jueves, 3 de enero de 2013
Capítulo 18: Reencuentros - Diciembre 31,2010
Capítulo 18: Reencuentros.
- Venimos con Saga… - dijo Ikki muy seguro de sí mismo, sabía que en casi cualquier situación el nombre del mayor de los gemelos era un pase directo a algo especial.
- No deberían estar aquí… vuelvan con él y díganle que tenemos todo bajo control, que puede irse a casa si así lo desea, nosotros haremos el resto.
Hyoga no entendía nada, y tenía curiosidad y deseos de preguntar pero estaba tan cansado que prefirió obedecer en silencio. Temía que cualquier palabra mal dicha pudiese llevarlo a una situación comprometedora.
- Sí… vamos Hyoga… - ambos salieron en silencio.
Cuando se reunieron con los demás, vieron que Milo seguía discutiendo con Saga, a Ikki no le sorprendía mucho, Milo era así, sí hubo un leve cambio en el escorpión después de la llegada de Camus a su vida, ahora se le notaba más tranquilo, ya no se la pasaba molestando a cuanta joven hermosa pasara ante sus ojos, de hecho, en las fiestas procuraba no pasar mucho tiempo alejado del francés, en el fondo le gustaba cómo se veían juntos, le hacían pensar que eran una pareja de verdad y en varias ocasiones, aunque nunca fue capaz de admitirlo hasta ese momento, se imaginó con uno o dos hijos molestando a Camus llamándole “Papá”. Era una lástima que no pudiesen procrear juntos, habrían sido tan bellos.
- Argh… - se quejó el escorpión intentando quitarse a Saga de encima, luego giró su cabeza para toparse con la figura del Fénix acercándose al lado del Cisne - ¿Qué… - algo no estaba bien en ese cuadro, algo faltaba y la angustia lo sobrepasó cuando se dio cuenta de que lo que faltaba no era un algo sino un alguien y ese alguien era Camus - ¿Dónde está Camus? – musitó y Saga se puso de pie liberando al escorpión.
- Alguien nos dijo que podíamos regresar a casa si así lo deseábamos, que ellos se encargarían del resto…
- ¿Dónde está? – preguntó Milo sin escuchar nada más - ¿Dónde está Camus? ¿Por qué no está contigo? – le preguntó a Hyoga y fue cuando el rubio lo notó, esa preocupación que veía en Ikki por Shun, en Shura por Aioros y en sí mismo por su hermano, entonces era cierto… tal vez Milo realmente quería a Camus.
- Consiguió escapar cuando nos trajeron… no sé dónde está…
Fue como si su corazón se hubiera congelado repentinamente y se sintió mareado y perdido y supo que ya no tenía nada que hacer ahí.
- Me voy…
- ¿A dónde vas? – preguntó Saga al ver el mal estado del menor.
- ¿No escuchaste? Escapó… eso fue hace… horas… no debe estar muy lejos de aquí, quizá está herido o… dioses esto no… esto no…
- Él estará bien… - musitó Hyoga, lo decía más para calmarse a sí mismo – aunque…
- ¿Qué? ¿Se te ocurre algún lugar donde pueda estar? – preguntó zarandeando sin querer el cuerpo de Hyoga.
- Déjalo – dijo Ikki quitándoselo de encima y poniéndose delante de Hyoga para protegerlo.
- Estaba pensando… – no quería ser pesimista, se trataba de su hermano y todo eso pero, un oscuro pensamiento venía a su mente – que… tal vez decida regresar… - Milo no parecía comprender del todo el punto de lo que decía el rubio – a lo que voy es que… si Camus regresa se encontrará con Aiacos o Minos…
- Minos… - musitó Milo, ese nombre hacía eco en él… - ¿Quién es Minos?
- Vamos Milo, pensé que sabías que Aiacos tenía un hermano.
- Sí, lo sabía solo que… no sabía que se llamaba así…
Miles de dudas lo asaltaron, pero no tuvo tiempo de detenerse a pensar así que tan solo se dirigió al auto.
- Espera Milo… - dijo Saga mientras lo seguía.
- Ven, te llevaré al hospital – le dijo Ikki a Hyoga al ver las heridas en el cuerpo del rubio.
- Estoy bien, Shiryu podrá hacer algo… - odiaba que siempre eligiera a Shiryu antes que a él, o al menos eso sentía el Fénix, no importaba cuán insignificante fuera, siempre se sentía en último lugar - ¿Qué pasará con Camus?... – temía preguntar, pero necesitaba saberlo, en ese momento, se preguntó también qué pasaría con sí mismo, ¿acaso volvería con Ikki y viviría con él para siempre?
- Lo buscaremos, no te preocupes…
***
- Fue él ¿cierto? – preguntó Shura después de varios minutos en silencio.
- ¿El qué?
- ¡El que te enseñó todas esas historias que le cuentas a Shun!
- No, ¿por qué piensas eso?
- “Esa familia entró a esta hacienda y jamás volvió a salir” – dijo Shura imitando la voz de Saga, lo cual hizo reír al arquero.
- Noo, todas las historias las inventé porque a mi hermano le gustaban… y… cuando éramos pequeños mis padres no tenían dinero para comprar libros o revistas, así que las inventé para él… sabes, Saga y yo pasamos mucho tiempo juntos, a lo mejor en la forma de hablar sí nos parecemos un poco…
- Nunca te escuché hablar de un hermano.
- Sí, trabaja para un amigo de Ikki y estudia por las tardes… Shaka es muy bueno en cuanto a eso… le permite hacer muchas cosas…
Miró por la ventanilla mientras pensaba que quizá Ikki debía hacer lo mismo con Shiryu, y segundos después se percató de que Hyoga caminaba hacia el auto.
- ¡Ah, Hyoga! – bajó de inmediato del auto para abrazar al rubio.
- Ahh – se quejó ante el abrazo tan fuerte que le había dado Aioros.
- Lo siento… ¿estás bien? Ven, vamos al auto, está helando acá afuera – ambos subieron a la parte de atrás del auto e Ikki tuvo que irse adelante, al lado de Shura, ni siquiera pudo objetar al respecto, Aioros era muy decidido y ni siquiera el gran Fénix podría haber lidiado con él.
***
- ¿Qué pasará con ellos? – preguntó Milo en el auto de Saga – Deberíamos estar buscando a Camus en lugar de estar aquí perdiendo el tiempo…
- Me pregunto si… dejas de quejarte alguna vez… sigues igual de quejica que siempre Milo – tomó su móvil - ¿Dita? – como sonido de fondo se escuchaban las quejas de Aiacos - ¿Van a tardar mucho?
- Siguen sin hablar…
- Dile a Death Mask que haga lo suyo…
- Pero…
- Sabes que si logras resolver ese caso te ascenderán ¿cierto?
- De acuerdo – respondió Afrodita – Death – señaló el cuerpo de Aiacos y Saga solo pudo escuchar un grito desgarrador seguido de la histeria de Minos pidiendo que lo dejaran en paz – dame 10 minutos y te marco.
***
Pasó una semana antes de que Camus pudiera salir de la pequeña cabaña donde se estaba quedando con Mu y Tholl, al principio había temido cuando reconoció al mayor como el sujeto que los había llevado con Aiacos, pero pronto, y con ayuda de Mu consiguió darse cuenta de que en realidad no era una mala persona, al menos lo había alimentado y se había encargado de que sus heridas sanaran, ahora su brazo tan solo le dolía un poco.
- Yo puedo acompañarte si quieres… - sugirió Mu, después de todo, no tenía a donde ir ni nada más importante que hacer.
- ¿En verdad?
- Sí, podemos decirle a Tholl que nos lleve al centro y una vez ahí ya recordarás cómo llegar.
El problema era que, una vez que pensó en ir en busca de Milo, se dio cuenta de que no tenía la dirección, sabía cómo llegar ya que conocía el pueblo de aquellas ocasiones en que el escorpión lo había dejado salir, pero en sí, el nombre de la calle o el número no los tenía.
^^^
- Ya es tarde Milo, deberíamos regresar…
- Pero Camus puede venir en cualquier momento – el escorpión no perdía la esperanza de que el menor regresara en busca de Hyoga, así que había estado yendo todos los días hasta que decidió establecerse a las afueras de la hacienda de Aiacos - ¿Qué pasó con Aiacos?
- Pues… con ayuda de Death Mask por fin declaró…
- ¿Death Mask?
- Torturador profesional…
- Ah… uno de tus amigos… ¿y qué declaró?
- Pues, al parecer los envenenaron, primero murió el padre de esos chicos y la madre cayó enferma, estuvo agonizando durante semanas, hasta que la convencieron de cederles la tutela de ambos chicos, así como todas sus pertenencias, ella firmó y días después falleció…
- Cabrones…
- La fortuna de Aiacos se basó en estafas y buenas inversiones… pero eso de nada les ayudará en la cárcel, donde seguramente pasarán el resto de sus vidas… El juez decidió que una parte de las ganancias de la venta de la hacienda será para esos chicos…
***
- ¿Estarán bien? – preguntó Tholl en cuanto estuvieron en el centro.
- Sí, no te preocupes – dijo Camus, a lo lejos reconoció la ferretería y la farmacia.
- ¿Qué harán después? – una semana con ellos y no podía dejar de preocuparse, por lo regular andaba solo, así que la compañía realmente le pareció muy agradable.
- Ya pensaremos en algo.
Caminaron rumbo a la casa de Milo, Mu tan solo seguía a Camus y media hora después estuvieron ante el gran enrejado.
***
Mime caminaba por el enorme jardín, su plan no había funcionado para nada, a pesar de que el francés ya no estaba en casa, Milo seguía sin prestarle atención, ya ni siquiera sabía donde estaba, había intentado cuestionarlo pero solo había recibido un gruñido como respuesta. Escuchó que alguien tocaba la reja y se sorprendió al ver a Camus ahí. Se acercó molesto, quería hacerlo desaparecer y ya no sabía cómo.
- ¿Qué haces aquí? – preguntó con enfado en la voz.
- ¿Dónde está Milo?
- Se fue…
- ¿Qué?... ¿a dónde? – sonrió al ver la decepción en el rostro del de acuario.
- Salió del país por cosas de negocios, no creo que regrese en mucho tiempo…
- ¿Qué haremos? – preguntó Mu y solo entonces el pelirrojo se percató de su presencia.
- Vámonos… - musitó Camus.
Caminaron unos cuantos metros en silencio, el francés se veía muy pensativo y Mu no quiso interrumpirlo.
- Mu… te agradezco mucho haberme acompañado, no solo a casa de Milo sino, por haber estado conmigo estos días… pero… tengo que ir a casa de Aiacos… tengo que ir por Hyoga… y no puedo pedirte que vayas conmigo… - Mu sonrió.
- Iré…
- Pero… es peligroso…
- Y por eso no debes ir solo, vamos – se alejó unos pasos para evitar que Camus rechazara su oferta – además, no sabes cómo llegar… - en eso no había pensado el de acuario – tenemos que cruzar por el centro de nuevo… ¿estás cansado?
- No, estoy bien.
***
- Suficiente, nos iremos…
- Saga no, ¿qué tal si regresa y no estoy?
- Ya es tarde, no creo que regrese… vendremos mañana…
- De acuerdo – dijo Milo de mala gana, aunque tenía que aceptar que cuando quería, Saga podía ser de ayuda, al menos lo había soportado todo ese tiempo y era el único que siguió acompañándolo sin quejarse tanto.
Siguió pensando en Camus y en dónde podría estar, tanto él como Saga y el Fénix tenían a varias personas buscándolo pero no había habido resultados, se recargó sobre la ventanilla y una figura parecida a la del francés lo distrajo.
- Detén el auto… ¡detén el jodido auto! – insistió Milo y bajó para correr hasta dar vuelta en una calle.
Saga consiguió estacionarse y siguió a Milo.
***
- ¿Qué pasa Mu? – preguntó Camus cuando se detuvieron después de correr por algunas calles.
- ¿Recuerdas que te conté que antes de estar con Aiacos, estaba con alguien más?
- Sí…
- Creo que lo vi… no creo que nos haya visto pero…
- ¿Camus? – apenas pudo decir su nombre, sentía que le faltaba el aire.
- ¡Milo! – exclamó cuando escuchó su voz y no pudo hacer otra cosa más que correr hacia donde se encontraba el escorpión, lo abrazó y segundos después se separó de él – Ellos tienen a Hyoga… tienes que ayudarme a traerlo de regreso porque…
- Tranquilo… tranquilo… tu hermano está bien…
- ¿Qué?
- Es una larga historia… vamos a casa…
- Pero…
- Vaya, vaya, miren lo que nos trajo el viento – Saga interrumpió la escena cuando al alcanzar a Milo se topó con la presencia de Mu – Que coincidencia, ¿no crees?
Continuará...
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