martes, 1 de enero de 2013

Capítulo 3: Dejando la mansión - Enero 31,2007

Capítulo 3: Dejando la mansión. 



Ikki estaba algo preocupado, en pocos días 
tendría una entrevista con el director de una empresa muy importante, la más importante en esa área, y no es que dudara de sus habilidades puesto que era muy bueno sino que le inquietaba saber que si aceptaban su solicitud para realizar ahí su servicio social, tendría que irse de la mansión, debido a que ésta le quedaba algo lejos, y eso significaba romper la promesa que le hizo a Shun de quedarse hasta terminar su carrera, para lo cual tampoco faltaba mucho. Pero nunca había roto una promesa y no quería comenzar ahora.



***




El lunes comenzaba y todos en la mansión se encontraban preparándose para asistir a sus correspondientes universidades. Shiryu fue el primero en despertar, tenía que hacer el desayuno, Saori le había dicho muchas veces que podían contratar a alguien que se hiciera cargo de la comida, pero la verdad es que a él le gustaba mucho cocinar. Después llegó Shun a hacerle compañía.



         - ¿Te ayudo Shiryu? - preguntó Andrómeda con una sonrisa.



A pesar de las buenas intenciones del peliverde, la verdad es que tenía ideas muy raras, siempre a última hora se le ocurría hacer mezclas extrañas para la harina de los hot cakes, o jugos con frutas exóticas que al parecer de todos no sabían muy bien, pero nadie tenía el corazón para decírselo, así que siempre que Shun se acercaba a la cocina, alguien le sacaba plática para que, en pocas palabras, no arruinara lo que Shiryu preparaba. Por suerte, un fuerte ruido los distrajo, era Seiya, quien al ir corriendo había tropezado con el jarrón favorito de Saori.



         - ¡Maldición! Saori me va a matar... aunque... - dijo  para sí mismo mientras ocultaba los pedazos debajo de uno de los sillones - no creo que lo encuentre aquí, que listo eres Seiya. 


         - ¡Seiya! - dijo Shun desde la cocina.


         - Ahh! - se sobresaltó - Shun - volteó hacia la cocina y vio a Shiryu desde la puerta haciéndole señas que de inmediato comprendió - Shun, ahh... ¿por qué no me ayudas a buscar algo de ropa limpia?, se me hará tarde.



Andrómeda miró a Shiryu en busca de una respuesta ya que se había ofrecido a ayudarle.




         - Creo que Seiya necesita más tu ayuda - dijo el dragón sin pensarlo. 


         - De acuerdo - dijo Shun mientras se acercaba a Seiya - Cómo es que no encuentras ropa limpia? 


         - Pues... es que, ¿recuerdas que el viernes Saori me dijo que estaba cansada de decirme que ya fuera por mi ropa al cuarto de lavandería? - dijo nervioso, ante la mirada de desconcierto de Shun - pues bien, no fui... es que pensé que todavía tenía ropa limpia en mi habitación. 


         - Bueno, se te hará tarde, ¿por qué no te das una ducha mientras yo busco tu ropa?


         - Gracias Shun, te lo recompensaré - dijo dándole un beso y después salió corriendo hacia uno de los cuartos de baño que había en la mansión.



Andrómeda sonrió y se fue al cuarto de lavandería creyendo que sería fácil encontrar la ropa del pegaso.



***



Hyoga se dirigía al cuarto de baño cuando vio al pegaso que llegaba ya al segundo piso, ambos estaban a la misma distancia de la puerta, se miraron fijamente entrecerrando los ojos, sabían lo que significaba, un movimiento más lento o más rápido significaba llegar o no llegar tarde a la Universidad, lo que Hyoga no sabía era que a Seiya no le importaba tanto llegar temprano, solamente quería terminar de bañarse primero para desayunar lo antes posible, así que hizo algo que el cisne no había esperado.



         - ¡Hyoga! - gritó Seiya lanzando otro de los preciados jarrones de Saori, sabiendo que Hyoga no dejaría que se estrellara en el suelo, pues conocía bien el carácter de la diosa cuando se enojaba. 


         - ¡¿Qué haces?! - dijo lanzándose para atrapar el jarrón e impedir que se rompiera, cuando se levantó, vio como el pegaso cerraba la puerta del baño - ¡Mierda Seiya!

         
         - Lo siento Hyoga.



Así que el resignado Cisne puso el jarrón en su lugar y se dirigió a otro cuarto de baño.



***




La sorpresa de Andrómeda fue mayúscula cuando vio que no había rastros de ropa en la lavandería. 



Un momento, Saori lo regañó el viernes, no recuerdo que lo haya regañado el fin de semana, por lo tanto tuvo que suponer que Seiya había ido por su ropa... bien, veamos, si yo fuera Seiya y tuviera que esconder mi ropa para que Saori no me regañara, ¿dónde la pondría? - pensaba en voz alta mientras buscaba con la vista en todos los rincones de la habitación, hasta que vio como detrás de uno de los armarios se asomaba lo que parecía ser una camisa.



Movió el pesado mueble para descubrir toda la ropa del castaño amontonada. No puedo creer que Seiya sea capaz de mover todo el armario con tal de no llevar su ropa a su cuarto, increíble.



***




Estúpido Seiya - murmuraba Hyoga cuando vio como una nueva lucha por el cuarto de baño comenzaba, a pocos pasos estaba Ikki.



         - Oh no, ni creas que dejaré que me ganen de nuevo - dijo Hyoga y corrió los pocos metros que quedaban para llegar al baño, iba a abrir la puerta cuando una mano lo detuvo de la muñeca.


         - Ni te atrevas. 


         - Si llego tarde me suspenden - dijo Hyoga dando su mejor excusa. 


         - Si llego tarde me despiden - mintió Ikki


         - Pero tú ni siquiera estás trabajan... - fue interrumpido por Shun


         - ¡Buenos días! - dijo un alegre Shun - ¿Está aquí Seiya?


         - No, está arriba... - respondió Hyoga antes de escuchar un portazo, otra vez había perdido su turno para ducharse - ¡Ahh! - gritó exasperado el rubio - ¡Más vale que no te tardes demasiado estúpido pollo! 


         - Mmm... creo que hoy me apetece una larga ducha - dijo Ikki sabiendo que eso enfurecería más al cisne. 



Shun miraba divertido la escena, parecía que Hyoga estaba de mejor humor. Nada había cambiado desde el día anterior para Hyoga, tan solo había decidido que Ikki jamás sería para él y que si su único contacto era mediante discusiones sin sentido, entonces así sería.



Después del desayuno, cada uno se marchó para retomar sus actividades correspondientes.



***



Pasaron los días, llegó la famosa entrevista y para suerte o desdicha, el Fénix fue aceptado. Habló seriamente con Shun, y aunque se entristeció en un principio, sabía que eso era muy importante para su hermano, incluso lo ayudó a guardar sus cosas mientras éste iba a hablar con Saori.         



         - ¿Y a dónde irás? - preguntó la diosa.


         - Pues... Afrodita me ofreció quedarme en su departamento.


         - No sabía que Afrodita todavía estaba en la ciudad


         - Sí, creo que decidió quedarse un tiempo. 


         - Bien, si necesitas algo, cualquier cosa, tan solo házmelo saber. ¿De acuerdo? 


         - Claro - dijo el fénix y salió, antes jamás hubiera pensado en dar explicaciones, tan solo se habría ido, pero tenía que reconocer que Saori había dejado a un lado su actitud antes caprichosa y estaba haciendo todo lo posible porque sus caballeros tuvieran una vida normal y hasta cierto punto familiar.



Llegó a su habitación, donde Shun estaba terminando de empacar algo de ropa.



         - ¿Estás seguro que solamente te quedarás allá entre semana? - cuestionó Shun. 


         - Muy seguro - Ikki sonrió ante la actitud de Shun, sabía que lo extrañaría - estaré aquí los fines de semana y solamente será mientras cumplo con el servicio social.



Shun se encargó de informarles a los demás de la partida de Ikki. Sobra decir que la cena ese día parecía tener algo lúgubre.




         - Argh - gruñó Ikki - ya quiten esas caras, no es como si me fuera a morir o algo así. Ya les dije que vendré los fines de semana, además, es solamente durante seis meses.


         - Te vamos a extrañar - dijo Seiya con un tono muy dramático, era algo exagerado Seiya, y continuó hablando con los ojos cerrados, según él, para dar más énfasis a lo que decía - y yo sé, que mientras no estés, querrás que use tu habitación... - abrió un ojo para ver si estaban surtiendo efecto sus palabras, pero se encontró con que el Fénix lo miraba furioso.


         - ¡Ni se te ocurra acercarte a mi habitación, pony!


         - Oye, sin ofensas, nadie me puede culpar por intentarlo. 


         - Es cierto Ikki - dijo el dragón.


         - ¿Ves? - dijo Seiya - Hasta Shiryu sabe que tu habitación es de las más grandes de la mansión y que tienes una vista muy guay. 


         - ¡No me refería a eso! - dijo Shiryu - digo que es cierto que se extrañará tu presencia en la casa.


         - Claro, extrañaremos tus arranques de ira contra todo lo que se te ponga enfrente - dijo Hyoga con ironía mientras todos lo veían pensando que últimamente el de los arranques era él - tus malas palabras en la mañana, también extrañaremos que nos empujes para ser el primero en usar la ducha, que nos quites el mando de la tele... - dejó de hablar al sentir que una servilleta golpeaba su rostro - ¡HEY! - gritó enfadado - lo que dije es verdad - también era verdad que no era capaz de aceptar lo mucho que le afectaba que se fuera. 


         - Está bien - dijo el fénix - ya entendí que te he tratado mal pato, no tienes que echármelo en cara, además ¡siempre ha sido tu culpa! 


         - Ya cálmense - dijo Saori.


         - ¡Él empezó! - dijeron ambos mientras Seiya miraba el plato del cisne, el cual parecía tener mucha más comida que el suyo, por lo que intentaba hacer un cambio que, según el castaño, pasaría desapercibido para Hyoga. 


         - Ni te atrevas - el rubio tomó la muñeca de Seiya amenazando con congelarla, y éste no hizo más que reírse nerviosamente. 



El resto de la cena transcurrió como otras tantas. Y después el fénix se fue. 



Continuará.... 

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