Capítulo 20: Shaka - Octubre 26.2012
- No sé preparar muchas cosas… – dijo mientras abría la nevera.
El festín de aromas no tardó en inundar la cocina y Aioria observó al rubio con mucha atención, le gustaba la forma en que Shaka cocinaba, era muy preciso, hacía las cosas rápido pero el movimiento de sus manos daba la sensación de lentitud, era cuidadoso en los detalles y utilizaba los colores de las verduras para decorar. Era una delicia observar cómo, con toda la tranquilidad y paciencia del mundo, los ingredientes iban tomando forma de platillo.
- ¿De qué querías hablar? – preguntó el rubio mientras ponía la cena frente al león. Después sirvió otros dos platos y los tapó. Aioria supuso que eran para Camus y Aioros.
- Quería… decirte que lo siento…
El rubio lo observó intentando disimular la curiosidad, y es que le parecía muy extraño que el griego fuera hasta su departamento para disculparse, pensaba que Aioria no era de los que aceptaban sus errores, aunque a decir verdad, el león terminó siendo muy distinto a como Shaka lo imaginaba.
- He sido un idiota – continuó el león – y lamento mucho todas las cosas horribles que te he dicho y la forma en que siempre terminaba haciéndote daño. En serio que lo siento muchísimo – esperaba que Shaka dijera algo pero el rubio se quedó en silencio lidiando con sus propios pensamientos – Creo… que estuvo mal de mi parte haberte juzgado de esa forma… es solo que… me molestaba mucho imaginar que podías estar con alguien más. Y… no entendía por qué no podías tan solo responder cuando te llamaba en lugar de fingir que no escuchabas tu móvil – lo último fue más un reclamo que una disculpa – Y… pienso en muchas cosas que han sucedido y no lo entiendo… pero eso no justifica la forma en que te traté.
- Está bien – dijo, no tenía que pensarlo mucho, más bien no quería pensarlo.
- ¿Qué? ¿Así de fácil?
- Sí, ¿qué quieres que te diga?
A decir verdad quería una respuesta a todas sus preguntas, quería saber si el rubio alguna vez sintió curiosidad acerca del estatus de su relación, porque en muchas ocasiones el león no había sabido si seguían siendo pareja. Sin embargo, estaba emocionalmente cansado y creía que no iba a poder soportar una discusión más.
- Nada – dijo con sinceridad aunque se notaba que no estaba conforme.
- Nunca te he engañado – musitó el rubio después de unos cuantos minutos en silencio – Y eso acerca de no responder tus llamadas… es cierto, pero no es porque estuviera escondiéndome o algo así, es solo que… ahh - suspiró - mira, hay cosas que no sabes de mí y…
- Entiendo – el hindú guardaba secretos y lo hacía muy bien - ¿Tiene Dohko algo que ver? ¿Estás enamorado de él y no querías que lo supiera?
- No… no, claro que no, siempre me has gustado tú.
El león no supo qué decir, no sabía a qué se refería con “siempre”, ¿siempre desde cuándo? ¿y por qué no lo había notado antes? ¿Sería que Milo y Kanon tenían razón cuando le dijeron que Shaka solía observarlo en el santuario? Y si era así, ¿por qué nunca le dijo nada?
- ¿Lo dices en serio? – preguntó el león aún incrédulo - ¿Y por qué nunca…
- Tan solo no creí que fueras a fijarte en mí – lo interrumpió – Parecía que pasabas mucho tiempo con Milo y Kanon… - sonrió con algo de amargura – y sé que te acostabas con ellos y… ahh – suspiró – los escuché hablando un día… acerca de lo aburrido que yo era.
- Oh no… - musitó apenas, y es que recordaba ese día, había sido años atrás, solo que no tenía ni idea de que el rubio estuviera escuchando.
Estaban bebiendo en el templo de leo, alardeando de sus experiencias sexuales, y es que, sin la responsabilidad de tener que proteger al mundo, todo se había vuelto muy placentero, tenían la libertad que nunca había experimentado, y prácticamente querían hacer todo lo que nunca pudieron. Ese día Shaka había ido a darles un aviso, y fue inevitable que comenzaran a hablar de él cuando estuvo ausente. Hicieron muchos comentarios, Kanon fue el primero en decir lo mucho que deseaba ocupar el lugar entre sus piernas, y Milo rompió su fantasía al decir que quizá el de virgo hacía honor a su signo y quizá seguía siendo virgen. Luego, la plática se fue desviando al grado de llegar a comentar lo perfecto que parecía siempre y lo inalcanzable que era. En algún momento alguien dijo que era una lástima que ese rostro y ese cuerpo pertenecieran a alguien tan aburrido como Shaka.
- ¿Estabas escuchando? – preguntó Aioria con cierta angustia.
- No fue intencional… regresé para preguntarles por Death Mask.
- Lo lamento mucho…
- No importa, no éramos amigos de cualquier forma.
Lo cierto es que el hindú era el más solitario de la orden, siempre estaba meditando y casi no hablaba con los demás, con el tiempo se hizo más difícil para él socializar, no sabía qué decir ni cómo acercarse, así que en realidad, bajo esa aparente frialdad y soberbia había muchísima inseguridad.
- Además, era cierto… hasta ese entonces no había estado con nadie… y comenzó a preocuparme mucho… era como… un primer empleo para el que no tienes experiencia…
- Y empezaste a acostarte con todos… - musitó.
- Algo así - no sabía por qué le contaba todo en ese momento, tan solo sentía que debía hacerlo, si el león había olvidado su orgullo para ofrecerle una disculpa, entonces lo menos que podía hacer por él era decirle la verdad.
Empezó con Mu, siempre pensó que el de aries era dulce y considerado, así que se sorprendió mucho por la frialdad con la que tomó la situación, dejó en claro desde un principio que no estaba interesado en el hindú, que le atraía físicamente, pero que solo sería sexo. Shaka estuvo de acuerdo, y a pesar de que mientras lo hacían le parecía agradable, al terminar se quedó con la sensación de que algo faltaba. El de aries durmió alrededor de media hora antes de tomar su ropa e irse. El encuentro no se volvió a repetir.
Pasó algún tiempo antes de que Shaka quisiera hacerlo de nuevo, sí lo encontraba placentero, sin embargo, cuando todo terminaba volvía a sentirse solo. La segunda persona fue Shura, estuvo con él tres o cuatro veces, le gustaba que el español no hablaba mucho, así que era Shaka quien tenía que seducirlo y le agradaba esa sensación, aprendió a detectar el deseo en los ojos de los demás. Y después todo fue muy fácil.
Kanon fue quien terminó entre sus sábanas en más ocasiones, el dragón marino tenía mucha energía y había algo muy dulce en él, sus expresiones eran demasiado directas, y parecía morir de placer con cada caricia. Le gustaba tanto hacerlo con el dragón marino que comenzó a preguntarse qué se sentiría estar con el mayor de los gemelos.
Y poco tiempo después Saga terminó en su habitación por error. Había llegado una tarde y Shaka lo confundió con Kanon, se apoderó de sus labios mientras se frotaba contra su entrepierna y el gemelo sonrió antes de aclararle que no era su hermano. El hindú lo observó durante unos segundos y le devolvió la sonrisa, le dijo que estaba bien y luego lo invitó a su cama. Fue su primer acercamiento con el sexo duro, porque Saga tenía algo agresivo en su actitud, no porque le hiciera daño sino porque le gustaba tomar el control, parecía que al gemelo le iba dominar, le excitaba tener al rubio sometido, y a Shaka también le empezó a gustar rendirse ante él. El problema fue que por mucho que le gustara Saga, éste no estaba disponible.
Supo con el tiempo que el gemelo mantenía una relación con Aioros, le parecía muy extraño porque le daba la impresión de que Saga realmente quería al arquero, y sin embargo no tenía ningún reparo en engañarlo con él. En una ocasión el rubio le preguntó a Saga si no quería invitar al de sagitario alguna noche, el de géminis se molestó bastante y le prohibió acercarse a Aioros. Recordaba sus palabras exactas “No estoy jugando Shaka… no quiero que te acerques a él”, lo dijo con voz baja y amenazante cerca de su oído. También recordaba cómo cada vez que mencionaba al arquero, Saga imprimía más fuerza en sus embestidas y sus caricias eran más intensas. Nunca supo si era porque quería vengarse del rubio por atreverse a pensar siquiera en acercarse al arquero, o si en esas ocasiones tan solo se imaginaba a Aioros bajo su cuerpo.
A pesar de la advertencia del gemelo, Shaka sí lo intentó con Aioros una vez, pero en cuanto el arquero notó la cercanía del hindú, lo separó de su cuerpo despacio y le dijo que amaba a alguien más. Había algo muy dulce en la expresión de Aioros, parecía tan sincero que le dolió realmente traicionarlo de esa forma con Saga. No volvió a acercarse él, pero sí se acostó un par de veces más con ambos gemelos.
Afrodita, Milo y Aldebarán también cedieron alguna vez ante él, el de piscis había resultado mucho más tímido de lo que aparentaba y en ningún momento vio al rubio a la cara. El escorpión era algo parecido a Kanon solo que más curioso, le gustaba explorar la piel del rubio con su boca y con sus manos, no había rincón de su cuerpo que no hubiera sido probado por el griego excepto por sus labios. Algo tenía Milo en contra de los besos, Shaka pensaba que eso era ridículo sin embargo respetaba lo que sea que pasara por la mente del escorpión.
El de tauro fue el único que le preguntó por qué lo hacía, y fue así como comenzó a replantearse cada una de las decisiones que había tomado. No es que se arrepintiera, a decir verdad lo había disfrutado, sin embargo no estaba feliz, no se sentía satisfecho ni tampoco más seguro. Comenzó a preocuparle demasiado tarde lo que los demás pensaban de él, porque no podía esperar que alguien lo tomara en serio cuando él mismo no lo hacía.
- Me empezó a angustiar la idea de hacerlo solo porque sí… entonces inicié una relación con Camus…
- ¿Qué? – preguntó Aioria sorprendido porque no esperaba que el francés y el rubio hubieran tenido una relación verdadera, ¿qué no dijo Camus que era algo sin importancia? - ¿Por qué con él?
- De todos, era el más distante, siempre parecía que estaba en otro lugar y… yo pensaba que tener una relación con él iba a ser fácil pero… já – sonrió al recordar lo complicado que era el francés.
- No me digas, pensabas que no te ponía atención – dijo Aioria y el rubio lo observó desconcertado.
- No, más bien fue lo contrario – ahora era el león quien parecía sorprendido – él era… muy cariñoso y detallista, me hacía sentir culpable, sentía que él estaba poniendo todo de su parte y que yo no merecía todo su esfuerzo. Me incomodaba que él no viera nada malo en mí, era como si me hubiera idealizado y no se diera cuenta de que en realidad yo no era como él pensaba. Sentía mucha responsabilidad en esa relación y... no quería eso en ese momento, solo quería... estar con alguien sin que se tratara solo de sexo. Creo… que de todos, él es el más tolerante… pero es porque no se da cuenta realmente de lo que pasa.
El león no sabía qué pensar porque ese no era el Camus que él conocía.
- ¿Y por qué terminaste con él?
- ¿Y por qué terminaste con él?
- Me daba mucho miedo decepcionarlo, sentía que esperaba mucho de mí… y comencé a alejarme cada vez que se acercaba, no dejaba que tomara mi mano o que me prestara mucha atención, empecé a rechazar cada muestra de cariño, tan solo no quería que viera cómo era yo realmente. Creo… que en el fondo quería que fuera él quien me dejara.
- ¿Estaba enamorado de ti?
- … No lo sé… a veces parecía que sí, otras veces tan solo parecía estar pensando en otra cosa. Tardó algún tiempo en alejarse de mí… pero lo hizo, y… creo que destruí algo en su personalidad… - dijo en voz muy baja – creo que se quedó con la idea de que el cariño entre dos personas estaba mal y… no me sentí capaz de hablar con él, de decirle que era yo quien tenía problemas y que nada de lo que pasaba en la relación era su culpa. A veces yo tan solo me enfadaba demasiado, no con él, me enfadaba conmigo mismo pero… era él quien estaba ahí conmigo y… supongo que a veces le daba miedo estar cerca de mí. Él cambió… lo sé porque he visto a Milo triste por él… - Aioria asintió.
- ¿Qué hay de cierto en que tú y Camus se llevan mal?
- Pues… él intentó acercarse a mí después de terminar… quería que siguiéramos siendo amigos y yo no entendía por qué insistía tanto, es decir, después de la forma en que lo había tratado, no me parecía justo para él que quisiera mantenerme en su vida. Y… sí, a veces lo fastidio en la clase de idiomas – sonrió – pero no es porque me desagrade…
- Es porque quieres que se mantenga alejado de ti.
- Puedo sentir su rechazo, sí me doy cuenta de que siempre intenta esquivarme, me siento más cómodo así, si fuéramos amigos no tendría cara para verlo, me haría preguntas y hay cosas que no creo poder explicarle. Además, a veces me resulta gracioso escucharlo quejándose de que no quiere ir a clases – Aioria sonrió.
- Él realmente cree que lo odias y se preocupa bastante cada vez que piensa que ha hecho algo que te pueda molestar.
- Lo sé, y he intentado cambiar pero… ha pasado tanto tiempo que no sé cómo hablarle sin ser frío.
- Puedo ayudarte con eso… - después de todo Camus era su amigo – Si te interesa, puedo ayudarte a que deje de temerte – le parecía exagerada la palabra “temer”, pero en realidad eso era lo más cercano a lo que Camus sentía por Shaka – y que todo quede bien entre ustedes.
- Estaría bien.
- ¿Qué hay de Death Mask? – preguntó de pronto el león.
Shaka bajó la mirada, su historia con Death Mask había sido la más turbia, porque a diferencia de Camus, el italiano realmente estaba enamorado del rubio, y éste en verdad creyó que podría corresponderle, pensaba que si se esforzaba un poco podía olvidarse de todo y ser feliz. Pero entre más tiempo pasaba más se daba cuenta de que no era tan fácil y que si seguía al lado del de cáncer iba a terminar haciéndole más daño que a Camus, porque el italiano no se encontraba bien. Shaka pensó, que si dejaba que las cosas entre ellos siguieran avanzando, todo iba a terminar muy mal, porque Death Mask cargaba con muchas culpas y no había nada que el rubio pudiera hacer por él.
- Sí me siento muy culpable de no haber ido en serio con él, por eso nunca hago nada cuando me molesta – el león recordó un suceso en particular, una vez el italiano jugaba con una pelota en el jardín y en varias ocasiones estuvo a punto de pegarle al rubio con ella.
- Ahora entiendo.
Sí, eso explicaba casi todo el pasado de Shaka, pero había cosas que el león seguía sin comprender y el rubio parecía leerle la mente.
- ¿No te preguntas qué hay de ti y Dohko? – Sí, sí se lo preguntaba pero no estaba seguro de querer escuchar la respuesta – Nunca me acosté en el santuario con ustedes porque eran mis vecinos, me parecía complicado – Fácil, así de simple – Por eso suelo buscar a Dohko a veces, porque nunca he estado con él y siento que no me ve igual que los demás.
- ¿Y lo de las llamadas sin contestar? – preguntó casi sin pensar.
- Estaba nervioso…
- ¿Qué?
- No sabía para qué me hablabas, siempre tenía la sensación de que te habrías enterado de algo y terminarías conmigo… y eso era algo que prefería no saber.
No se atrevió a decirle que pensaba que no era bueno dialogando, así que si terminaban por teléfono tenía pocas probabilidades de convencer a Aioria de reconsiderar las cosas, en cambio si terminaba con él en persona, encontraría la forma de seducirlo nuevamente, con una mirada o con una sonrisa, porque eso era lo que había aprendido con el tiempo.
- Además, también me daba miedo no saber qué decir y que pensaras de nuevo que soy aburrido.
- Lamento lo de esa conversación… - le sorprendía lo mucho que podían afectar unas simples palabras.
- No te preocupes, fue hace mucho tiempo – dijo jugueteando con los cubiertos. Lo cierto es que se sentía bien con esa disculpa – Yo lamento haberte hecho enfadar tantas veces.
- Está bien, me lo merecía. Es tarde – era casi media noche.
El rubio quiso pedirle que se quedara y Aioria quería quedarse, sin embargo ninguno de los dos dijo nada, no querían precipitar las cosas. El sonido de la lluvia los distrajo y el rubio se disculpó para ir a cerrar las ventanas.
Aioria vio a su hermano dirigirse hasta la puerta.
- ¡Aioros! – el arquero volteó con una expresión de preocupación que contagió al león - ¿Pasa algo?
- No, nada – tomó sus llaves y a Aioria le pareció muy extraño.
- ¿A dónde vas?
- Ah… Kanon me mandó un mensaje pidiéndome que fuera a la mansión y… recién lo acabo de ver… le llamé y no contesta… así que iré a verlo.
- Espera… está lloviendo, ¿a qué hora te mandó ese mensaje?
- En la tarde.
- Dile la verdad, que acabas de leer su mensaje y que vas mañana.
- Pero…
- Ya, yo le llamo – tomó su móvil y le marcó al dragón marino, sabía que iba a contestarle, aunque existía la probabilidad de que el menor de los gemelos no tuviera ni idea de dónde había dejado su móvil – Eh, Kanon, oye, Aioros me dijo que apenas acaba de leer tu mensaje, pero que mañana a primera hora te… ahh – apenas si alcanzó a escuchar la puerta y cuando se giró se dio cuenta de que su hermano ya no estaba – maldición… Oye, creo que va para allá.
- Dile que no salga, está lloviendo – dijo Kanon muy preocupado.
- Te llamo más tarde – dijo Aioria antes de colgar y luego salió para intentar alcanzar al arquero pero solo se encontró con Camus, quien corría bajo la lluvia hasta el departamento.
El francés ni siquiera reconoció al castaño cuando pasó por su lado, a eso se refería Shaka cuando decía que el de acuario parecía estar ausente, y es que era cierto, pensaba tantas cosas que pocas veces se daba cuenta de lo que sucedía a su alrededor.
- Eh, Camus – le llamó el león.
- ¡Aioria! – exclamó a pesar de que su voz no era muy expresiva.
Cuando el rubio regresó a la estancia vio a Camus y a Aioria completamente empapados.
- Están todos mojados – dijo el de virgo, remarcando lo que era obvio, y Aioria notó que el francés tan solo desviaba la mirada como si estuviera siendo regañado.
- Iré por algo para secar el suelo – musitó Camus sin voltear a ver al rubio.
El león le hizo señas a Shaka, y este comprendió de inmediato.
- Deberías ir a cambiarte primero o podrías resfriarte… - el de acuario levantó la mirada por primera vez y lo observó sin saber si hablaba con él - Yo mientras calentaré la cena, ¿de acuerdo?
El francés asintió, ni siquiera tenía tanta hambre pero no tenía el valor de contradecir al hindú, luego fue hasta su habitación muy despacio, como si la incertidumbre no lo dejara avanzar.
El francés asintió, ni siquiera tenía tanta hambre pero no tenía el valor de contradecir al hindú, luego fue hasta su habitación muy despacio, como si la incertidumbre no lo dejara avanzar.
- ¿Cómo lo hice? – preguntó el hindú.
- Genial.
- ¿Tú por qué estás mojado? ¿Saliste a recibirlo?
El león le explicó lo de su hermano y el mensaje de Kanon. El rubio lo tranquilizó diciéndole que no había de qué preocuparse, que la lluvia no era tan fuerte y que Aioros tomaba muchas precauciones al conducir, luego, cuando el griego estuvo más tranquilo, Shaka le contó cómo repartían las actividades de limpieza de la casa y le dijo que Camus no tenía asignada ninguna tarea en la cocina porque no era muy hábil y constantemente rompía los platos cuando los lavaba, tampoco cocinaba porque si fuera por el francés vivirían a base de comida instantánea. Aioria lo escuchó con toda la atención del mundo porque Shaka no solía hablar demasiado de cosas triviales, así que, era muy agradable escucharlo.
Minutos más tarde Camus se asomó a la cocina esperando que no hubiera nadie, sin embargo se topó al hindú y al león conversando aún. El rubio empujó ligeramente el plato de Camus y éste estiró su brazo todo lo que pudo para tomarlo sin tener que acercarse demasiado. Aioria sonrió, más bien era una especie de burla, ciertamente el francés parecía un cachorro asustado.
Minutos más tarde Camus se asomó a la cocina esperando que no hubiera nadie, sin embargo se topó al hindú y al león conversando aún. El rubio empujó ligeramente el plato de Camus y éste estiró su brazo todo lo que pudo para tomarlo sin tener que acercarse demasiado. Aioria sonrió, más bien era una especie de burla, ciertamente el francés parecía un cachorro asustado.
El león tomó algo de ropa del cuarto su hermano y se quedó con Shaka esa noche.
***
Kanon esperó en el porche a que Aioros llegara. Había salido descalzo aunque luego regresó por unas sandalias cuando Death Mask empezó a asustarlo diciéndole que le iba a caer un rayo por no usar zapatos. El italiano le hizo compañía casi media hora, pero luego creyó ver a Shiryu y entró a la mansión. El dragón marino perdió la noción del tiempo, los minutos se le hacían eternos, ¿qué tan lejos vivían el uno del otro? ¿a cuántos kilómetros, a cuántos minutos de distancia? No quería pensar en cosas trágicas pero estaba al borde de un colapso nervioso, estaba demasiado preocupado, tanto que quiso ir hasta la casa del arquero para ver si se topaba con él en el camino. Aunque había dos problemas, primero, le aterrorizaba conducir de noche, tenía miedo de que algo se le apareciera en la parte de atrás del auto, de hecho, solía evitar ver los espejos aún cuando era alguien más quien conducía. Pero el verdadero problema es que no sabía con seguridad dónde vivía Aioros, así que no le quedó más remedio que esperar.
Continuará…
Continuará…
Anónimo26 de octubre de 2012 19:08
ResponderEliminaroooh! ke dicha actualizacion en los dos fics!! excelente este capitulo, ya entendi mucho mejor porque cada uno de ellos es como es. Actualiza prontooo estoy bien picadaaa!
Jade&Argen26 de octubre de 2012 23:53
EliminarHey! Jajaja, todos bien complicados ellos. A ver si ahora que Aioria y Shaka pueden llevar una relación no tan nociva, aunque igual y el león es por naturaleza algo celoso, más bien es posesivo en este fic.
Gracias de nuevo por tomarte el tiempo de pasar por el blog y leer este fic que ya tiene un montón de capítulos, jajajaja. Cuídate mucho, que estés bien =)
Anónimo29 de octubre de 2012 22:11
ResponderEliminarLE PASO ALGO A AIOROSS!!!!!!!!!! NOOO!!! O SERA UNA ESCENA SUPER ROMANTICA BAJO LA LLUVIA O.o JAJAJAJAJAJA, ESTARÉ ESPERANDO LA CONTINUACIÓN
JEJEJEJ SOY VIRI JEJEJEJEJE
Jade&Argen30 de octubre de 2012 09:20
EliminarGemeeee!!! Me leíste la mente, y pues, no te dejaré esperando porque ahorita subiré el próximo capítulo AUNQUE es mega cortito. Otra cosa, oye, ahorita también te mandaré el Capítulo 4 de Play, solo me falta revisar algo del templo de capricornio =)