesar de la expresión de enfado del escorpión – si saliera antes te prometo que te buscaría también…



          - Camus, puedes ser sincero… si es porque te gusta alguien más yo lo entenderé… - no pensaba entenderlo, a decir verdad le iba a armar un drama si se enteraba de que lo estaba engañando.



          - No, me gustas tú…



          - ¿Y por qué no pones de tu parte? – preguntó dolido.



          - ¿Por qué dices eso? Que tú no lo veas no significa que no esté poniendo de mi parte Milo… - estaba cansado de esforzarse en vano, no importaba lo que hiciera, el escorpión siempre encontraba la forma de hacerlo sentir culpable.


          - No, no lo haces, ¡prefieres terminar con todo antes que intentar arreglar las cosas!



Ninguno de los dos notó la cercanía de Aioria hasta que el león jaló a Camus del brazo, lo arrastró dentro de la mansión y tuvo que empujar a Milo para quitárselo de encima.


          - ¡Argh! – se quejó y miles de ideas comenzaron a pasar por su mente, ¿y si Camus tenía algo con Aioria? Se alejó de ahí después de que Aioria se asomara tan solo para callarlo.



Y comenzó a patear cuanta cosa se le puso enfrente.





          - Hey… tranquilo, ¿qué pasa? – preguntó Aioros en cuanto vio al escorpión.



          - Aioros… - musitó algo sorprendido - Ven… - lo jaló del brazo ignorando la queja de Kanon, quien aparentemente también había sido presa de la furia del león – Es Aioria… está fuera de control y tiene secuestrado a Camus en el baño…



          - Ahh… - suspiró preocupado, y es que parecía que su hermano era una persona completamente diferente.



Cuando Camus salió del cuarto de baño se veía distinto.




          - Espera Cam… tenemos una conversación pendiente…



          - Ahora no Milo… no me siento bien… - no le creyó, pero lo dejó ir.



Se encerró en su habitación el resto del día. No dejaba de preguntarse si lo que había dicho Aioria era cierto, ¿en verdad se había acostado con Milo? No podía recriminarle nada ya que él mismo tenía una historia fallida con Shaka, sin embargo, lo que le preocupaba era el no poder dejar de pensar en si Milo le habría mentido cuando le dijo que jamás había besado a alguien.



Continuará…

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