Hola chicas!
Pues, necesito la ayuda de las personas que estén leyendo este fic… Resulta que ayer me puse a escribir este capítulo y… no podía recordar qué personajes tienen descripción y fue un embrollo porque tengo una memoria pésima, y por algún motivo (no sé si a todas les pase igual) tiendo a recordar más lo que escriben otras personas que lo que escribo yo. Si es así, las invito a que me hagan una lista de los personajes de este fic que tienen descripción (de esas donde ponía qué les gustaba, qué no, la edad y alguno que otro detalle).
La primera persona que postee la respuesta en un comentario de esta entrada, recibirá como agradecimiento un fanfic! De la pareja que quieran, ya sea one shot o por capítulos, crossover, universo alterno, universo saint seiya, si quieren algo en específico o como ustedes gusten. De antemano mil gracias y ojalá alguien se anime a responder que yo ya me perdí en la inmensidad de este fic. Cuídense mucho y que estén mega bien =)
Capítulo 20: Solamente digo lo que quiero decir
Hyoga iba aprisa, con la preocupación recorriendo su cuerpo, había quedado de verse con Ikki en un centro comercial a las seis de la tarde y ya pasaban de las seis y media. Le llamó para decirle que ya iba en camino y no le dio más explicaciones. Lo cierto es que no sabía qué iba a decir, había ido a comer con Victoria y tan solo se le había hecho tarde, pero no había manera de que pudiera decirle eso a Ikki, porque con el tiempo había comprendido que estaba casi prohibido hablar e incluso mencionar a Victoria. Siempre que lo hacía el fénix terminaba cabreado y no le dirigía la palabra durante el resto del día.
El rubio no entendía por qué le molestaba tanto a Ikki su amistad con ella. Habían pasado mucho tiempo juntos, así que era lógico (en la mente del cisne) que siguieran siendo amigos.
- Hey – musitó intentando regular su respiración – Lo siento… - el momento de la verdad había llegado, ¿qué iba a decirle? ¿Cómo se lo explicaba sin que el fénix se fuera enojado dejándolo solo? Por fortuna para el cisne, Ikki se le adelantó.
- ¿Te quedaste dormido? – Hyoga sonrió aunque su corazón palpitaba muy aprisa, ¿debía mentirle? ¿estaba justificado hacerlo si era para mantener la tranquilidad en sus vidas?
- Sí… lo lamento… - respondió. ¿Qué más daba? El fénix jamás se iba a enterar ¿o sí?
Pasaron el resto de la tarde y gran parte de la noche paseando, aunque ciertamente el Cisne estuvo casi una hora sin saber qué juego comprar, había uno de zombies, los cuales le gustaban mucho, PERO había otro de monstruos.
- ¿Cuál te va más?
- Pues me gustan mucho los zombies… - respondió el rubio, e Ikki dejó el otro juego en el estante – PERO también me gustan los monstruos.
- Ahh – suspiró, llevaba algún rato intentando que se decidiera e incluso le ofreció comprar él el otro juego para que tuviera los dos y dejara de lamentarse.
Pero Hyoga se negó, se sentía incómodo con Ikki haciendo cosas por él, más que nada porque sentía que debía pagárselo y no sabía cómo.
- Bien, me llevaré el de los zombies – dijo para sí mismo mientras el fénix leía la sinopsis de algunas series que tenían en venta.
- ¿Ya te decidiste?
- Sí… será el de zombies… - y dieron alrededor de cuatro pasos antes de que el rubio se retractara y quisiera regresar por el otro juego – Es que mira estas gráficas… - dijo cuando vio la expresión de cansancio en el rostro del mayor.
- Ahh, ten, llévate el de zombies, yo me llevaré el otro.
- Pero…
- Está decidido…
- Ikki… no quiero que lo compres para mí.
- ¿Y quién dijo que era para ti? Es para mí.
- Pero tú ni siquiera juegas.
- Bueno, empezaré a hacerlo.
- No es cierto, ¿es en serio?
- Sí.
- No te creo…
Y siguieron “discutiendo” de camino a casa, aunque en realidad Hyoga hacía las mismas preguntas una y otra vez. En ocasiones no prestaba la suficiente atención como para darse cuenta de que ya le habían dado la respuesta.
- ¿Me lo prestarías? – dijeron mientras Ikki aparcaba.
- No, es mío.
- AHH, vamos Ikki, yo te dejaría jugar… - tenía ambos juegos en las manos y seguía sin saber cuál sería mejor jugar primero, desde ya que no le importaba la opinión del fénix – Mira, dice que el detective tiene que saber con qué monstruo se encuentra para saber qué arma utilizar y… ¿me estás escuchando? – preguntó al notar el silencio del mayor. Luego vio a alguien de pie esperando en la entrada de la casa - ¿Quién es?
- Alguien… del trabajo… ve dentro, ya te alcanzo.
El rubio avanzó despacio, le daba la impresión de que el fénix se quería deshacer de él. Observó a la chica en cuestión y a pesar de la falta de luz le parecía muy conocida. Ikki tomó suavemente a la joven del brazo y la llevó lejos de la puerta, lejos de Hyoga. Y el cisne pensó que era descortés no hacerla pasar e invitarla a tomar algo, quizá era que el fénix se avergonzaba de él, tal vez no quería que supiera que vivía con otro hombre y que pensara cosas que no eran. El rubio les echó otro vistazo antes de entrar en la casa. Las ganas de jugar habían desaparecido y tan solo se dejó caer en el sofá.
Pasaron quince minutos antes de que Ikki entrara aunque a Hyoga le pareció una eternidad.
- ¿Y eso? – preguntó el mayor.
- ¿Qué?
- Con lo ansioso que estabas por llegar pensé que ya estarías jugando.
- Ahh… no, no tenía ganas – el fénix se sentó a su lado.
- ¿Te pasa algo?
- No, nada – sonrió porque pensó que de esa forma Ikki creería que todo estaba bien – Ahh… - tomó aire - ¿qué quería tu amiga?
- Eh… nada, solo… tenía una pregunta acerca de una presentación…
- ¿Y por qué no la dejaste pasar? – no se atrevía a ver al fénix a la cara, sentía que se estaba metiendo demasiado en su vida pero no podía evitarlo, le angustiaba de una forma indescriptible.
- Es… es muy cotilla, la he invitado a pasar un par de veces y se la pasa viendo qué tengo y qué no… es… algo molesto…
- Ah… - ahora sí sonrió en serio – ya veo…
Y el asunto quedo olvidado durante algún tiempo.
***
- Vamos Shura, será divertido, y tienen un karaoke… ¿no te gusta cantar? – dijo el menor de los gemelos tomando del brazo al español.
- No es eso, es que…
No podía explicarlo, no podía decirle a Kanon que tan solo le parecía mal hacer con él todas las cosas que jamás hizo con Shaka, se sentía culpable, sentía que estaba traicionando al hindú aunque su relación hubiese terminado hacía algún tiempo.
- Si no te gusta nos vamos…
- De acuerdo – dijo porque no tenía las razones ni la energía para llevarle la contraria al dragón marino.
Y fue obra del destino que se volvieran a encontrar. El rubio tenía algún tiempo sin aparecer por casa del de capricornio, ya ni siquiera recordaba qué cosas había dejado en su antigua habitación.
- Iré a pedir algo – dijo Kanon, y Shura tan solo asintió.
Estaban a tres mesas de distancia. El hindú se encontraba recargado sobre su brazo, tenía una bebida a medias y no se había percatado de la presencia del español hasta que lo tuvo enfrente.
- Hola… - musitó casi con timidez y el rubio se sobresaltó al sentir su contacto inesperado.
- Shura… - sonrió aunque sus ojos dejaban entrever que estaba ebrio.
- ¿Cómo has estado?
- Bien…
No lo parecía, se le notaba el cansancio y su cuerpo estaba muy delgado. La piel de su rostro había palidecido a excepción del breve enrojecimiento debido al alcohol. No pudieron hablar más ya que Braulio (el compañero de trabajo de Shaka, y con quien iba esa noche) y Kanon llegaron a la mesa casi al mismo tiempo. Intercambiaron saludos, presentaciones y luego Braulio les propuso que se unieran a ellos. El dragón marino aceptó de inmediato, nadie le quitaba de la mente que Shura estaba enamorado del rubio, no por nada lo había rechazado en múltiples ocasiones, así que pensó que era lo correcto quedarse ahí.
El español no pudo evitar sentirse molesto cuando notó la cercanía del sujeto hacia el rubio, aprovechaba su condición para rozar sus manos y más de una vez lo tomó de la cintura mientras reía por algo que estuviera contando. No le agradaba, y le fastidiaba que Shaka no pusiera distancia entre ambos.
- ¿Quieres ir a casa? – preguntó Braulio, y eso fue más de lo que el español pudo soportar.
- ¿Eh? – el hindú ni siquiera parecía estar consciente de lo que sucedía a su alrededor, estaba mareado.
- ¿Nos disculpan? – dijo Shura antes de tomar por el brazo al rubio y casi arrastrarlo hacia el otro extremo del lugar - ¿Qué estás haciendo? – Shaka lo observó aunque parecía que no lo estaba viendo – Nunca bebes tanto y… mírate… ¿estás saliendo con él? – el de virgo giró su rostro mientras intentaba poner en orden sus pensamientos pero el de capricornio lo malinterpretó – Ahh – suspiró agotado – Ven a casa conmigo.
- No – Shura no lo alcanzó a escuchar pero vio como negaba con la cabeza.
- Bien… no quería llegar a esto pero – Shaka lo observó con atención sin saber de qué hablaba.
El español golpeó con fuerza un punto de presión en el cuerpo del rubio haciendo que perdiera la consciencia. Lo sostuvo entre sus brazos y tuvo la impresión de que había pasado toda una vida desde la última vez en que estuvieron así.
- Shaka no se sentía bien… lo llevaré a casa – El compañero de Shaka lo observó con cierta desconfianza pero Shura lo ignoró y se limitó a dejar el dinero de lo que habían consumido sobre la mesa – Kanon…
- Ya voy – respondió el dragón marino y se despidió.
***
Shaka despertó al día siguiente en el cuarto del español, las sábanas estaban impregnadas con su aroma pero el rubio no se percató de ello por el terrible dolor de cabeza que lo atormentaba.
- ¿Cómo te sientes? – preguntó el de capricornio y el hindú sintió que le estaba gritando, lo observó apenas, aparentemente había pasado la noche en un sofá al lado de la cama. ¿Por qué no había dormido a su lado? ¿Tanto le desagradaba al español la cercanía?
- Bien – respondió malhumorado y se dirigió al cuarto de baño. Aún estaba ahí su cepillo de dientes y algunas otras cosas personales, parecía que no hubiera movido nada de lugar.
- Shaka, tenemos que hablar… - el rubio se tocó la parte frontal de la cabeza, el dolor era insoportable.
- ¿Puedo tomar un baño?
- Claro… iré a buscarte ropa y algo para el dolor de cabeza.
Fue hasta que comenzó a desnudarse cuando se percató de que llevaba un pijama del español, de esos que nunca utilizaba porque prefería dormir en ropa interior. Pensó muchas cosas, y comenzó a preocuparse de haber hecho algo indebido la noche anterior. Le venían a la mente escenas, creía recordar fragmentos pero no terminaban de tomar forma.
Cuando terminó de asearse se sintió un poco mejor, más ligero aunque las punzadas seguían taladrando su cabeza y sus pensamientos. Vio un extraño brebaje sobre la mesa de noche, sabía horrible pero era lo único que le quitaba la resaca, así que cerró los ojos antes de beberlo de un solo trago. Sobre la cama estaba la ropa que Shura había dejado para él. Le iba un poco grande, siempre había sido así.
- ¿Dónde está mi ropa? – dijo cuando se reunió con el español en la cocina. Kanon estaba sentado y Shura terminaba de preparar el desayuno.
- Siéntate – le ordenó el de capricornio y Shaka lo obedeció con una mueca de enfado.
- Te pregunté por mi ropa.
- La lavé… pero aún no se seca, ALGUIEN – y miró a Kanon cuando lo dijo – descompuso la secadora.
- Oye… fue una coincidencia que se haya descompuesto cuando yo la utilizaba, no puedes culparme por ello, además, estás ahorrando energía, ¿habías pensado en ello?
El rubio se puso de pie, estaba harto de escuchar a Kanon parlotear, y no es que tuviera algo en contra del gemelo, es solo que no estaba de humor para fingir que no le molestaba su amistad con el de capricornio.
- ¿A dónde vas? – preguntó Shura, acababa de servir tres platos que puso sobre la mesa.
- Iré a ver si dejé algo de ropa en mi antigua habitación – ambos notaron que estaba enfadado. Kanon porque era muy intuitivo, y Shura porque lo conocía mejor que a sí mismo.
- Ya irás más tarde, primero siéntate para desayunar.
- No tengo hambre, gracias…
- Siéntate… - repitió el español tomándolo del brazo con fuerza, y entonces la celeste mirada del rubio pareció encenderse con ira.
- Yo… creo que tomaré el desayuno en mi cuarto… - musitó Kanon antes de salir casi corriendo del lugar.
- ¿Qué estás haciendo? – le preguntó el de capricornio pero, por primera vez Shaka no supo a qué se refería, y le parecía tan extraño no entenderlo, no saber qué pensaba - ¿Estás saliendo con ese sujeto?
- No es asunto tuyo.
- Sí, sí es asunto mío – dijo sin soltar su brazo - ¿Estás saliendo con él?
- ¡¿A ti qué más te da?… ¡Parece que ya hiciste tu vida con Kanon!, ¿no? ¿Cuánto tiempo pasó antes de que lo dejaras quedarse aquí? ¿Cuánto tiempo pasó antes de que tú y yo decidiéramos vivir juntos? – ya no parecía enojado, pero sí algo triste.
- No estoy saliendo con Kanon… Lo besé una vez… ahh – suspiró como si le hubieran quitado un gran peso de encima, y es que él no podía con la culpa, le era imposible mentir – Pero eso fue todo…
- ¿Te gusta?
La pregunta tomó por sorpresa al español aunque en el fondo ya sabía que iba a hacerla. Y no supo que decir, ¿Qué si le gustaba Kanon? ¿A quién no? Pero le gustaba de diferente forma, como compañero, como amigo, le gustaba su forma de ser pero no estaba seguro de que pudiera llegar a sentir algo diferente hacia él. No creía ser capaz de amar a alguien de la manera en que había amado al rubio.
- Déjalo… no quiero saberlo… ¿Ya me puedo ir?
- No… - Shaka entrecerró los ojos con cierta inquietud – Ayer… el tipo ese… sabes que él quiere algo contigo ¿cierto?
- Solo somos amigos… a veces salimos a beber un poco – finalmente tomó asiento y Shura hizo lo mismo delante de él.
- ¡¿Un poco?! Já… mira, él no te ve como a un amigo… - el rubio lo miró con incredulidad – Se pasó la noche toqueteándote, parecía que solo le importaba meterte mano y tú no hiciste nada por detenerlo – le sorprendió escuchar aquello, pero supo disimularlo - ¿Y cómo te convenció de beber tanto?...
- Ya te dije… a veces salimos a comer o a beber algo…
- Eso es otra cosa… ahh – suspiró con verdadero cansancio – Estás muy delgado… no estás comiendo bien ¿cierto?
- Ya déjame en paz…
- Lo haría si supieras cuidar de ti mismo. Somos amigos… me preocupo por ti…
- Vaya… y yo que pensé que era porque estabas celoso.
- Lo estoy…
No sabía si eran celos o envidia, no estaba seguro, lo único que sabía era que odiaba imaginar siquiera que Shaka pudiera iniciar una relación con alguien más. Le dolía de una forma indescriptible, porque el rubio JAMÁS hubiera permitido que el español rozara sus manos en un lugar público, así que, ¿cómo había hecho aquel sujeto para convencerlo de ir a un bar donde aprovecharía para acariciar al hindú? Bueno, el alcohol había hecho su parte, pero aun así, Shaka tuvo que haberse dado cuenta ¿no? Y era todo eso lo que lo molestaba, ¿por qué sí se dejaba ver con un desconocido en plan más que amistoso, y con él (Shura) todo tenía que ser en secreto? Tan solo no lo entendía y le daba rabia pensar en ello.
- Sabes que te quiero, y deseo en verdad que estés siempre bien – dijo el español.
- ¿Entonces por qué no estás conmigo? Dijiste que necesitabas tiempo… ¿no ha sido suficiente? ¿Qué es lo que tienes que pensar?
- ¡No lo sé! Solo… ahh… - suspiró – lo resolveré pronto, ¿de acuerdo?
Shaka ya ni siquiera quiso ver el rostro del español.
- Si volvemos… ¿será para siempre? – preguntó el rubio y Shura asintió.
- Y si no volvemos también.
Y el desayuno quedó olvidado.
Continuará...
Anónimo18 de febrero de 2013 13:17
ResponderEliminarEn primer lugar, disculpa mi falta de comentarios, pero para mí el comienzo del año es muy complicado: mucho trabajo.
En segundo lugar, cuando pides ayuda con la descripción de los personajes que has hecho es algo así?:
- Hyoga 24 anos - Le gustaban los postres siempre y cuando no tuvieran cerezas. Bebía por compromiso porque el alcohol hacía estragos en su cuerpo de inmediato. Le gustaba ver series de detectives y películas de terror aunque después batallaba para dormir. Nunca se había enamorado, y esperaba jamás hacerlo porque amaba su libertad. Dessarrunado. su adolescencia había fantaseado en silencio tantas veces con el fénix. el rubio era incapaz de elegir entre muchas opciones. adoraba cocinar y que era bueno en ello
- Ikki - No le gustaba ver la televisión, No era feliz, no tenía a alguien y dudaba que alguna vez fuera a encontrar el amor. Incluso había abandonado sus antiguos pasatiempos, ya no salía en moto. Nunca tomaba vacaciones. ese aspecto de chico rudo, solitario y exitoso era totalmente irresistible. Arrumado, Había algo seductor en el fénix, aunque él no se diera cuenta de ello.
- Shura - siempre intentaba ser positivo aunque en el fondo era muy realista. Siempre pedía helado de cerezas negras aunque su postre favorito era el pastel de queso, el cual solo comía unas cuantas veces al año, pensaba que debía reservarlo para ocasiones muy especiales. Le gustaba usar sandalias para ir a la tienda, su color favorito era el verde, gran parte de su ropa era de ese color. Era muy serio, Shaka era una de las pocas personas que lo hacían reír con facilidad. Le gustaba el otoño, los lentes de sol, los videojuegos y siempre dormía en ropa interior. Tenía 33 años. Era ordenado, puntual, nunca usaba la tarjeta de crédito y se cortaba el cabello cada dos meses. Amaba a Shaka pero nunca había usado la palabra “amor”, sentía que era la única ventaja que tenía disponible. A veces sufría de insomnio. mintió, lo cierto es que si bajaba no lo iba a soportar, era celoso, tenía celos de sus amigos y de todas las cosas que Shaka amaba públicamente porque sabía que él no era una de ellas. odiaba Shura llegar y que llegaran tarde. era demasiado responsable como para que un problema personal afectara su trabajo
¿O es otra cosa?
Tercero: las mentiras piadosas no siempre funcionan y cuando son descubiertos se instala el caos - No me puedo imaginar la reacción de Ikki cuando descubra que Hyoga mintió, ni la reacción de Hyoga cuando descubra quien es la mujer (no puedo creer en Ikki)
Cuarto: No sé cuántas veces he leído este capítulo. Mi corazón se contrae cada vez que leo el amor que Shura dedica a Shaka, yo se que Shaka también lo ama ... pero Shura… es triste cuando creemos que la persona que amamos no quiere ser vista en público con nosotros - parece que no somos suficientes para que ella es teja dispuesta a luchar por nosotros delante de los demás. A veces el amor no es todo ... Y Shaka es tan inexpresivo, parece que quiere que todo caiga en su regazo, no lucha, déjese llevar por la marea mismo que sufra. Por favor por propia experiencia sé lo que se siente cuando alguien nos dice que nos ama y ignorarnos en público – no hagas con que Shura permita eso..
En quinto lugar, mientras relea la fic vi una nota en la que dijes que era la última vez que harías un lemon. NO! Quiero el lemon de Saga y Shura en Secretos y el lemon de Saga a dominar Shura en Esclavo! Por favor ....
Joana
Jade&Argen23 de febrero de 2013 11:16
EliminarHolaaa! En realidad solo pedía los nombres de los que tuvieran descripción, para saber cuáles me faltaban, pero ahhh, que considerado de tu parte buscarlos *0*, había cosas que no recordaba =O
Y es cierto eso de las mentiras piadosas, muchas veces pueden complicar las cosas generando malentendidos (me ha pasado jeje).
En cuanto a Shura y su relación con Shaka, creo que el español ya llegó a ese límite con el rubio, por eso decidió tomarse un tiempo, porque ya no quería ser dejado de lado siempre. Y sí te entiendo, a mí también me han hecho eso de negarme, y creo que es algo muy triste porque no dejas de preguntarte qué puedes hacer para cambiar las cosas. Es como sentirse culpable por algo que uno no ha hecho.
Jajaja, es que últimamente los lemons no se me dan, como que ya no me gustaba cómo quedaban, en "Esclavo" sí habrá lemon, eso te lo puedo asegurar, en "Secretos" he estado posponiendo esa escena, probablemente sí haya, pero todavía no estoy segura.
Y bueno, MUCHAS gracias por tomarte el tiempo de pasar por el blog. No he podido actualizar porque también he tenido mucho trabajo y no me ha dado tiempo, pero a ver si ya puedo organizarme mejor. Cuídate mucho y que estés muy bien =)