Hola! No sé si ya había puesto el nombre del hijo de Saga, creo que no porque soy pésima eligiendo nombres, ahorita no me da tiempo de buscarlo, así que, si lo cambié o algo así, me dicen por fis, para corregirlo xD
Tenerte
- ¿Y qué es esto? Parece manzana… ¿es manzana? – preguntó Kanon mientras buscaba en su plato algo que no fueran verduras. No estaba acostumbrado a comerlas, a decir verdad, solamente lo hacía cuando al italiano le daba por cocinar algo, y es que esa era su debilidad, era incapaz de no aceptar cualquier cosa que hiciera Death Mask.
- Tan solo cómelo y ya – dijo Saga mientras ordenaba un poco la cocina.
El menor de los gemelos estaba de visita y había resultado mucho más inquieto que el hijo de Saga, todo quería saber y las respuestas nunca eran suficientes para él.
- Puedo prepararte otra cosa si quieres… - sugirió Aioros, y Kanon lo observó como si las puertas del cielo se hubiesen abierto tan solo para dejar salir al arquero, siempre era muy considerado, amable y tenía la paciencia del mundo entero.
- No… déjalo – dijo Saga mientras negaba con la cabeza - tiene que comer verduras también.
El de sagitario miró a Kanon tan solo por un instante, el menor de los gemelos, a diferencia de Saga, parecía sumamente libre, era como si siempre terminara haciendo lo que le venía en gana y se preguntó si así era más feliz.
- Ayer vino… solo por unas cosas… - era la misma historia de siempre, su esposa regresaba una semana y se iba dos.
- Ahh – suspiró el arquero con cansancio, y es que no importaba cuánto quisiera comprender a Saga, a veces tan solo no podía con la indignación. Y tenía ganas de decirle que la dejara irse para siempre, pero no tenía el valor de hacerlo, no sentía que tuviera el derecho de irrumpir de esa forma en sus decisiones. Un día tan solo le declararía sus sentimientos y luego sería él quien se fuera para siempre al ser rechazado, porque aunque fuera optimista, sabía que Saga jamás le iba a corresponder.
- Está embarazada… - Aioros dejó lo que estaba haciendo e intentó sonreír, parecía que el destino siempre se empeñaba en dejarle en claro lo inalcanzable que era Saga, aunque eso era algo que tenía muy presente.
- Pensé… - respiró profundamente para que sus manos dejaran de temblar – Creí que ustedes ya no…
- Y así es… no es mío… - lo decía como si nada, como si no importara realmente.
- ¿Y qué va a pasar?
- Pues…. Al parecer él es más como ella, no quiere una familia y Amanda no sabe realmente si se quedará con él.
- ¿Y tú?
- Supongo que soy el plan “B”.
- ¿Y estás de acuerdo con eso? – su voz parecía cargada de ira y Saga parecía sorprendido.
- No me molesta en realidad… - musitó con la misma pasividad de siempre.
Y de pronto toda la paciencia que caracterizaba a Aioros se evaporó en un instante, arrojó los utensilios que estaba lavando haciendo tanto ruido que incluso Kanon dejó de alimentar a su sobrino para ver qué sucedía.
- Lo siento – dijo el arquero muy apenado.
- ¿Todo bien? – preguntó Kanon, había pasado las verduras de su plato al de su sobrino.
- Sí… - respondió Aioros – Ahh… ¿podrías… sacarlo a pasear un rato? – preguntó señalando con la cabeza al hijo de Saga.
- Claro...
- Ten… pueden ir a tomar un helado… - dijo Saga arrojándole la cartera mientras Kanon tomaba al pequeño en brazos.
Y pasaron minutos en silencio hasta que Aioros volvió a tomar la palabra y dijo lo que siempre había pensado.
- ¿Por qué no la dejas?
- No es tan fácil… tengo una familia con ella y… no sé si pueda volver a conseguir eso de nuevo.
- Saga… ¡eso no es una familia… ella pasa más tiempo fuera de casa que contigo y con tu hijo…! - se escuchaba muy molesto, Saga pocas veces lo había visto así – Tan solo… desearía que te vieras un día de la forma en que yo te veo… que te dieras cuenta de lo mucho que vales… Yo podría ayudarte… si lo que te preocupa es estar solo… yo podría quedarme a tu lado si tú quieres… podría ser tu familia… aún si fuera solo temporal…
Una parte de Saga entendía a qué se refería, pero algo en él se negaba a aceptarlo. Tan solo no le parecía lógico.
- Sé que… quizá solo me ves como a un amigo… pero yo te amo Saga… y no hay nada que no hiciera por ti… te daría el resto de mi vida si me lo pidieras – su voz se escuchaba muy triste, quizá porque en el fondo pensaba que las cosas no saldrían bien.
- Escucha… - dijo sin mirarlo siquiera – No es que no te quiera, es solo que… no creo que sea una buena idea…
- Entiendo… - la verdad no esperaba ser correspondido y tener un final feliz de cualquier forma.
- Tengo… un hijo… no veo cómo pudiera funcionar y…
- Está bien… - dijo, pero no lo estaba, no para él.
Y por un momento le sorprendió que Saga no se viera más afectado con la declaración, quizá el mayor de los gemelos tenía más intuición de la que aparentaba y lo había sabido desde siempre… y si ese era el caso, entonces Aioros nunca había tenido una oportunidad con él. Se sintió devastado y la cabeza comenzó a dolerle. No se despidió de Kanon ese día.
Aioros pensó que las cosas volverían a la normalidad, pero con los días se dio cuenta de que Saga estaba más distante que nunca. Ni siquiera lo miraba y ya no hablaban más que del trabajo. Se arrepintió profundamente de haberle dicho lo que sentía, pero al mismo tiempo pensaba que no iba a poder soportar más tiempo en silencio. Si hubiera sabido cómo iban a salir las cosas, quizá habría aprovechado más el tiempo con el gemelo.
Fue una noche muy tarde cuando Saga le llamó pidiendo ayuda, lo había pensado demasiado, lo último que quería era incomodar a Aioros.
- No tiene fiebre…
- ¿Estás seguro?
- Sí… - respondió el arquero.
- Estaba pensando en llevarlo al hospital pero… no estaba seguro. Lamento haberte hecho venir solo por eso.
- No te preocupes.
- Ahh… ¿quieres quedarte a cenar?
- No… no, gracias.
- ¿Un café entonces? – Aioros sonrió, nunca había visto a Saga tan solícito y no pudo negarse a su amabilidad.
- De acuerdo.
La casa estaba muy silenciosa y sintió curiosidad por saber cómo irían las cosas con Amanda.
- Te vi esta mañana – dijo Saga mientras servía el café – Ibas con uno de los directivos de nuestra principal competencia… No eres un espía ¿o sí?
- Ja – no pudo evitar reírse, a veces veía el leve parecido entre Saga y Kanon – No… Desde hace algún tiempo ha intentado convencerme de trabajar para ellos…
- ¿”Desde hace algún tiempo”? ¿Por qué no sabía nada de eso?
- Bueno, en ese entonces en realidad no pensaba aceptar su propuesta…
- ¿Y has cambiado de opinión? – le pareció extraño que Saga le hiciera tantas preguntas, casi siempre era él el que escuchaba.
- Ah… aún no lo sé…
- ¿Es un mejor trabajo?
- Algo… es… - no sabía qué decirle, en realidad él estaba muy a gusto en donde estaba, el problema es que no sabía cuánto tiempo más iba a soportar la indiferencia del gemelo. No quería incomodarlo tampoco y le preocupaba que si seguía viéndolo día tras día jamás iba a poder olvidarlo. Quizá estaba copiando las decisiones de Kanon, tal vez se habían quedado grabadas en su mente hasta que pensó que esa era la única opción – Todavía no lo sé.
- No quiero sonar pretencioso pero… ¿tiene esto algo que ver con lo del otro día? – le sorprendió lo directo que fue en esa pregunta, por lo regular Saga era más despistado para esa clase de cosas. Y creyó que al menos debía ser sincero también.
- … Sí… Sé que las cosas no volverán a ser como antes… y aunque lo fueran, no estoy seguro de que hubiera podido soportarlo más tiempo. Así que… es muy probable que sí me vaya a ir.
La noticia lo tomó por sorpresa y por un momento se sintió desesperado, no quería que se fuera, pero tampoco sabía qué hacer para mantenerlo a su lado.
- ¿Te quedas esta noche? – preguntó Saga justo cuando el arquero se puso de pie, quería ganar algo de tiempo aunque no estaba seguro para qué.
- Pero…
- Solo por si Elliot se pone enfermo… - fue la primera vez que utilizó a su hijo para obtener algo.
- … De acuerdo.
Vieron una película aunque ninguno le puso atención, solo esperaban a que terminara para irse a dormir. Aioros nunca antes se había sentido tan incómodo en presencia de Saga, parecía como si de pronto el gemelo estuviera más despierto, como si hubiera salido de una especie de letargo y estuviera dispuesto a cazar. Era extraño, se sentía nervioso y esa noche, mientras estaba perdido en sus pensamientos, no fue capaz de escuchar el momento en el que abrieron la puerta de su habitación.
Continuará…
Anónimo22 de diciembre de 2012 11:56
ResponderEliminarPrimer punto y tengo que decir aparte ... No me he olvidado de dónde Kanon estaba en el último capítulo que apareció ... era com Shura!
Joana
Jade&Argen22 de diciembre de 2012 14:21
EliminarLo séee! Yo tampoco lo he olvidado XD
Anónimo22 de diciembre de 2012 12:24
ResponderEliminarEstas con una vena muy negativa, real pero muy pesimista (he pasado por la misma situación que Aiolos, pero en mi caso gracias a Dios que no he dijo nada, haría cometido el error de mi vida).
Sin embargo, cuando pierdes algo que consideres seguro corres atrás, parece que Saga correrá atrás... Aiolos podía olvidar su vena agradable y hacer sufrir un poco Saga.
Tu Kanon ... yo amo tu Kanon es todo lo que puedo decir.
Joana
Jade&Argen22 de diciembre de 2012 14:27
EliminarJajaja, fíjate que a lo mejor se ve pesimista porque es un capítulo incompleto, creo que no se alcanza a ver hacia dónde va la historia de ellos.
En este caso, sí te entiendo que Aioros debería darse su lugar y hacer sufrir a Saga (en este fic el gemelo parece aprovecharse de que Aioros está enamorado de él). PERO el arquero AMA a Saga, así que no importa cuántas veces se diga que lo va a ignorar tan solo no puede. Basta que Saga le hable para que se presente en su casa lo más pronto posible. Por eso decide irse, si no puede tenerlo entonces no tiene caso para él estar cerca.
En otros asuntos xD, te escribí un fic! Solo llevo el primer capítulo, se llama Esclavo, y la pareja principal es Saga y Shura.
Ahorita me ando cambiando de casa, y casi no he dormido, jaja, por eso no he actualizado, pero espero (EN VERDAD) ponerme al corriente pronto. Cuídate mucho, que estés mega bien y felices fiestas! =)