Tenerte
- Esta es la última – dijo Ikki colocando la caja en el suelo alfombrado.
- Sí, gracias…
- ¿Quieres… que te ayude o necesitas algo más? – por algún motivo le preocupaba mucho que el rubio se sintiera a gusto en su casa.
- No, has sido muy amable al dejar que me quede aquí… - parecía como si hubiera ensayado mucho esa frase.
- Bueno, estaré abajo preparando la cena…
Todo fue extraño entre ellos los primeros días, ninguno quería ser una molestia para el otro, y como las inscripciones para el inicio del semestre ya habían pasado Hyoga tenía muchísimo tiempo libre y no sabía qué hacer. El fénix notó de inmediato que el rubio estaba decaído, era como una planta que se iba apagando porque la habían cambiado de lugar y se sentía muy culpable.
- Pasado mañana es la fiesta – dijo Ikki una noche.
- ¿Cuál fiesta?
- La de disfraces.
En la empresa celebraban todas las cosas que se podían celebrar aunque Ikki rara vez asistía a dichos eventos, más que nada iba porque tenía que dar la impresión de que era accesible y que convivía con los demás aunque lo cierto es que era un poco antisocial.
- ¿En jueves?
- Sí, ¿quieres venir?
- ¿Puedo? – preguntó con una sonrisa y el fénix asintió – Pero… no tengo disfraz, ¿a qué hora es?
- Te puedo dejar el dinero y compras uno mañana – Hyoga lo observó como si le pareciera ridícula esa idea – Empieza a las ocho y habrá una casa del terror.
- Ahh… quiero ir… Espera… no iré a hacer mal tercio ¿o sí? – Ikki no supo a qué se refería – Ya sabes, por… la chica que llevaste a la boda.
- Ahh… no… - respondió nervioso – Ella… trabajábamos juntos hace como un año, vino a hacer unos negocios y… decidimos quedar ese día para platicar.
- ¿Y te gusta? Era muy guapa.
- Já… sí… es decir, sí es guapa pero no… no me gusta…
- ¿Y por qué te sonrojas?
- NO… Claro que no… Ya déjame en paz - bajó la mirada y luego escuchó la risa del cisne.
- Era broma… bueno, sí pensé que quizá te gustaba, le decías muchas cosas al oído. Veré qué se me ocurre para el disfraz, ya vengo.
Ikki lo observó mientras se alejaba. Su estado de ánimo había cambiado radicalmente, pero lo que más le sorprendió fue que hubiese estado al tanto de lo que había sucedido en la boda fallida.
***
- Vamos bicho, tenemos que terminar ese reporte.
- No me puedo concentrar… - dijo mientras dejaba un montón de papeles sobre el escritorio y se estiraba en su asiento.
- Sí, ya lo noté… llevamos aquí toda la noche, si estuvieras bien habrías terminado esto en menos de dos horas – el escorpión sonrió sin saber si se trataba de un cumplido o de un reproche – Quizá deberíamos tomar un descanso, ¿quieres ir a mi casa a tomar algo?
- Claro.
Era la primera vez que Milo entraba a la casa de Aioria, había ido en otras ocasiones pero siempre tenía prisa y no se quedaba más de diez minutos. No le sorprendió ver la enorme cantidad de fotografías donde aparecía el león con Mu, parecía que se querían mucho.
- ¿Cuánto tiempo llevan juntos ya? – preguntó en voz baja, el silencio de la casa era intoxicante.
- Cinco años – respondió por costumbre y en ese instante recapacitó – Ah, bueno, de momento no estamos juntos, pero estuvimos juntos cinco años.
- Oh… - se sintió incómodo y sin saber qué decir.
- Es solo temporal… creo.
Fueron hasta la cocina, Aioria comenzó a preparar bocadillos y sacó algunas cervezas. Sus hábitos alimenticios no habían cambiado tanto, a decir verdad hacía mucho que había dejado de comer en casa, sin embargo sí notó que ahora compraba más comida chatarra para las noches largas y los fines de semana. El insomnio le daba hambre.
- Y bien, ¿qué es lo que te preocupa? – preguntó el león porque conocía a Milo y sabía que no tardaría en cuestionarlo, el escorpión era una persona de preguntas, le gustaba saber todo de todos, así que decidió adelantarse y ser él quien iniciara el cuestionamiento.
- Ah… alguien… se me declaró… - Aioria no pudo evitar reírse al notar la seriedad con la que hablaba el escorpión.
- ¿Y por eso haces tanto drama?
- No… es que… es un hombre – musitó la palabra hombre porque no estaba muy seguro de cómo lidiar con ello.
- Já… ¿y qué se supone que significa eso? – había cierto tono de indignación en la voz de Aioria.
- Oh… no, no creas que pienso que está mal o algo así es solo que… me van las mujeres.
- ¡¿Y Kanon?! Milo, estuviste acostándote con Kanon durante… ¿cuánto tiempo? ¿un año?
- Casi un año – corrigió.
- ¿Y?
- Eso solo era sexo, ya sabes… era… divertido.
- Dejé de acostarme con él porque pensé que ustedes iban en serio ¿y ahora me dices que era solo sexo?
- ¿Por qué te enfadas tanto? Él estaba de acuerdo.
Aioria recordó la ocasión en que Kanon lo había buscado a pesar de estar con Milo, no quería interferir entre ellos así que le dijo al menor de los gemelos que lo mejor era mantener distancias. Todavía no salía con Mu.
- Já… - miró hacia otro lado intentando ocultar la molestia que sentía, le daba la impresión de que lo habían excluido, que el escorpión y el dragón marino (a pesar de ser sus mejores amigos) no le habían puesto al tanto de la situación.
- Nunca habría jugado con Kanon… lo sabes.
- ¿Y cuál es la diferencia entre acostarte con él y eso de que no te gustan los hombres? – le creía al escorpión, pero no entendía su forma de pensar.
- Ya te lo dije, lo de Kanon solo era sexo… es que Kanon es… ahh
- Lo sé… - interrumpió y ambos parecieron recordar algo relacionado con el dragón marino – Y el tipo que se te declaró, ¿está bueno?
- ¡Ah! – exclamó indignado, ni siquiera había pensado en eso porque nunca había visto a Camus de esa forma, y le molestaba que Aioria se refiriera así de él, aunque en teoría el león no sabía que se trataba del francés – Yo qué sé.
- Bueno, pongámoslo así, ¿está mejor que Kanon?
- Es… diferente… es que Kanon es… ahh – ni siquiera encontraba una palabra para describir la perfección del gemelo.
- Lo sé – dijo con una sonrisa.
Milo lo pensó por un momento, Camus le parecía atractivo y le gustaba un montón estar con él, pero nunca lo había considerado como una posible pareja y no sabía si iban a funcionar juntos.
- ¿Con cuántas mujeres has salido? Que no hayan sido de una noche o simples acostones, es decir, ¿con cuántas realmente iniciaste una relación?
Intentaba recordar pero cada vez que le venía un nombre a la mente se daba cuenta de que siempre era algo pasajero.
- No lo sé.
- Creo que el problema no es que no te vayan los tipos – el escorpión lo observó con atención – Sino que no estás interesado en mantener una relación.
- ¿A qué te refieres? Sabes que no me gusta estar solo.
- Sí, pero… acéptalo Milo, nunca has ido en serio con nadie. No sé si es porque te da miedo o… si tan solo no has encontrado a la persona adecuada. Aunque deberías darte una oportunidad alguna vez.
- No es tan fácil Aioria, ¿qué tal que empiezo a salir con él y luego me doy cuenta de que no lo quiero? Me destrozaría hacerle daño.
- Bueno, al menos te preocupa eso. ¿Quién es? – preguntó con una sonrisa burlona, encontraba cierto placer fastidiando al escorpión - ¿Es del trabajo?
- No.
- ¿Es el tipo de contabilidad que te mira como si te cayeras de bueno?
- No, cállate.
- ¿Es el tipo rudo de publicidad que va al mismo gimnasio que tú? ¿Será que lo enamoraste en las duchas? – comenzó a reírse mientras Milo lo empujaba para callarlo.
- No tiene gracia.
- ¿Quién es? – insistió antes de comenzar a forcejear, luego siguió diciendo nombres de personas intentando dar con el sujeto que se le había declarado al escorpión.
- Ya, es Camus… ¿contento? – dijo harto de los comentarios de Aioria.
Y se hizo el silencio. El león se debatía entre sonreír y mantenerse serio. Negaba despacio con la cabeza y elevaba un poco las cejas.
- ¿Camus? ¿Camus, Camus... nuestro Camus?
- Nada de “nuestro”.
- Ahh… vaya. ¿Estás seguro? – terminó su cerveza y no tardó en abrir otra.
- ¿Qué clase de pregunta es esa? Claro que estoy seguro.
- Ya veo – respondió nervioso.
- ¿Qué?
- Nada.
- Tú sabes algo – conocía a Aioria tanto como para saber que había algo sospechoso en su expresión.
- No – mintió – Solamente me sorprendió…
Bebieron casi hasta el amanecer y se quedaron dormidos en el recibidor. Milo pensó mucho en el francés, y se sorprendió al darse cuenta de que estaba comenzando a considerar la idea de salir con él. Lo que no sabía el escorpión era que el francés ya había tomado la decisión por ambos.
Continuará…
Anónimo26 de octubre de 2012 19:05
ResponderEliminaraaayyy!!!! por Dios!! esto cada vez me gusta mas! me gustan tus historias porque exploras a detalle a todos los personajes. Soy la que tiene casados a Milo y a Camus jaja y me agrada mucho que Milito ya vaya pensando de otro modo en Camusito ^^ actualiza prontooo. saluditos
Jade&Argen26 de octubre de 2012 23:46
EliminarHolaaa! Me alegra que te haya gustado la continuación =) Aww, y sí es que Camus y Milo deberían estar juntos siempre jajajaja, a mí también me fascina esa pareja.
Y pues, sí, Aioria ya dejó pensando a Milo en si debe intentarlo o no con Camus, porque con otros hombres sí ha estado, pero en sí nunca ha tenido una relación duradera con alguien, no sabe cómo.
Bueno, mil gracias por tomarte el tiempo de seguir este fic =D Cuídate mucho, que estés súper bien, nos vemooos!
lucia goyzueta28 de octubre de 2012 21:03
ResponderEliminarme encanta tu fic y sigue adelante que esta super interesante
Jade&Argen28 de octubre de 2012 22:35
EliminarHolaaa! Aww, graciaaaas! Me alegra que te guste como va quedando, a veces me preocupa mucho que ya esté muy largo =S y pues, intentaré actualizar lo más pronto que pueda =) que estés súper mega bien, hasta luego!