viernes, 4 de enero de 2013
Capítulo 1: Marzo 3,2007
Aprenderás a amarme
Capítulo 1
- Hyoga... tenemos que hablar - le había costado mucho decir esas palabras, no solo por el hecho de no estar seguro sino porque sabía que al hacerlo lastimaría a la persona que más lo había querido. Siempre estuvo consciente de los sentimientos del cisne, y en cambio él nunca había sido capaz de responderle con un "yo también", no quería comprometerse, no quería sentirse atado.
El rubio lo miró extrañado pero aún así le sonrió de forma especial, todos podían decir que los veía con una helada indiferencia, pero con Ikki era diferente, había descubierto una embriagadora calidez en el cisne, y era precisamente eso lo que le daba tanto miedo.
- Claro.
- Este no es un buen lugar, ven.
Salieron de la mansión que a esas horas de la noche se encontraba infestada de dorados.
- Que bue...na fiesta, me alegra que Saori nos... invitara - dijo Milo arrastrando las palabras bajo los efectos del alcohol mientras se sostenía en Shaka, a un par de metros se encontraba Camus, observándolos, intentando ocultar su enfado, su decepción, esa extraña sensación que no sabía cómo describir y de la que prefería no hablar.
- Milo, ¿no crees que ya has bebido suficiente? - el escorpión soltó una carcajada.
- Shaka... si él te dejara... no... no pensarías igual, necesito olvidar... - dijo con un dejo de tristeza.
Shaka lo pensó un momento y sonrió al recordar a Mu mientras Milo seguía hablando, cuando éste se percató de que no era escuchado, sacudió un poco al rubio pero su estado de embriaguez hizo que perdiera el equilibrio, y de no haber sido porque Shaka lo sostuvo en un abrazo habría ido a parar al suelo. Y eso fue más que suficiente para que el francés se fuera de ahí.
- Hey, aquí estás, Camus, ¡amigo! - dijo Afrodita divertido, estaban en la fiesta que Saori organizaba por su cumpleaños, intentó entablar conversación pero el de acuario pasó de largo sin siquiera voltear a verlo - y luego se pregunta por qué lo dejó Milo - musitó indignado mientras seguía bailando.
- ¿Qué? - preguntó Shura con interés - Milo... ¿dejó a Camus? Por qué?
- Ay Shura... estás atrasado en noticias, ¿de verdad no sabías? Camus es tu vecino, dime que no te sorprendió no escuchar más sus conciertos nocturnos - Shura se sonrojó al escuchar aquello, era cierto que cuando el escorpión decidía pasar sus noches con el caballero de la ánfora no podía siquiera intentar dormir, y era cuando, después de descargar una potente erección, salía a la siguiente casa vecina a pedir asilo con el siempre amable Aioros.
***
Llegaron a la parte más alejada del jardín, la música apenas era audible. Ikki se recargó en un árbol.
- Hyoga yo...
Algo andaba mal, el fénix le había llamado por su nombre dos veces en menos de 15 minutos pero aún así intentó esbozar una sonrisa, la cual desapareció cuando notó la seriedad con que Ikki comenzaba a hablar.
- Tengo que decirte algo...
- ¿Qué sucede? - preguntó algo preocupado.
- No... no podemos seguir con esto...
Hyoga bajó la cabeza confundido, ¿estaba escuchando bien? ¿acaso Ikki le proponía terminar? ¿Qué había sucedido? Porque, cuando despertaron juntos esa mañana, las cosas parecían estar bien. Tocó su frente con la mano derecha intentando pensar en algo que le hubiera anunciado que el fénix lo abandonaría, pero no encontraba nada.
- ¿Estas... estás enfadado conmigo? Ikki, si hice algo para molestarte yo... lo lamento.
- No, no es eso... vamos Hyoga, no me hagas esto más difícil.
Era la tercera vez que decía su nombre, y esa forma de hablar... tan fría, tan distante, era más de lo que el cisne podía soportar. Ikki notó la angustia en la mirada del rubio e intentó acercarse, no quería verlo así, quería estrecharlo entre sus brazos y acariciar esa suave piel, pero no pudo dar otro paso más porque Hyoga retrocedió.
- ¿Por qué? - preguntó con voz temblorosa mientras se daba la vuelta, no quería que Ikki viera cuánto le afectaba la ruptura.
Miles de posibles respuestas pasaron por su mente, "Quizá se cansó de mi, ¿y si encontró a alguien más? Debí acompañarlo cuando hizo ese viaje de la fundación, tal vez debí aprender a cocinar, ¿y si no soy bueno en la cama? Él había estado con otras personas y... yo no tenía experiencia y si..." Sus pensamientos fueron interrumpidos por una cortante respuesta de Ikki, quien suspiró agotado antes de continuar.
- Es solo que... creo que esto no nos llevará a ningún lado.
Hyoga sonrió incrédulo, y no pudo evitar fijar sus cielos nuevamente en el mayor.
- ¿Qué te hace pensar eso? - en el fondo albergaba una diminuta esperanza que le rogaba insistir una vez más.
- Escucha, no estoy seguro... de mis sentimientos por ti - entonces la esperanza se esfumó por completo.
- Entonces... entonces ¿qué fue todo esto? ¿Solo estabas jugando conmigo? - se escuchaba cada vez más molesto - ¿Era el revolcón en turno? ¡Contesta! - se acercó al fénix, quería que lo viera a los ojos y le dijera que no sentía nada por él, pero Ikki se negaba a verlo, sabía que si lo hacía, no podría evitar abrazar al rubio, acorralarlo contra un árbol o contra el césped y tomarlo en ese mismo instante, porque eso le provocaba, lo deseaba como no había deseado a nadie, le gustaba sentirlo bajo su cuerpo, aspirar el suave aroma que desprendía, devorar esos labios mientras se hundía en él, pero eso no era amor, al menos, no para él.
- Yo nunca te dije que te amaba - parecía más una excusa que iba dirigida a sí mismo.
Y eso fue más que suficiente para que Hyoga se alejara de él, comenzó a recordar los silencios de Ikki cada vez que le decía cuánto lo quería, siempre pensó que el fénix no era expresivo, pero tal vez se había equivocado, quizá nunca había sido correspondido.
- Está bien - fue lo único que pudo decir.
***
Shura tocó suavemente la puerta de la habitación de Camus, no recibió respuesta así que supuso que estaría durmiendo y decidió regresar a la fiesta, iba cerca de las escaleras cuando escuchó la voz del francés.
- ¿Shura?
- Camus.
El de acuario lo observó fijamente, como esperando algo.
- ¿Qué pasa?
- Ehh... yo... quería saber si estabas bien porque.... - la sola presencia del francés hacía que todo pareciera más lento, como si el mundo entero se congelase, se preguntaba cómo había hecho Milo para obtener el casi inalcanzable corazón de hielo - vi que saliste de... - no podía dejar de sentirse nervioso - te... te fuiste tan repentinamente que me preocupe... NOS preocupamos, ya sabes, Dita... los demás y... y yo
Camus supo que estaba mintiendo, Dita estaba más preocupado por verse hermoso y conquistar a cierto italiano que ni se acordaría en esos momentos de él, pero agradeció la preocupación de Shura.
- Estoy bien, gracias.
- Genial, me alegra. Yo... regresaré con los demás.
- Claro.
"Bien hecho Shura, no podrías ser más obvio" se recriminaba el de capricornio mientras bajaba las escaleras. Iba tan distraído que chocó con el cisne.
- Disculpa Hyoga, no te vi - se puso de pie y le tendió la mano para ayudarlo a hacer lo mismo.
- No... no te preocupes - era obvio que no se encontraba bien.
- ¿Qué ocurre?
- Nada - dijo fríamente, tan frío como su maestro y sin más, se encerró en su habitación.
***
Ikki encendió su tercer cigarrillo, estaba tan inmerso en sus pensamientos que no se percató de que alguien había presenciado toda la escena y vio en ella su oportunidad para acercarse al tan anhelado rubio.
Continuará....
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